ee82_1

Vicente Parra caracterizado como Denzel Washington en “Tiempos de Gloria”

Hola, amigos y amigas del blosh “Jromland”, aquí me teneis otra vez, Matilde Pereira Sánchez-Padilla, vuestra simpática amiga cinefilítica de ésas. Me ha alegrado mucho saber que algunos de vosotros os seguís acordando de mí (en especial, la muchacha llamada Pepina Oca-Tenomina-Iscl…Ircu… bueno, ella); y no es que la gente pueda olvidarme facilmente, cuidao – es más, tengo una compañera en el Hogar del Jubilado no hace más que darme recuerdos para “mi puta madre” (el cómo la mujer sabía que Mamá se dedicaba al fornicio profesional se me es un misterio de Nuestro Señor). Pero no todos los días las personas de bien me reconocen mis saberes en torno a las piniliculas; muchas veces me han dicho “y tú, Matilde, ¿cómo es que sabes tanto de cine?”, y yo me echo a reir como una cabra chotuna y me doy de cabezazos contra las paredes, y luego me tomo la medicación y, más calmadita, les contesto que todo me viene de una vez que acompañé a una amiga a Málaga al estreno de “¿Dónde vas, Alfonso XII?” y acabé besando a Vicente Parra en los testísculos. Se puede decir que ahí me entró el gusanillo del cine… Bueno, “gusanillo”, lo que se dice “gusanillo”, no; más bien, una boa conflictor de ésas, que el Vicentín las gastaba pero bien (la ropa interior, me refiero).

El caso es que el otro día la Concejalía de Cultura de nuestra coqueta villa de Algeciras nos llevó a los Madriles: alquilaron un autobús de línea (que debía ser de línea cruva, de los mareos que se pillaron algunos) y salimos a las siete de la mañana de la Plaza Alta. Ibamos un poco apretados, la verdad, aunque casi mejor porque así los cadáveres no se iban desparramando de un lado a otro (a la altura de Estepona ya se nos habían ido tres compañeros, uno de ellos por la ventanilla). Fue un viaje muy bonito, cantamos canciones de nuestra época – como la “Tonadilla a siete de la follá” – y nos dieron un bocadillo de chopped que, según algunos, sabía a gloria, aunque yo hubiera preferido que supiera algo a chopped (a mí, la “gloria” me recordó a las gomas Milán pero sin grasa).

En la Capital fuimos a un acto que homejaneaba a las personas que habían luchado por los derechos de la mujer (no sé de cuál); y, por lo visto, habían debido luchar pero bien, viendo el lamentable aspecto que presentaban, los pobres. Tenían más arrugas que la polla de un cerdo metida en alcohol – que es un remedio casero buenísimo, por cierto, para cuando se te cuelga el Güindous -, y los discursos eran más largos que un día sin pan pero con chopped. A la media hora, aprovechando que la mitad de los reunidos estaba dormida, unos cuantos comenzaban con los primeros estertores y que la Concejala de Cultura había desactivado sin querer los collares de seguridad, decidí salir pitando. Luego me lo pensé mejor y opté por salir sin hacer ruído alguno (para ello me valí de lo que aprendí cuando trabajé como agente de la CIA; por cierto, recordadme que algún día os cuente como maté a Kennedy). Una vez en la calle, me acerqué a un quiosco para comprar alguna revista y matar el tiempo hasta que saliera el autobús. Me llamó la atención una que tenían colgada del toldo, “La Guía del Bocio”; como Pancracia la del Colisionador de Hadrones tiene una papada del tamaño de una burra preñada, me dije “¿Y si le llevo la revista por si le viene algún remedio?”. Como no me contesté, supuse que estaba de acuerdo conmigo misma y la compré. Y anda, abro la revista… ¡y era de espectáculos! Te venían los cines, restaurantes, puticlús, parques ascuásticos (deben ser parcelas de terreno llenas de carbon caliente, supongo)… En fin, ya que me había gastado la mitad de la pensión en la revistita, y aprovechando que estaba cerca de uno de los cines, me fui para allá.

Os tengo que decir una cosa sobre los cines de Madrid: hay algunos que son para gente rara. Ya me hizo sospechar el que, al entrar en el edificio, hubiera personas con camisetas muy coloridas y con dibujos chillones, pantalones a cuadritos… ¡y los chicos llevaban pendientes y unos bolsones todo raídos (como el que llevaba la Charito, pero es que la Charito es una mujer de la calle y tiene algo de retraso, así que no cuenta). Luego, se acercaban a unos estans – nunca he sabido cómo se escribe “stands” – donde tenían unos papelajos que parecía la “Hoja Parroquial”. Cogí uno de ellos, por lo de no destacar, y ponía algo así como “Latt den ratte koma in“; al principio, pensé que estaba anunciando “comer rata si te dan la lata”, pero como no me  parecía de recibo, supuse que se trataba de la “Hoja Parroquial” de unos testigos de Jovar, que tienen acento raro y no hablan en cristiano (normal, si son testigos de Jorobar). Otro detalle que me llamó mucho la atención fue que debajo del cartel de la película pusiera “V.O.S.E.”; pensé que se debía a que, a lo mejor, el dueño del cine era brasileño y te invitaba a entrar en portugués: “Eh, vosé”, “Eh, usted… entre en mi cine, que en la calle le pueden violar” o algo así… Qué ingenua soy, madre!

A todo esto, no os he dicho qué película fui a ver: se llamaba “La sombra del poder“, y salía el de Gladiator pero en plan jabalí (gordo y con unas greñas que parecía Antonio Flores) y el chico éste que es tan malo, que todo se lo hace un rubito con cara de empanado… Ben Afflex – desde luego, yo es ver una película suya y me duermo -. Bueno, pues nada: que me siento, me pongo las gafas de ver (tenía unas gafas de oler, pero se me rompieron cuando volcó por cuarta vez el autocar) y comienza la película. Bien, un muchachillo negro corriendo y otro que le sigue, lo normal. El que le sigue que le pega dos tiros y también le atiza dos zurriagazos a uno que pasa en bici – no me mireis con esa cara, que esto pasa en los dos primeros minutos de película -. Pues mira que bien, que ya hay dos muertos; ahí estaba yo toda animada, cuando aparece el Rasel Crou… y empieza a hablar en raro!!! “Güechi´güara janem…”, yo que sé qué coñe decía el tío. La copia tenía que estar mal, que yo ya le vi muchas películas a este hombre y siempre hablaba normal (hasta en la que hacía de boxeador se le entendía y eso que llevaba en la boca un tampax protector de esos); y encima cada dos por tres ponían mensajes de la gente por debajo, como hacen en “Dondestás, quehorassón”. Ya me estaba empezando a cabrear de verás, hasta que me di cuenta que las letritas eran la traducción al normal de lo que decían los actores – bueno, darme cuenta, no: me lo dijo un muchacho que tenía al lado para que dejara de apretarle el cuello -.

2008_12_26-STATE-NOTICIA

Russell Cow

¿Y la película? Pues bastante apañadita, la verdad: hay muchos líos de gente corriendo de un lado para otro; el protagonista es un periodista que investiga la muerte de la amante de un amigo suyo (como cuando Kiko Matamoros hablaba de Carmina Ordoñez, pero mientras que a la chica de la peli la mataba una línea – de metro -, a Carmina la mató una raya). Y resulta que como el amigo (el Affledo) es nosequé jefe de una comisión de nosequé, el asunto tiene mucha enjundia. También hay una muchacha que es periodista – como la Patiño, pero sin vena – y la jefa del diario, que es la Reina de Inglaterra que supongo que trabajara en el periódico para sacarse un sobresueldo.

Me contaba mi sobrino Jaimito – que en el Proyecto Hombre ya le dejan hablar por teléfono – que esta película está basada en una miniserie de la BBC del mismo nombre (“Esteit of Plei), y que la dirigió el mismo tipo que las últimas películas del Jarri Potter, un señor que se llama David Yates (jijiji, tiene apellido de barco, ¿lo pilláis? “Yates”, como los llates del puerto)… lo que le da que pensar a mi sobrino que la miniserie se la dirigió alguien, o que después de hacerlo se dió un golpe y se le olvidó todo lo que sabía de cine. Otra curiosidad que me contó mi sobrino – y que me apunté en el brazo en un memento, que si no de qué me iba a acordar yo – es que uno de los protagonistas de la miniserie es James McAvoy, que es el protagonista de “El último rey de Escocia”, que dirigió Kevin MacDonald (jijiji, tiene apellido de basura), que fue quien dirige el remake de la miniserie. Unos datos que os salvarán la vida, vamos.

Mi puntuación:

RodilloMadera_altaRodilloMadera_altaRodilloMadera_altaRodilloMadera_altaRodilloMadera

 

 

Bueno, amigas y amigos, espero que os haya gustado mi crítica cimanetográfica. Y si hablais con los muchachos de esta cosa, saludadlos de mi parte, al Gromero de Torres, a su Villa Espesa y al peludito tan gracioso, el Sparky… huy perdón, al Spaulding; qué tendré en la cabeza, Virgen Santa! Debe ser la heroína, que no la puedo mezclar con Coca-Cola…

Por cierto, os dejo con un video que demuestra que los cerdos son más inteligentes que las personas:

Anuncios