Mujer Blanca Soltera Busca Pim Pam Fuera! (o “La segunda parte del repaso a un año que se fue para no volver a menos que se modifique el espacio-tiempo”)

Jose María Aznar

Viene del post anterior (que, por si alguien lo desconoce, es el que va antes que éste)

En el ámbito cinematográfico, todo el año 2.010 giró en torno a la película de James Cameron “Avatar“, que revolucionó la manera de entender el Séptimo Arte, el concepto de espectáculo visual y hasta el modo de preparar las lentejas con chorizo. Convertida en la cinta más taquillera de la Historia (cuando escribo estas líneas, hay una mosca pesadísima que no deja de canturrear “Mueve tu cucu“), la Academia de Cine hollywoodiense se rindió a los pies del megalomaníaco director en su entrega de premios: “Avatar” consiguió dieciocho estatuíllas – cinco en categorías en las que ni siquiera estaba nominada -, arrebatándole el Oscar a la Mejor Película a su más directa competidora, “Noche en el Museo 2” (que, inexplicablemente, llegó a obtener once nominaciones, incluída la de Mejor Cortometraje Documental). Sin embargo, y pese a haber arrasado en la ceremonia – tanto a la hora de recoger premios como literalmente cuando llegó al Kodack Theathe montado en un carro de combate -, el visionario director realizó unas duras acusaciones contra la Academia al finalizar la gala, pues veía totalmente injusto que no se hubiera llevado también el Oscar a la Mejor Película Extranjera, ya que se “había tirado catorce años inventándome el jodido lenguaje de los Navi’s para que dieran el Premio a la película de habla no inglesa, y se la dan a esos mierdas de chinos!”. En declaraciones a un aparcacoches completamente aterrorizado, Cameron desveló que en unos años desarrollaría la teconología necesaria para que los miembros de la Academia fueran sustituídos por imágenes de ordenador y, cito textualmente, “por mis cojones que me voy a llevar hasta el agua de los floreros, como que me llamo Jacinto”.

Sin embargo, el apabullante éxito de “Avatar” trajo ciertas consecuencias nefastas: los estudios decidieron estrenar absolutamente todas las películas en 3 Dimensiones. Si bien el público aceptó sin problema cintas como “Spiderman IV: vuelta al cole“, “Piratas del Caribe IV: La leyenda del sarcófago del timonel ambivalente” o “Shrek IV: Mocos y Pedos” (es decir, las cuartas partes de películas), la audiencia le dio la espalda a los trabajos de Manoel de Oliveira (“Desidia lánguida“) o Jafar Panahi (“La vieja“, y su secuela, “La muerta“). Como afirmaba el crítico de cine Carlos Boyero desde el centro que tiene en Benalmádena el “Proyecto Hombre”, “tragarse al mierda de Kiarostami sin ganas de arrancarte el lóbulo frontal es difícil, pero que te dé la sensación de estar dentro de la película es mortal. Más que nada porque palmarías de aburrimiento”. Y concluyó: “¿Tienes un cigarrito?”.

Incluso en nuestro país, la moda de tridimensionalizarlo todo se impuso, aunque con ciertos problemas. Los productores de “Mentiras y gordas 2“, por ejemplo, fueron denunciados por una espectadora que afirmaba haberse quedado ciego al haberle caído sobre los ojos treinta litros de semen que habían salido disparados desde la pantalla en una escena subida de tono y algo de brillo (posteriormente, la denuncia se archivaría al demostrarse que había sido la propia denunciante quien se había arrojado tal cantidad de liquido seminal a la cara tras meterlo a escondidas en la sala guardado en un tupper). Más absurda fue la decisión de re-estrenar en 3-D “El sol del membrillo” del director Victor Erice. El propio Erice reconocería meses más tarde, inmerso ya en el rodaje de “Transformers 3“, que fue un error estrenar la película “teniendo en cuenta que la gente que va al cine, ya va comida; y claro, ven el membrillo tan cerca, se empachan y vomitan”.

James Camarón de la Isla de Piedra Flotante

No recuerdo exactamente quién fue el gran vencedor de los Goya (sé que Amenábar acabó con un diente roto y el rimmel corrido), pero sí cuál fue la gran revientataquillas del 2.010: Amparo Sigüenza Yañez, una vallisoletana de 59 años de edad que, armada con una palanca desenconfradora y un spray de “Devorolor”, se dedicó durante ocho meses a robar la recaudación de todos los cines del Levante. En el momento de su detención – mientras sustraía la taquilla de “Ágora 2: la venganza de Hypatia” -, Amparo declaró que “todo lo hacía por amor al cine. Y bueno, pá comprar drogas”.

En el apartado musical, este año se caracterizó por ser exactamente lo mismo que los anteriores: la misma música de mierda en las radio-fórmulas y un total y absoluto desprecio en su programación por aquellas canciones que no contuvieran las palabras “corazón”, “latido” o “arritmia cardiovascular”. A salientar dos hechos: el que cantante pop melódico de origen vasco Raúl decidiera solicitar la independencia para sí mismo, que David Civera ganara el premio Pulitzer por la letra de su tema “Chacabumbum, loquito me pones, Engracia!”, el descubrir que Amaia Montero es en realidad dos personas [sí, vale, van tres hechos ya, pero ¿qué quieren? Las matemáticas nunca han sido lo mío…]; o el resurgir comercial de un artista de mediados de los 70 del pasado siglo, carne de gasolinera (donde, por cierto, también se vendían sus cassettes) y que fue aupado a los números 1 de muchos países después de que Oprah Winfrey dijera en su programa que lo escuchaba para facilitarse el hacer de vientre: nos referimos a Jean Paul Maligratte, el cantautor belga con síndrome de Tourette. Muchos de Vds., estimados lectoseguidores, recordarán como en Octubre de este pasado año, el recopilatorio de Maligratte – titulado “Veleros de cristal puta mierda cojones” – se convertía en el regalo ideal para el “Día del Amigo Coñazo” (festividad creada por el Corte Inglés para de algún modo intentar paliar las perdidas que generó la tristemente recordada “Estampida de Marujas”). “Te quiero perra”, “Dame tu amor tarrancolaputacabeza” o la balada “Caca” hicieron que muchos que tenemos cierta edad volvieramos a recordar tiempos pasados y que los más jóvenes se preguntaran qué demonios de juventud tuvimos. De todos modos, Maligratte siempre fue una persona – por llamarlo de algún modo – muy querida en nuestro país: de hecho, el famoso dúo cómicopedófilo Enrique y Ana ya habían traducido al castellano una de sus más famosas canciones:

 

Internet siguió generando polémica entre Gobierno y usuarios de la red por el tema de las descargas: en Julio se sentaron a debatir la por entonces Ministra de Cultura Ángeles González Sinde (antes de ser sustuída por uno de los Payasos de Micolor) y una comisión de internautas presidida por Enrique Dans Güizmí. Por desgracia, se levantaron al poco de sentarse por un problema de las sillas – el diseño de las mismas había sido encargado al artista conceptual de moda Francisco José “Kiko” Rivera, y eran tan cómodas como hacer la Vuelta a España en una bicicleta sin sillín -. Y es que la denominada piratería estaba alcanzando unos límites insospechados – gracias a las nuevas tecnologías de James Cameron (¿?) -: los internautas no sólo podían descargarse las películas sino también a los propios actores. Pero, de igual modo y como ocurría antes, muchos incautos caían en las malévolas redes de los fakes y virus; llamativo fue el caso de J.F.K., palentino de 18 años, que al pretender bajarse a Elsa Pataki, se encontró con Jesús Bonilla con una gripe A de las que no se salta un canguro hipertrofiado.

La gente siguió sin pensar porque hacerlo les provocaba dolor de cabeza (la falta de costumbre); el mundo del corazón necesitó en varias ocasiones un triple by-pass; los personajillos oportunistas prorrogaron sus quince minutos de fama sin que ningún agente de la O.R.A. les pusiera multa alguna; la S.G.A.E. pretendió cobrar a la gente que tarareara mentalmente canciones o que directamente comiera pollo frito (esto último gracias a una campaña de Ramoncín)…

Y en el segundo trimestre del año se acabaron todas las guerras del mundo.

Eso sí, al día siguiente los hijos de puta de la industria armamentística ya las habían repuesto todas…

Espero, estimados lectoseguidores, que hayan disfrutado recordando lo que ha supuesto este 2.010, cuyo repaso hemos realizado con la misma profesionalidad de la que hacen gala los presentadores del siguiente vídeo. Afectadísimos saludos a todos.

      

Ah, y se me olvidaba citar una nimia cosita de nada que nos afectó a esta su plantilla: “Gromland” se cerró definitivamente el 23 de Abril de 2.010.

Se confirma que a James Cameron le rueda las películas su madre (o “Un repaso exhaustivo a la par que superficial del año que termina”).

“Ho-Ho-Ho!!”

Estimados lectores de este su blog, espero que hayan pasado las denominadas “Fiestas Navideñas” de la mejor manera posible; pero como muy poca gente puede permitirse el lujo de tener un camarote 5 satélites en la Estación Espacial Internacional (que, por cierto y en caso de que a alguien le interesen los datos inútiles, exactamente a esta misma hora acaba de pasar por encima de Nueva Zelanda…), deseamos que hayan sobrevivido sin muchos daños emocionales y/o físicos a las cenas familiares, los convites de empresa, el “amigo invisible”, los regalos absurdos, el subidón de colesterol, esas cosas extrañas inventadas por alguna mente enferma que Vds. los humanos denominan “polvorones”… O ese amigo con el que no se habla desde hace tiempo y del que inesperadamente se acuerda en estas fechas, y mantienen una conversación en plan de “Ah, ¿eres tú? ¿Qué quieres?, y uno piensa “Pues felicitarte las fiestas, gilipollas, qué voy a querer! ¿Pedirte que me devuelvas el CD de la B.S.O. de “Cry Baby”, que supuestamente te lo llevabas el fin de semana para grabarlo y de eso hace ocho años, mamón?” (estoy poniendo un ejemplo ficticio, por supuesto)… O las luces que adornan y engalanan las calles, derrochando energía eléctrica y cuyas formas es necesario conocer el braille para saber que representan; o los traviesos niños con sus petardos estruendosos y sorpresivos, símbolo del bullicio festivo, y que uno mira deseando que alguna de las mechas falle y le vuele los testículos… O los comentarios exultantes de “Alegra esa cara; ¡es Navidad!”, como si fuera necesario ajustarse la máscara del Joker (palidez y risa congelada) todo el santo día, sólo porque al Corte Inglés se le ocurrió inventarse el nacimiento de Cristo para vender regalos…  

Por si no ha quedado claro, a mí ME ENCANTA LA NAVIDAD. Como ya les he relatado en anteriores ocasiones, los Dhlafrraw carecemos de deidad alguna, por lo que nuestros sacerdotes suelen trabajar como dependientes en el MediaMarkt (ahora bien, con su túnica correspondiente, su chip localizador y sus inyecciones mensuales de bromuro). Así que el período comprendido entre el 22 de Diciembre – fecha en la que en mi dimensión de origen se sortea el Gordo (una vez lo ganamos los miembros del VI Escuadrón Aéreo de Infantería Marina “María Moliner”, y esa misma noche nos pegamos una soberana comilona; eso sí, la cabeza no se la comió nadie porque estaba sosa) – hasta el 6 de Enero – festividad de San Juan Pardo -, los días transcurren plácidos y tranquilos en Gamma-3. Como ni siquiera medimos el tiempo como lo hacen Vds. aquí en la Tierra [nuestro Febrero tiene 35 días y es de color verde, por ejemplo], en realidad el año no se acaba el 31 de Diciembre, sino antes o después (lo que dificulta enormente la vida a los contables cuando se trata de hacer el cierre del ejercicio fiscal): los Dhlafrraw venimos obervando el comportamiento de los humanos desde hace siglos, años incluso, e intentamos copiar su distribución temporal – Helm el Ambivalente hasta se trajo de su incursión entre los humanos un almanaque “El firmamento” y un calendario del Fotogramas de 1.984 firmado por Eusebio Poncela (¿?) -, y le teníamos pillado el tranquillo más o menos, hasta que un aciago día nuestros satélites interdimensionales “SATINDI I” y “VIRGEN DE LA ROCA III” captaron unas imágenes que echaron por tierra nuestras esperanzas de acabar entendiendo algo:

En mi caso, y con la presencia de nuestro amado Niño Estrella, las celebraciones han sido especialmente entrañables: como se suele decir, “con un niño en casa, las Navidades se ven de otra manera”. Y es completamente cierto: dado que nuestro hijo tiene la peculiar costumbre de dormir con el horario de un japonés con insomnio, tanto mi Bella Esposa como yo acumulamos la suficiente falta de sueño como para tener la vista borrosa (entre la piel palida por el cansancio y los  ojos inyectados en sangre parecíamos Iniesta recién salido de un after-hours). Pero no por ello nuestro ánimo decayó en ningún momento; incluso tuvimos la simpática idea de hacer un Belén viviente para los vecinos del edificio, donde nosotros tres interpretamos al Niño Jesús, la Virgen María y San José – por un simple malentendido, nos equivocamos a la hora de interpretar los papeles y acabé haciendo yo de la Virgen, mi Bella Esposa del Niño Jesús y nuestro pequeño, de Herodes; por suerte, todos los vecinos del inmueble estaban completamente borrachos y no se percataron de que yo no llevaba bragas (cosa impensable en la Judea del año cero). Nuestro fidelísimo ayudante orangutanesco Sparky hizo las veces de buey y otras veces de pastor, el minúsculo becario Mistetas, de angelito anunciador, y nuestra colaboradora experta en el séptimo arte (que ella piensa que es el punto de cruz), la Sra. Matilde Pereira Sánchez, ejerció de mula, un papel que bordó, todo hay que decirlo…

No debimos ser tan malos cuando Papá Noel y los Reyes Magos nos agasajaron (del verbo “agag”) con infinidad de regalos, acertando de pleno en sus elecciones – ¿cómo demonios sabrían que yo quería la edición coleccionista de tres discos, con figurita conmemorativa incluída, de “La tonta del bote“? -, por lo que hubo gran regocijo. No hubo que lamentar daños personales ni materiales a la hora de comer las uvas (si bien Sparky acabó tomándose cuatro docenas, al entender mal las instrucciones de Belén Esteban por estar todo el rato calculando cuantos grados de desviación tiene su nariz recién operada); y entramos con buen pie, y zarpa, y pata, en el nuevo año…

Esta película existe… y no tengo nada más que añadir

Hemos estado viendo que muchos de nuestros estimados y queridos blogueros (Ángela Armero, Rebeca Argudo, Noel “Emperador de los Helados”, Chico Santamano, y muchos otros a los que pido disculpas por no mencionar) han hecho su particular post revisionista interanual, este su blog no puede ser menos – aunque de hecho así lo sea, viendo la calidad de “Gromland” y la del resto de la blogosfera -, por lo que hemos decidido dar nuestra propia visión rememorante (la cual se dividirá en dos entregas, más que nada porque es tardísimo y todavía no hemos empezado), así que, con todos Vds., mis muy estimados lectoseguidores:

¿Qué dio de sí el año 2.010?

La principal cosa a salientar de este año pasado es, por un lado, que es el último de la década; por otro, que fue bisiesto (o, como dice la Sra. Matilde, “bisnieto”); y, por último, que si le sumáramos dos y lo dividiéramos entre trece, nos daría un resultado con un porrón de decimales. Esto como datos generales.

Entrando un poco más en materia, el año 2.010 fue el año del comienzo de la recuperación económica… de los empresarios. Agobiados por la posibilidad de que sus principales directivos no superaran los 300.000,00 euros mensuales (más dietas), numerosas multinacionales trasladaron sus centros de trabajo a China (donde la mano de obra es más barata, y el pie de obra es más pequeño, amarillo y con unas uñas que parecen mejillones), quedando la mayor parte de los trabajadores nacionales en la calle – cosa obvia por otro lado, teniendo en cuenta que estaban dentro de las fábricas cuando se las llevaron literalmente -. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de paro aumentó en el mes de Marzo al 879%; sin embargo, el Nobel de Economía Paul Krugman refutaría esos datos al demostrar, con un reloj calculadora Casio y un cuaderno de operaciones “Rubio”, que era matematicamente imposible que un país tuviera un número de desempleados mayor que el de su población. El PP contraatacaría diciendo que sí era posible si se contaban a todas las personas fallecidas desde 1.785, pues al fin y al cabo “los muertos están parados, que no se mueven”. El Presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero iniciaría entonces la campaña “Spanish Solanum: Levántate y vota”, con la que revivir al 50% de los ocupantes de los cementerios patrios (fuentes cercanas a la Moncloa llegarían a comentar que “Jose Luis va tó loco, tó loco, que lo flipas, primo” con el tema). Por suerte, se impuso la cordura y, ante el riesgo de zombificar la península – Portugal levantó en Julio el tristemente celebre “Alambrado da Rosa da Vergonha com Espinhos Pontiagudos para deter aos Mortos Viventes Espanhois”, que recorría la totalidad de la frontera limítrofe entre los dos países y que estaba hecha de toalla de color naranja -, se detuvieron todos los estudios de reanimación vital. El gasto en dichos estudios alcanzó la cifra de los 120 euros.

Con J.L.R.Z., como Presidente de la Unión Europea, consiguió cosas impensables años atrás (el vídeo de Sarcozy, Carla Bruni, Ángela Merkel y la cabra tirolesa ya ha sido retirado de youtube, por desgracia), y durante un tiempo, España fue el epicentro político de toda la Unión. Luego vino el desagradable incidente del por entonces Ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos con Silvio Berlusconi – expertos en política europea suponen que debería ir nuestro compatriota muy borracho para abrirle la cabeza en dos al Primer Ministro italiano con un plátano de plástico – y la posterior expulsión del grupo de los 27. De todos modos, contamos finalmente con el apoyo de ingleses y alemanes para ser nuevamente readmitidos cuando se anunció que se les impediría el paso a Ibiza, Marbella y Salou.

Esteban González Pons, vicesecretario de comunicación y portavoz del PP, tras la operación de cambio de sexo.

La implantación definitiva de la Televisión Digital Terrestre (G.L.Ñ., en búlgaro) supuso el acontecimiento televisivo del año: gracias al aumento de canales, el espectador catódico tuvo la oportunidad de poder más basura todavía, con especial atención al reallity de Antena 3 “¡Puta lo será tu madre!” – doce aspirantes a monjas de clausura se enfrentaban por conseguir un maletín lleno de papanoéles de chocolate -. Por otro lado, en este año que nos deja, las cadenas generalistas se han percatado por fin del poder de las redes sociales de internet: Telecinco sería la primera en estrenar un programa sobre las mismas con “Tuentidó, tuentidó, tuentidó”, en el que Karmele Marchante, Manolo Escóbar y un robot llamado “Patato” comentaban el twitter de Elsa Pataki, Brad Pitt o el estimado Mario Vírico (no me pregunten porqué), entre otros. Otro de los grandes acontecimientos de la pequeña pantalla fue la resolución de “Lost”, cuyo final no dejó indiferente a nadie; como muy bien explicó el crítico y ensayista Vicente Molina Foiz antes de ingresar en la prisión de Alcalá-Meco, “absolutamente nadie podía imaginarse que todo se tratara de un sueño de Antonio Resines”. Aún así, la season finale de “Perdidos” alcanzó un porcentaje de share histórico, sólo superado en nuestro país por el fallecimiento en directo de Belén Esteban…

En el ámbito deportivo, la victoria de la selección española en el Mundial de fútbol de Sudáfrica en una agónica final contra Costa de Marfil – con un impresionante Raúl como árbitro suplente – compensó el agridulce sabor de boca que en Mayo nos dejó el accidente de Fernando Alonso en la escudería Ferrari y que le apartó durante siete horas de los circuitos (como recordarán, el piloto asturiano empotró su monovolumen contra el paladar del padre de Lewis Hamilton al intentar esquivar un objeto imaginario de grandes dimensiones). Rafa Nadal consiguió alcanzar de nuevo el número 1 al retirarse Roger Federer definitivamente de la competición por sus escándalos sexuales – en lo que se denominó “la maldición de la Gillette Match 3”, después de que el delantero del Barça Thierry Henry fuera sorprendido in fraganti copulando con una muñeca hinchable sospechosamente parecida a Esperanza Aguirre -; el affaire “Pau Gasol” (se descubrió que en realidad mide un metro y medio), la vuelta de Arancha Sánchez Vicario a la bebida o el tórrido romance de Cristiano Ronaldo con un espejo completan las noticias más llamativas del mundo del deporte. Bueno, y que el Alcorcón ganará la copa del Rey…

Les dejamos con una promo del canal digital “Gatitos, Kitties, Mininos”:

(Continuará… seguramente)   

Ciclo de Cine Navideño.- Hoy: “Qué bello es beber”, de Frank Crápula.

Router Hardware

A las buenas noches, amigas y amigos de “Griñoland”, os habla la colaboradora Matilde Pereira Sánchez – Padilla. Espero que estéis todos bien, preparando las cosillas para las fiestas navideñas, que son entiernecedoras y tan para estar en familia. Yo, por desgracia, tendré que pasarlas con mi sobrino Jaimito y con mi amiga la Angustias, porque las cosas con mi hermana no están muy allá; el otro día me mandó una nota por el chico que me trae el plutonio enrarecido que decía: “si asomas el jodío morro de cerda que tienes por la puta puerta de mi casa, te meto tal hostia que vomitas hasta la última gota de mierda que tienes por sangre”. Bueno, no me lo dijo con estas palabras, sino con unas más fuertes. Pero, la verdad, no es momento de lloros ni lamentos, que las Navidades es para estar alegre y pensar que el año que viene las cosas van a ir mejor y a lo mejor el zorrón de mi hermana se corta el cuello con la epilady. Y, si no se muere, pues Dios dirá porque coño no la mata, con lo mala gente que es…

Os hablo de otra cosa: los que leéis este blosh (“lentoseguidores”, como dicen aquí), sabréis que el muchacho encargado, el Gromario, estuvo unos días en la Capital con el otro esmirriado y peludo, el Spectrum. Yo estuve leyendo lo que escribió sobre el viaje y casi me hago pis encima com lo de los vecinos del Frusbie, que le querían pegar por prenderle fuego al coche. Ay, es que con los sudamericanos no hay que meterse en problemas, que como tienen otra cultura, no se enteran de las cosas y encima hay que darles trabajo, con lo mal que huelen! Pero me dio mucha pena que dejara de contar el viaje justo el día antes cuando me encontré con ellos. Es que resulta que la Angustias tiene un problema en el ojo derecho que, al leer de cerca, sólo ve las editoriales de “El País”; los médicos de nuestra coqueta villa de Algeciras le dijeron que se podía arreglar operándole el el nervio óstico, pero que la lista de espera llegaba al 2.019. Como Angustias no cree que vaya a llegar tan lejos – es de las que piensan que en dos años se acaba el mundo, como dijo la Abeja Maya -, y además como le dijeron que la tenían que operar “vía rectal” – a lo que se ve, se le mete un cirujano por el culo y remueve dentro hasta que se arreglara la cosa o muriera, una de dos -, decidió irse a Madrid a un especialista. El especialista no estaba: nos dijeron que se había ido a rodar un videoclip como doble de Falete (¡virgen santísima, el doble de Falete! ¿Cómo será ese hombre?), así que nos quedamos las dos con un palmo de narices que parecíamos Pinocho. Ahí estábamos las dos, atontilonadas perdías, en medio de la calle Montera, que hasta se nos acercó un señor más viejo que la mojama que comía Matusalén y nos dijo que cuánto por las dos. La Angustias se puso toda nerviosa y se quería ir, pero yo la intenté convencer de que no nos iba a venir mal sacar unas perrillas – e incluso algo de dinero – por hacerle pasar un buen rato al hombre, o lo que fuera. “Mujer, así no hacemos el viaje en balde”. Y ella terca como una mula, que no, que ella se volvía en tren, que en balde viajara Rita la Cantaora – a lo que se ve, la tal Rita también había ido a los Madriles a comprar dos kilos de heroína para usarlos como nieve falsa en el belén viviente de la parroquia. Ahora entiendo porqué el Niño Jesús tiene los ojos como E.T. el extraterrestre -. El caso es que no la saqué de ahí y se marchó calle abajo rodando, sabe Dios porqué; y después de haber tirado al suelo a toda persona que se le pusiera delante, fue a chocar con la estatua esta del Oso y el Migrañas. Y fijáos qué casualidad que al ladito al ladito de la estatua estaban Gromerodetorres y Spectra; que les hizo una ilusión vernos, que se echaron a llorar y todo, y si no les agarro del pescuezo se me iban corriendo algún lado, a comprarme un showvenir de esos.

Nada, que les pregunté que qué hacían en la capital; que qué tal el Niño Estrías y la rubia; que a dónde iban; que porqué Madrid está lleno de obras; que a donde iban; que si un tren sale de Zamora en dirección a Barcelona, ¿se puede fumar dentro?; que a dónde iban; que si conocían algún ocultista para las Angustias; que a dónde iban; y me dijeron que al cine, a ver la última de Quintín Tarantín. Para mí que como no les dejé contestar ninguna de mis preguntas, se enfadaron conmigo y se inventaron lo del nombre, porque nadie cristiano se puede llamar así sin que a sus padres se les caiga la cara de vergüenza o les corten la lengua. Pero resulta que la Angustias lo conocía: “¿no te acuerdaf – me dijo, con tres dientes menos por el porrazo con la estatua – que pufe unaf peliculaf fuyaf en el Hogar del Jubilado hace un año?”. Yo, la verdad es que ni recuerdo cómo se llama la calle donde vivo – bueno, en Algeciras nadie sabe cómo se llaman las calles -, y menos si llevo un litro de ginebra encima (bendito chip que me puso el veterinario), así que como para acordarme de las tonterías que nos pone la Angustias de vez en cuando en el Centro. Yo le dije que sí, más que nada para que se callara y no siguiera poniéndome perdida de sangre; así que allí fuimos los cuatro para los Cines Ideal, que resulta que yo ya los conocía, porque echan las películas en raro con letritas por abajo para entender lo que dicen los actores. Yo les comenté a los otros dos que porque no se bajaban las películas de la internés, y así se ahorraban el precio de la entrada para comprar pañales; y ellos me contestaron que no, porque con el precio de la entrada podrían comprar tantos pañales que no les cabrían en casa, y porque ellos estaban completamente en contra de las descargas ilegales (*). Yo me quedé así un poco extrañada, porque pensaba que las “descargas ilegales” era darle a un negro sin papeles con una picana eléctrica en los huevos, pero como ellos tienen estudios y yo no, que tengo un apartamento de tres habitaciones, pues lo dejé pasar y me reí muy alto y salivando, que es lo que hago cuando no sé qué decir.

La película que vimos se llama “Malditos Bastardos“; yo cogí la Hojita Parroquial que dan a la entrada y se la pasé a las Angustias para que me la leyera y así reírme un poco. Mientras la Angustias decía no se qué leches sobre la falta de rigor del PP, yo le miré por encima del hombro y pillé algo de “impresionante actuación el actor que interpreta al oficial alemán Hans Landa”. Y me dije yo: “coñe, Hans Landa: éste seguro que es pariente de Alfredo”. Y claro, todo me encajó al sentarme y luego lo entendí: como el Alfredo Landa hizo “Vente a Alemania, Pepe“, para mí que el tal Hans (de Hanselmo) se fue con él y se quedó, y ya rodó allí más películas. Yo me puse muy contenta porque ese tipo de cine me gusta mucho, porque son muy graciosas; además, no te hacen pensar, y como yo no sé…

Quentin Tarantino, un hombre que va “de frente

Pero no, aquello tenía muy poco de risas; más bien eran como los “Hazañas Bélicas” que tanto le gustaban a mi Venancio. De la Segunda Guerra Mundial; y encima los Nazis eran los malos (a mí es que los Nazis me gustan muchos, que siempre van muy limpios y muy bien uniformados y odian a los judinis). Cuando salieron las letras, pensé: “Ay, Matilde, que ya sabemos quién es Quetin Tarantiano” – bueno, en realidad quien lo pensó fue Loretto, mi hermana gemela que falleció en el parto y dese entonces estamos muy unidas -: el muchacho este es el que hizo la de “Resérvame Dos“, “Pulpa Ficticia” o “Pil-Pil“; que a mí me da mucha coraje, porque empieza las películas por el final o por el medio, que me tengo que tomar una Biodramina antes de verlas del mareo que me dan… Pero ésta no: ésta va como Dios manda; en capítulos, eso sí, como si fuera una de las novelas de la tele. En el primero, el Hanselmo va a una granja de vacas y habla con el granjero, que es muy culto (sabe francés e inglés; a mí me hizo mucha ilusión que no tuviera que leer nada al principio porque el francés se me daba muy bien, que hasta mi profesor del Liceo, Don Hipólito, me felicitó por lo bien que manejaba la lengua), y luego se lían a tiros con el suelo, y sale una muchacha corriendo que se llama Chochona. En el segundo, aparece el Bran Pist como jefe de los Marditos Roedores, y un tipo con un bate y luego… bueno, no cuento más que si no destripo la película, y ya hay bastante sangre en ella.

Sólo una cosa me llamó la atención: en la película se habla en inglés, alemán, francés e italiano. Si hubieramos ido al cine en Algeciras – y no hubiéramos muerto en los siete kilómetros de camino hasta el Centro Comercial -, ¿cómo hubiéramos visto la película? ¿Todo en cristiano? Y si es así, la escena de la taberna en que hablan en alemán (que yo pensé que estaban tosiendo hasta que me dijo el Spartakdemoscú que así es como hablan los gérmanos entre ellos), ¿cómo traducirían el suspense por los acentos? Y lo que es más importante: si vimos la película sintitulada, ¿cómo pudo enterarse Angustias de la película con su problema en el ojo?

Al final no me gustó, porque cambian la Historia y muchos cachetes y latigazos en las ingles me llevé para aprendermela cómo pasó de verdad, para que lleguen estos directores jovenzuelos de tres al cuarto y hagan lo que les dé la gana. Eso sí, el Hans Landa está muy bien, que da miedito de lo malo que es y casi se me caen las bragas de verlo si no fuera porque llevaba las mallas fosforescentes grapadas a la cintura. Yo le iba a dar un rodillo, pero los jefes de esto me han dicho que nanay, que es un películón, asín que, hala, que los señoritos mandan:

Bueno, amigas y amigos de “Zombieland”, sed felices y hambre navidades. Un beso de vuestra amiga Matilde Pereira Sánchez – Padilla y hasta el año que viene si Dios quiere. Y recordad que las centollas no son ladillas gigantes.

(*) No hay documento de audio que así lo acredite, no obstante.