Lady Gagá

Estimados lectores de este su blog, les habla su fidelísimo servidor Sparky. Supongo que se estarán preguntando cuáles son las razones de los últimos acontecimientos ocurridos: el realizar un repaso del año 2.010, la próxima desaparición de “Gromland” el próximo 23 de Abril, el que la gente sangre por los ojos si escucha del revés la canción “Soy un tsunami”… El amo me ha pedido que intente de manera sencilla y clara explicarles el porqué de todo esto; me ha comentado que él lo haría encantado, pero que esta noche ha sido atacado vilmente por una horda de moscas tse-tsé que le han debido echar algo en los doce litros de cerveza que se ventiló con la cena…

Todo empezó el día 4 de Enero cuando nuestro adorado Niño Estrella comenzó a ir a la guardería. Bueno, en realidad lo llevaba el amo – nuestro pequeño tesoro tiene ligeras dificultades para andar por sí mismo, principalmente porque es un vago redomado (el amo debería estar tranquilo: el hijo es claramente suyo) -, hasta que las cuidadoras le sugirieron si podría llevar al crío en una hora que no coincidiera con la de la comida del resto “porque chilla mucho y asusta a los otros niños” (*). Teniendo en cuenta que el amo no se levanta antes de las 11 de la mañana con la excusa de que a esa hora ni están puestas las calles ni hay oxígeno (cosa totalmente ridícula, ya que el amo respira ondas herzianas de frecuencia modulada – menos “Kiss F.M.”, que le producen gases), un servidor de Vds. se puso el disfraz de nanny – que me sienta, no como un pincel, sino como un rodillo – y se encarga de dejar al señorito en su guardería, entre gritos, llantos y amenazas por parte de la plantilla de cuidadoras. 

El que el Niño Estrella esté, como dice cariñosamente el amo, “hermeticamente almacenado en un entorno insonorizado”, ha traído una tranquilidad olvidada a esta casa. Ya no recordábamos ni el señor ni yo lo que era estar en el salón debatiendo sesudamente sobre temas de elevado calado, acompañando dichas conversaciones con una buena copa de brandy y un tipo vestido de lagarterana al lado de la lámpara rococó de pie y cuya identidad desconocemos (le preguntaríamos quién es y qué demonios quiere, pero cada vez que nos dirigimos a él, se echa a llorar y comienza a cantar “Galilea” de Sergio Dalma). El caso es que las mañanas transcurren serenas y lentas en Chez Grom, mientras flota en el aire una sensación de paz y un extraño olor a gas butano. Mientras yo me dedico a recoger un poco, el amo se dedica a las tareas propias de “amo de casa”: desde que se levanta se dedica a tumbarse en la chaise-longue elucubrando nuevos y deslumbrantes métodos para conseguir no hacer nada. En uno de sus momentos de recogimiento (más bien estiramiento), el amo me comentó que deberíamos, aprovechando la calma que se respiraba, darle un golpe de timón a esta su bitácora. Con lo de “golpe de timón”, pensé que se refería a darle un nuevo rumbo a los contenidos y colaboraciones; pero por lo visto se refería literalmente a que cogiéramos un timón de barco y le pegáramos un zurriagazo al ordenador “para ver qué pasaba”, me explicó. Dado que me conozco al amo como si lo hubiera parido sin epidural, me retiré a mis aposentos a ver si con el paso del tiempo se le pasaba la tontería – cosa harto dificil, teniendo en cuenta que lleva treinta y siete años perfeccionándola -; pero, horas más tarde, se presentó en mi habitación con algo en la mano que recordaba vagamente a un radiador del 1950 que hubiera sido masticado por un tiranosaurio epiléptico (vamos, eso fue lo que me pareció a mí). Como no había encontrado un timón por toda la casa – “y mira que es raro, con la de mierda que guardamos”, me dijo -, había decidido utilizar ese extraño objeto que se había encontrado por la nevera. Dado que conozco al amo como si lo hubiera parido pero otra vez y ahora con cesárea, supuse que el “me lo he encontrado por la nevera” no significaba “dentro de” sino “EN la nevera”; y de hecho así era: el hombre por el que daría gustoso mi vida si no me quedara otro remedio, no había tenido mejor ocurrencia que arrancar el compresor de refrigeración del aparato, el cual sostenía goteando algo verdoso que era o bien el líquido refrigerante o bien una crema de guisantes que había hecho en Octubre y que nunca llegué a encontrar.

Un compañero del Niño Estrella con una de las cuidadoras

Para los legos en la materia, e incluso para aquéllos que no sean unos muñecos de unos diez centímetros de altura, arrancar el compresor de un frigorífico no es algo muy conveniente a menos que se desee provocar un calentamiento extremo en el aparato y hacerlo volar por los aires. En caso de haber retirado dicha parte del eletrodoméstico es recomendable: a) llamar a un artificiero sin miedo a la muerte – o que haya visto todas las películas de Isabel Coixet, que para el caso es lo mismo -; b) alejarse lo más posible del aparato en cuestión; y c), y lo más importante, no guardar junto con las lechugas y los tomates, kilo y medio de materia oscura procedente de una dimensión paralela.

[El porqué el amo tenía tal cantidad de materia oscura dentro de la nevera responde a que, cuando el Consejo Supremo de Sabios Dhalfrraw abandonó este su planeta, se la dejaron aquí junto con un Interviú con el desnudo de María Jose Cantudo. El amo decidió que la nevera era el mejor sitio para guardarla porque “tiene la misma pinta que unos Ferrero Rocher”]

En honor a la verdad, debo decir que la explosión no nos sobresaltó; más que nada, porque fueron tres: la primera mandó el horno microondas a través de la terraza de la cocina a la casa de nuestros vecinos, los Rovira; por suerte, no hubo grandes daños al detenerlo la Sra. Lourdes de un certero cabezazo. La segunda explosión – mejor dicho, implosión – succionó todos los objetos que había a doscientos metros a la redonda para, segundos después, volver a colocarlos pero desordenados (el amo acabó vestido con mi traje de levita; la pantalla LCD de 89 pulgadas colgada en el tendedero al lado de los calzoncillos del señor; la ducha en el descasillo, y yo dentro del lavavajillas vestido de fallera mayor). La tercera explosión – la del champiñón nuclear – fue curiosamente la más fuerte…

Cuando conseguí salir del lavavajillas minutos más tarde, mi mayor preocupación era saber si el amo estaba bien o, por lo menos, si estaba; afortunadamente, su naturaleza Dhlafrraw le hace inmune a explosiones nucleares de pequeño calado, si bien el pelo le cambia de color (rosa) y se pasa un par de días murmurando en una lengua que recuerda al élfico hablado por un gangoso. Lo que no estaba era el piso. En vez de nuestra suntuosa vivienda alquilada de tropecientos metros cuadrados, teníamos un solar con vistas a la ría y un agujero de gusano donde antes estaba el fregadero. El amo, pese a haberse ganado en Gamma-3 el honor de “Teniente con más huevos que una colonia de aliens”, tenía una mirada aterrorizada; mas su congoja no venía tanto por la detonadora experiencia como por la cara que le iba a poner la señora cuando volviera a lo que quedaba de casa y comprobara que su colección de barbapapás de ganchillo debían andar por Antequera. “Rápido”, me dijo, “si pasamos una fregona, puede que no se dé cuenta”. Si bien el ama está completamente enamorada del señor, lo de que “el amor es ciego” tiene unos límites y muy borracha tendría que venir de trabajar (cosa que no ocurre nunca, y eso que es funcionaria) para no darse cuenta de que su piso de doce habitaciones se había transformado en un solar de los que salen en “Callejeros”. Yo, por no llevarle la contraria, agarré la “Nimbus 2005” y me puse a barrer lo que quedaba de cocina (treinta y siete baldosas y un casquillo de lámpara), intentando no acercarme demasiado al agujero de gusano. Mientras, el amo había ido a llamar a Filex el Peripatético, un sargento Dhlafrraw con quien había hecho la mili, que tanto recomponía un motor de aceleración sónico de ocho miltrads en “V” como te pirateaba “Gol TV”, para que cerrara la brecha espacio-temporal y, de paso, echarle una mano de gotelé al pasillo. En tanto no llegaba el “ñapas” (me llama la atención que Vds. denominen así a este tipo de técnicos, teniendo en cuenta que en Gamma-3 “ñapas” significa “mujer fértil que ha concursado en «Saber y Ganar»”), el señor se puso a ir de un lado al otro de la cada vez menos estable cocina, murmurando repetidamente “de ésta, me mata; de ésta, me mata”, cuando fijó la vista en un papel que había pegado en los escasos centímetros cuadrados que había de pared. “Sparky, ¿qué demonios es esto?”

Estado en el que quedó nuestro cuarto de baño

Pese a que nuestra petit familie está acostumbrada a la posibilidad de los viajes en el tiempo, no por ello deja de sorprenderme el encontrar pruebas que lo corroboran. En este caso, el papel contenía un texto titulado “Se confirma que a James Cameron le rueda las películas su madre (o “Un repaso exhaustivo a la par que superficial del año que termina”)”. En él, se recogía lo acontecido a lo largo de este 2.010 que acababa de empezar, y que Vds. ya conocen por haber sido publicado anteriormente en este su blog (la vagancia del amo no conoce límites; “Si no se van a dar ni cuenta”, – se justificó cuando le comenté que podría llamar la atención el hablar de cosas que todavía no existen. – Mira la de seguidores que tiene Jiménez Losantos que también habla de cosas que no existen, y nadie se extraña”).

“Ha debido llegar del futuro, señor; a través del agujero de gusano”, expliqué – un poco absurdamente, pues no tenía otra forma de llegar a nosotros; desde luego, a Correos ya le cuesta entregar las cartas con menos de tres semanas de retraso, como para traer algo del futuro, vamos… -. Movidos por la curiosidad de lo expuesto en el increíble texto (¿”Gromland” desaparecía en el mes de Abril? ¿Y “Avatar” ganaba el Oscar a la Mejor Película?), y porque intentar limpiar aquello era como conseguir que Belén Esteban escriba un dictado sin menos de ocho faltas por línea, seguimos buscando; y lo que encontramos no dejó de parecernos curioso: papeles con el membrete del CNI, la mayoría clasificados como “Alto Secreto”; fotografías, tomadas con teleobjetivo, del amo y el Niño Estrella, de un servidor de Vds. (con un pelo precioso, todo hay que decirlo) y del becario canino “Mistetas”; y lo más inquietante: la transcripción, de fecha “19/06/2.010″, del interrogatorio por los miembros del servicio secreto a la prisionera… ¡Matilde Pereira Sánchez-Padilla”.

No es que en este su blog le tengamos especial cariño a la malaburra de nuestra colaboradora; pero es nuestra malaburra, y no estábamos dispuestos a permitir que, por alguna razón, acabara siendo detenida por el servicio secreto. La cuestión era saber cómo el CNI supo de nuestra existencia, qué diantres había ocurrido para que el amo y su entorno fuéramos investigados, y dónde demonios íbamos a comer. La respuesta la encontró el amo debajo del piano que usábamos como salvamanteles: una carpeta, con el nombre de “Proyecto Gromland”. La misma contenía aún mayor información, y un memo (de “memorandum”, no de “presentador del Sálvame deLuxe”) en el que se explicaban los orígenes de la operación:

“(…) de modo que el cuatro de enero de dos mil diez tuvo lugar una alteración del campo estático-gravitacional, recogida por los sensores del Centro de Estudios Paradimensionales “Leonardo Dantés” (Segovia). Desafortunadamente, los técnicos no pudieron localizar con exactitud el origen exacto de la brecha, porque tenían la despedida de soltero de Molinero, el de Contabilidad. No obstante, meses más tarde, el Director Adjunto del Departamento de Astrología, Astrofísica y Astrosis, Sebastián Merino, encontró, mientras buscaba en google “blog Rebeca Argudo”, la bitácora “Gromland”, la cual mediante un post del día 29 de Enero del presente año explicaba que habían sido ellos quienes habían provocado la citada brecha a causa de la posesión de una elevada cantidad de materia oscura, un frigorífico y un tipo bastante imbécil. Localizada la IP, y tras haber descubierto por la lectura del blog que el titular del mismo es un ser procedente de otra dimensión, asistido por un orangután que habla, y que tiene un hijo con una mujer humana (la sujeto “Bella Esposa”), concertamos una operación de captura y/o eliminación, que tuvo lugar…”. Desgraciadamente, este trozo del documento estaba roto. Qué casualidad, ¿verdad?.

Así que, recopilando información, llegamos a la conclusión de que, tras la aparición del portal espacio-temporal, a través de él nos llegó el expediente que hacía referencia al amo y su condición de ser interdimensional, cuya localización era perseguida por el servicio secreto, que tuvo conocimiento de nuestra existencia a través de la publicación de este post. De modo que si no hubiéramos publicado este post…

Oh, mierda.

(Continuará) 

(*) Pese a que la veracidad suele flotar en “Gromland”, ese comentario es estrictamente cierto!

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