¿Tiene o no tiene una pinta cojonuda?

Pues nada, ahorren, acepten cuidar a su vieja tía millonaria a la que le huele el aliento a calcetines mojados para que le nombren heredero/ único/a, vendan su colección de caramelos “Sugus” del siglo XVIII… lo que sea para convertirse en productores amateur y conseguir que este fantástico proyecto se levante (y no me malinterpreten).

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