Er… HolaaaaiiiiiiiiIIIIIIIIIIIIIIIUUUUUUUUUUUU!!!

Coño, Sparky, ¿y ese pitido? ¿Cómo que me aleje un poco del teclado, que se acopla?… Vale, vale, tú eres el que sabe de esto! Sí, y ya sé que la foto ha salido torcida. Ahora lo arreglo. (… Imbécil)

A ver. ¿Se me lee? Bien. Soy Mistetas, el chichuahua becario de “Gromland“. Er… Me han… me han dicho que tengo que ser yo el que haga el post de hoy porque aquí todo anda manga por hombro, y… ejem… y bueno, que lo haga yo. Teneis que perdonarme que el post no salga muy allá, pero es que, claro, yo me encargaba de hacer las tiras cómicas – bueno, “cómicas”, ya me entendeis… -, y lo de los posts, como que no lo controlo muy bien. Tengo aquí a Sparky que me…

¡Sparky, no te entiendo absolutamente nada si me hablas con la boca llena! Quítate primero esa lámpara de la boca y luego me… ¿Que vaya al grano? Joder, vale. (“Que vaya al grano, que vaya al grano”. ¿Por qué no te vas tú a tomar por…?).

El caso es que después de que apareciera la cabeza de la gorda en una caja, sin el cerebro – que tampoco es que esta mujer tuviera mucho mientras vivía, la verdad -, y el estúpido de Tim-Tim se fuera corriendo a buscar a Kevin Spacey en busca de venganza, el jefe Grom me ordenó que lo siguiera para que no se metiera en líos, en plan Milú. Con gusto le hubiera mandado a hacer puñetas, pero entre que tampoco es plan de cabrearnos ahora los unos con los otros y que me debe unas siete nóminas, accedí y salí tranquilamente buscando su rastro, porque con la pata chula tampoco es que pudiera sacar mucha ventaja.

Sí, he repetido la palabra “tampoco”, ¿qué pasa? También he repetido varias veces la palabra “que” y no te ha molestado. … ¡Eso lo será tu madre! … Pues bueno, vete a avisar “al amo”, a ver si te despioja a palazos … (¡Dios, qué paciencia tengo por siete míseros paquetes de “Affinity”!) 

¿Dónde iba? Ah, sí: que perseguí al tullido. Creo que ha quedado perfectamente claro que el “Short John Silver” este no es ninguna lumbreras – culpar a Kevin Spacey de descabezar a la foca monje porque en “Seven” se dedicaba a mandar paquetes con sorpresa le pone al mismo nivel intelectual que una ameba borracha -, así que, tras unos cuantos días, no me resultó muy difícil dar con él. Para colmo, el muy imbecil se había agenciado un plano de Los Ángeles…  ¡Pero de Los Ángeles de San Rafael! Así que ya lo veis en el Talgo camino de Madrid, para encontrarse con el actor de “Sospechosos habituales”. Que todo el mundo sabe que vive en el barrio de Chueca y suele comprar el periódico en el quiosco de la Gran Vía que está al lado del McDonald’s, no te jode… Estuve tentado de detenerlo, pero, la verdad, pensaba que podría echarme unas risas con el pánfilo este recorriendo la capital con su paso saleroso y zumbón. Además, y por muy minusválido que sea, tenía pánico de que en un momento dado agarrara la muleta de madera y la lanzara, sabiendo que iría detrás de ella dando ladriditos y meneando el rabo. Coño, quiero mantener la poca dignidad que me queda después de trabajar un año en “Gromland”…

¿Aquí se puede fumar? No se ve ningún cartelito, así que… (chasquido de encendedor) Ffffffff… Tras una “maravillosa travesía”, dicho con toda la ironía del mundo, el tarao este salió corriendo por el andén, preguntándole a todo el mundo que veía: “Señor, señor”, con esa voz de repipi engolado que tiene, “señor, ¿no sabrá Vd. por casualidad donde se halla la residencia del actor decapitante Kevin Espeisiii?”. Lógicamente, nadie le hacía puñetero caso: ¿qué haríais vosotros si un canijo mezcla de Oliver Twist y Robocop se os acercará preguntándoos por la casa de un actor de Hollywood en plena estación de Chamartín? Pues lo mandaríais a hacer puñetas… menos una niñata gafapasta con un abrigo de “Desigual” (que, tócate el rabo, tienen todos el mismo diseño) que le comentó que se acercara al Campo de las Naciones, que allí estaba la flor y nata del cine español. El Tim-Tim le preguntó si además allí habría actores, a lo que la pizpireta imbécil respondió riéndose con mucho aspaviento, lo que provocó que perdiera el equilibrio, cayera a la vía y quedara a formar parte de manera permanente hasta que viniera el Forense de las ruedas del mercancías Alicante-Segovia.

Para ser un minusválido escuchimizado, hay que reconocer que el jodío se movía a la misma velocidad que los ojos de Marujita Díaz en pleno ataque epiléptico. Llegué unos minutos más tarde que él a la ceremonia (tuve ligeros problemas con un bonometro, el torno de una de las entradas y un guardia de seguridad que me confundió con un saco de boxeo… o un inmigrante, no lo tengo claro). Si no llega a ser por mi colega Pancho – éste chaval sí que ha prosperado en la vida: tiene tanta pasta que puede despilfarrarla patrocinando los Goya… -, que me coló en la gala, me hubiera quedado fuera, compuesto y sin galletas de pollo y carne.

Nuestro topo en la gala y una señora

No os voy a dar la brasa con un resumen de lo que ocurrió: primero, porque ya se ha comentado hasta la saciedad; y segundo, porque no me acuerdo: con la entrega al Goya de Honor a Antonio Mercero, alguien me debió echar cloroformo en el kleenex, y lo siguiente que recuerdo es estar bailando con Luis Tosar “Miña terra galega” en la fiesta de “Celda 211. Por supuesto, de Tim-Tim, nada de nada…

Con el rabo entre las patas (lo que suele ser su posición habitual), volví a casa una vez que se me pasó la resaca. Esperaba que doce días fueran suficientes para que a Grom el Único se le hubiera pasado el más que probable enfado por haber fallado en mis labores de vigilancia y por no haberle traído nada de Madrid (¡qué Cristo me montó una vez que no le compré un croissant mientras cubría una conferencia de Sarkozy!). Mi sorpresa fue que todos ya sabían que había perdido al Muletas mientras estaba en la capital: Tim-Tim les había mandado una carta (¡una carta! ¡Escrita a mano! Pero bueno, teniendo en cuenta que piensa que un correo electrónico es meter una postal en un enchufe…), explicándoles que seguía buscando a Kevin Spacey: “Oh, mis predilectos contratadores: no habiéndome sonreído la Diosa Fortuna en mi cruzada por acabar con el pérfido intérprete americano, llegando a sufrir en mis magulladas carnes los desatinos de la Mala Suerte durante el ritual goyesco al sentarme al lado de un criatura enjuta y monstruosa que resultó ser Pilar Bardem, vuelvo al camino, cruzando los mares para enfrentarme cara a cara con el responsable de la decapitación y posterior vaciado de la querida Srta. Amberhoney. Mi propósito es irrumpir durante la ceremonia de los Óscar y hacer frente al asesino actor, armado con mi encendido valor, mi juvenil ímpetu y mi decidido sentimiento de venganza. Y un hacha.”

El jefe me dijo que ya podía ir haciendo de nuevo las maletas si quería cobrar algún día. Por suerte para mí, las maletas me las había dejado en Madrid, concretamente sobre lo que quedaba de Alejandro Amenábar. Y dado que el presupuesto de esta redacción ha menguado bastante desde que a Grom el Único le dio por redecorar la casa mediante el innovador sistema de volarla por los aires, y yo no estaba dispuesto a viajar enganchado por los dientes al ala del avión (otra vez), a regañadientes dejaron que me quedara. Yo les tranquilicé diciendo que no había problema, que controlaría a Tim-Tim mediante nuestros satélites espías – Nuestro satélite espía es ver la ceremonia de los Óscar pirateando la imagen de Internet, en realidad -. Y visto lo visto he sacado unas cuantas conclusiones:

1.- Los republicanos avanzan en Hollywood: Y es que están dispuestos a cepillarse la monarquía del rey del mundo, James “Ególatra” Cameron. Pensaba sinceramente que su película “Habatar” sería medianamente recompensada por los miembros de la Academia al haber sido capaz de llenar de nuevo las salas gracias a pitufos gigantes, ecologismo de todo a 100 y una historia que hubiera podido redactar el pequeño Niño Estrella. Sin embargo, y de momento, sus labores recaudatorias han sido ninguneadas en los Óscar. Aunque claro, también “La Comunidad del Anillo” de Peter Jackson era con diferencia la mejor de la trilogía y se fue con cuatro premios menores, mientras que “El retorno del rey” amasó once estatuíllas, once, para compensar. Y dice Cameron que “Habatar” será una trilogía, ¿no?…

Para colmo de males – bueno, según se mire -, la innovadora (juas!) cinta del director que se ama por encima de todas las cosas ha visto como su más directa competidora, “The Hurt Locker“, le arrebataba otros dos premios de los que se denominan “técnicos” (Sonido y Edición de sonido). Vamos, que no me gustaría ser hoy la mujer de James Cameron. Bueno, no hoy ni nunca…

2.- “En tierra… de hombres”: Y otra que se cansó de serlo fue Kathryn Bigelow, flamante ganadora del Óscar a la Mejor dirección. Éste estaba cantado: porque el trabajo de la directora de “Los viajeros de la noche” es fantástico; porque es la primera mujer que se alza con el tipo dorado en pelotas – estoy hablando de la estatuílla – tras tres anteriores nominaciones de otras tantas mujeres; y porque dijo que o se lo llevaba o arrasaba con todo bicho viviente, utilizando la cabeza de Steven Spielberg para aparcar su Hummer. Y es que la Bigelow es una Hembra de Armas Tomar; un sombrero, vamos (*). Otra fémina que acalló muchas bocas durante la gala – no sé si después también, ni con qué… – fue Sandra “Soy la novieta de América” Bullock, que recibió el Óscar a la Mejor Actriz por su intensa interpretación en un telefilm de Antena 3. Mo’Nique, la actriz que lleva el peso (y ya es decir) de “Precious” junto con algo que recuerda vagamente a un ser humano, fue elegida mejor Actriz Secundaria. Sin embargo, no hubo sorpresa en ambos galardones: todo el mundo sabía que se lo llevarían dos mujeres.

Sólo me pregunto una cosa: ¿serán tan marketingueros los miembros de la Academia como para concederle a una fémina el Óscar a la Mejor Dirección, cuasi-coincidiendo por pocas horas con el Día Internacional de la Mujer? Mmmmm…

3.- “Dar el Campanella”: Así es cómo se va a decir a partir de ahora en Hollywood cuando alguien triunfe sorpresivamente. Cuando todo el mundo contaba con el binomio Haneke/Audiard para disputarse la Mejor Película  de Habla no Inglesa, llega por la izquierda el bueno de Juan José Campanella y se lo quita de las manos, oiga. Bien es verdad que “El secreto de sus ojos” traía consigo el prestigo internacional de haber ganado el Goya a la Mejor Película Extranjera; pero nadie daba un duro ni cinco pesetas por este thriller argentino.

Otras sorpresas de la noche fueron los premios a Mejor Guión: por un lado, el original (categoría un poco extraña, pues incluso estaba nominada “Avatar“) fue para “The Hurt Locker“, volando por los aires – ¿han visto que bien traído? – las ilusiones de Quentin “Frontispicio” Tarantino y sus “Malditos bastardos” (seguramente lo que pensaría el director de los miembros de la Academia). Y por otro, el adaptado para “Precious“, cuando todo el mundo pensaba que Jason Reitman se lo llevaría por “Up in the air“. Pues hala, con las manos llenas de aire – ¡joder, estoy que me salgo! – se quedó el vástago de Ivan, en detrimento de la historia de una obesa afroamericana que tiene problemas con un hombre. De todos modos, la gente se equivoca al pensar en “Precious” como una trama adaptada de una novela, cuando en realidad es un remake de “Norbit“, el inolvidable clásico de Eddie Murphy, con la diferencia de que ésta era la historia de un hombre que tiene problemas con una obesa afroamericana…  

“Precious: Based on the Novel Push by Sapphire”

Continuaría explicándoles la gala, pero hay un ligero revuelo en el salón… Sparky, ¿qué pasa?… ¿¡Cómo!?… ¡Ostrás!

Bien, me temo que tendremos que dejarlo aquí. Me acaba de comentar Sparky que Tim ha vuelto… en otra caja y con un agujero en el pecho del tamaño de una sandía. Seguiremos… er… seguiremos informando.

¿Dónde coño se corta esto? Oh, cojonudo, y encima el post va sin títul

(Cada vez falta menos. Continúen a la espera)

(*) ¿Qué se creían? ¿Que no iban a tener que pensar de vez en cuando?

Anuncios