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Pues dirán lo que quieran, pero este tío era un poco tonto…

Estimados lectores de este su blog, les habla su cada-vez-más-recuperado-si-bien-parezco-una-gamuza anfitrión Grom el Único. Por aquí las cosas continúan su curso normal; esto es: atender las constantes demandas de nuestro amadísimo Niño Estrella – demandas que, por supuesto, siempre gana, que para eso su padre, oséase moi, fue uno de los mejores abogados de toda la Asociación “Amigos del Periquito Depresivo” (el hecho de que no hubiera otro picapleitos en la misma no resta un ápice a mi vasta pericia profesional) -. Como hecho a resaltar puedo comentarles que tengo una molestísima picazón en las manos a consecuencia, a tenor del buen saber de mi ayudante Sparky, de una soriasis rabiosa; pensé que me estaba intentando tomar el pelo como venganza por haberle vestido como la perra “Nana” de la película animada “Peter Pan” (qué graciosa le queda la cofia al jodío), pero luego me explicó que no es que me piquen las manos por culpa de los habitantes de Soria – estaba dispuesto a cogerme un vuelo charter y volar de un plumazo la provincia castellanoleonesa (me he comprado en E-Bay un plumero atómico que tanto te elimina poblaciones enteras como te limpia un mueble de deuvedeses) -, sino que la “soriasis” es una enfermedad de la piel debida, entre otras razones, al estrés. Verificado tal dato por mi Bella Esposa, me angustié ligeramente – si con la llegada del Niño Estrella, quiero arrancarme la piel de las manos a mordiscos, sabe Dior qué haré cuando tengamos nuestro próximo hijo y alcancemos el nivel “escuatro”.

Por otro lado, nuestro precioso vástago está creciendo en peso y altura a una marcha excelente (obvio, por otro lado: el Niño Estrella, más que mamífero, es mamónfero; y es que nuestro hijo sí que traga y no Mariano Rajoy con Esperanza Aguirre). El único -y nimio problema – es que, cuando un servidor de Vds. intenta cambiarle el pañal, está tomando la – ligeramente molesta – de hacer sus deposiciones en modo geiser (cosa que no hace con su señora madre; normal: no se caga donde se come). Si ésa es algún tipo de muestra de agradecimiento por mis cuidados o simplemente es que no le gusto y no se le ocurre otro modo de hacérmelo saber es algo que desconozco; sea como sea, mi Guillermo Tell escatológico está consiguiendo que la lavadora trabaje más que una ladilla en un burdel tailandés (menos mal que el otro día renegocié el contrato con ella y con el microondas, de modo que si se despiden, no sólo no cobran indemnización, sino que además me tienen que cantar “Valencia” vestidas de falleras)

Expuesto, más o menos, el panorama que pintan estos día en Chez Grom, les diré que hoy no debería ser yo quien me acercara a sus hogares (lo deberían hacer los nuevos miembros de la plantilla de este su blog, nuestros vecinos los Langostininjas – con un especial sobre Ataulfo Pérez Videla “Mucciniii“, el malogrado dibujante de “Remigio Tirado, el bogavante abogado” – o la Sra. Matilde – que tiene tarjeta dorada de RENFE, y le cuesta muy poco acercarse -); pero quería hablarles de un tema que hoy en día está en boca de todos. No, no me refiero a los fichajes del Real Madrid (Mistetas ha escuchado que el día que fallezca Florentino Pérez, el actual Presidente del Club, lo van a enterrar con los trofeos conseguidos por el equipo, frutas y parte de la directiva), sino al fallecimiento de Michael Jackson. Es curioso, pero tan embobados andamos con el nacimiento de nuestra amada personita, que mi cerebro no estaba para pensar en fallecimientos – bueno, ni para eso ni para muchas cosas (el otro día metí los pañales sucios del Niño Estrella en la nevera) -. También se han ido más o menos en las mismas fechas – lo de irse es un eufemismo; en realidad es que han estirado la pata – el deseo lúbrico de muchos zagales cuarentones (la angeldeCharliana FarrahFawcett, que en un alarde de originalidad decidió palmarla el mismo día que el Rey del Pop, consiguiendo un total y absoluto olvido) y el actor a una nariz pegado por excelencia (Karl Malden; Vds. lo recordarán por su trabajo en la televisiva “Las calles de San Francisco” junto a un joven Michael “Dame sexo, que quiero moriiiir” Douglas. Evidentemente, para recordarlo es necesario que hubieran visto la serie; si no lo hubieran hecho y aún así lo recordaran, contacte con su ocultista de cabecera).

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francisco_malden Encuentre las siete diferencias.

Con tanto tronío y tanto alboroto, hice orejas sordas al sinfín de especiales informativos, homenajes y pedorreces varias que el mundo entero le rendía al cantante negro que se creía blanco pero que en realidad era color huevo mayonesa. Llama la atención, como bien dice el estimado Doctor Frusna, que yo, en mi condición de guerrero interdimensional Dhlafrraw de Gamma-3, me esforzara por ser humano (ya casi soy capaz de comerme una morcilla de Burgos sin vomitar hasta los pulmones), y Michael Jackson fuera el único humano que luchara por ser un extraterrestre. No me negarán que no es muy normal que, donde los demás ponen la típica bailaora flamenca y la figura del toro, Jackson tuviera el esqueleto de Joseph Merrick, más conocido como el “Hombre Elefante” (no confundir con su paisano el Príncipe Carlos de Inglaterra). O que fuera amigo de Mackaulay Culkin, cuando todo el mundo sabe que el protagonista de “Solo en casa” es peor que el ébola en lo que a cuestiones humanas se refiere – en la escala Grimgüold de “Personas Peligrosas Para Nuestro Bienesestar Emocional” está situado entre Nicolas (¿o es Nicholas?) Cage y Renee Zellweger, así que con eso se lo digo todo y se lo digo ná… -.

Respecto a los juicios por pederastia o abusos a menores no quiero pronunciarme (más que nada, porque el inglés y yo no nos llevamos muy bien y tengo muy mala pronunciación), si bien tengo la impresión de que, pese a conseguir ser absuelto gracias a un arreglo con los denunciantes, el principal juicio lo perdió (por favor, que llevaba mascarilla hasta para comer!). Ya que estamos, y dado que algo de idea jurídica tengo, me permito relatarles una anecdota sobre los arreglos litigiosos: una famosa editorial – a la que llamaremos “Pim” -, sacó hace años al mercado – e incluso publicó y vendió en librerias – un ensayo que se convirtió, sorprendentemente, en un éxito de público; la portada de dicho libro era la imagen de un manual educativo de los años 30 que, en su día perteneció a otrora famosa editorial – a la que con el ingenio que me caracteriza llamaremos “Pom” -. A la vista de que el ensayo estaba batiendo records de ventas y que las ediciones salían como churros (es una metáfora, por supuesto: los libros estaban editados correctamente y no goteaban grasa), la  editorial “Pom” decidió demandar a la editorial “Pim” por haber utilizado en la portada del best-seller una imagen que, en su día, perteneció a la primera. Los abogados de la exitosa editorial demandada que algo de idea de Derecho tenían (por lo que cobran, ya pueden, ya…), soltaron una carcajada excelsa de proporciones bíblicas – o eso dicen – y respondieron al servicio jurídico de “Pom” que “de puta madre, tú demándame, tontolculo, que como los derechos de imagen ya os han caducado, vais a perder el pleito y nos vamos a comprar otro yate más gracias a las costas que os van a imponer” (a lo mejor no le dijeron eso literalmente, pero ésa es la idea)… Y los abogados de “Pom” que de tontos no tenían un pelo – seguramente, gracias a implantes carísimos – respondieron: “ah, no, si sabemos que vamos a perder! Pero como no nos deis tropecientos millones y retireis de la portada esa imagen, con la demanda también pediremos que, cautelarmente (esto es, por si ascaso), os retiren del mercado todos los ejemplares hasta que se resuelva definitivamente el juicio que será por… mmm, no sé, ¿el 2.089?“. Los abogados de “Pim”, con la sonrisa congelada como el culo de un pinguino con neumonía, se percataron que les salía más rentable aceptar un acuerdo con “Pom” – aunque supieran perfectamente que tenían toda la razón del mundo – antes de perder las ingentes cantidades que la venta del libro les estaba reportando. Así que, firmaron el acuerdo, cambiaron la portada y se fueron a almorzar todos al Zalacaín (que es donde comen los abogados ricos que no tienen alma).

Por si alguien no ha entendido la relación entre la hilarante anécdota que acabo de relatar (“hilarante” es lo mismo que “breve“, ¿no?) y las cuitas legales de Michael Jackson, me refiero a que, antes de colgarle ninguna piedra al cuello del cantante en base a que se llegaron a acuerdos legales con los padres de los niños – supuestamente – abusados, deberíamos plantearnos que hubiera pasado si los juicios se hubieran celebrado, que duraran años, qué imagen pública tendría el cantante para los restos… Con esto no digo que al muchacho no le gustara de meterse donde no le llaman – entiéndalo como quieran -, ojo: sólo digo que en esta vida, curiosamente, no todo es blanco y negro…  (Sí, el del principio del vídeo es ÉL!).

Cuando pienso en el llamado “Rey del Pop (sí que hay stop)” – lo siento, pero mis gustos musicales se reducen a la polka y una canción de Vanilla Ice que ya no recuerdo -, esto es lo que se me viene a la cabeza:

– que fue capaz de conseguir que toda España empezara 1.984 acojonada gracias al estreno del video-clip “Thriller” en el especial de Nochevieja. Se dice que, a consecuencia de la emisión del excelente trabajo dirigido por John Landis (un señor que sabía dirigir en los 80 y que ahora vende tupper-wares, creo), hubo gente que empezó y acabó el año en la misma fiesta;

– que fue capaz de conseguir llevarme al cine para ver mi primer musical (“La guerra de los niños”, con Parchis, no cuenta): “Moonwalker”. La película, vista en los – afortunadamente – desaparecidos “Multicines Centro” de Ciudad Olívica (los dueños eran unos tipos tan generosos que, por el mismo precio, veías una película y escuchabas dos; creo que las paredes que separaban unas salas de otras eran cortinas muy estiradas), mezclaba imagen real con stop-motion, efectos especiales a tutiplen y el baile de “Smooth Criminal” (eniyanyogüoqui, eniyanyogüoqui, ayugüoqui eni!). Obvia decirse que salí de la sala bailoteando como si a un epiléptico le picaran las piernas… ¡Ah, qué tiempos en que no fumaba!

– que fue capaz de generar los más extraños homenajes/parodias/copias descaradas. Ejemplos:

1.- El clasicazo: meta en una termomix al protagonista de “Slumog Millionaire”, cébelo bien, salpimente con unas gotitas de Bollywood y pierda todo tipo de vergüenza:

2.- El sociológico: “¿Se aburren sus presos? ¿La privación de libertad ha hecho mella en sus corazones? ¿Ya no se acuchillan tanto como antes? ¡Tranquilo! Con el “Thriller Way of Joy” – que incluye “Sister Act Method” y “Radio Gaga System” – sus reclusos volverán a comportarse como verdaderos animales, aunque sólo sea por el ridículo de verse bailar en el patio como si fueran zombies. Y si llama ahora, recibirá totalmente gratis junto con su “Thriller Way of Joy”, el fantástico libro “Aprenda a agobiarse con Richard Clayderman”. Que humillar es muy fácil si quiere, caramba!!”

3.- El profesional: Weird Al Yankovic, especialista en coger temas clásicos y darles la vuelta como un calcetín (nunca he entendido esta expresión) cogió el videoclip del temazo “Bad” – rodado por Martin Scorsese – e hizo su propia (cachonda) versión: “Who’s fat?!”  [Nota: como por alguna extraña razón, no puedo insertarles (con todo el cariño del mundo, por supuesto) el vídeo – que pueden ver AQUÍ -, les pongo otro del cantante paródico norteamericano que también es muy bonito y dan ganas de abrazarse a un armario ropero]

 4.- El bizarro: No… hay… palabras (atención a partir del minuto 3:10).

Seguiría hablando de todo lo que Michael “Jacko” Jackson ha hecho por el mundo del baile, la música y las cremas protectoras, pero tengo que ir a planchar una tonelada de ropa de bebé (así, a ojo). Descanse en paz… él que puede.

Afectadísimos saludos, estimados lectoseguidores.

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