Ponga cara de Tom Hanks en “No matarás al vecino” mientras ve el vídeo

Estimados lectores de este su blog: una de las cosas más agradables que me han aportado el realizar el “Gromland” ha sido encontrar a buenos lectoseguidores y mejores vecinos con los que poder compartir cuitas (la otra ha sido descubrir que tener una bitácora desgrava en la renta si perteneces a otra dimensión). Entre dichos good neighbors se encuentra el estimado Dr Zito, quien desde su blog/gabinete nos hace disfrutar con profundos y amenos posts de variada temática, con verbo fácil, divertido, inteligente y, lo que resulta fundamental, bien conjugado.

Antes de entrar en la Serendipia Gromiana en sí, y por si estuviera leyendo esto alguien que trabajara demasiado tiempo en un laboratorio médico como cobaya humana, explicaré que el nick (“corte”) de nuestro vecino es un tierno juego de palabras con la palabra “doctorcito”“del lat. doctor, -oris; sust. m. y f. dícese del galeno corto de estatura; apelativo cariñoso con el que dirigirse a los neurólogos” -. Por si siguieran sin entenderlo, por un lado les recomiendo que dejen el trabajo cuanto antes, que la salud es lo más importante después de la Playstation 3; y, por otro, que se fijen en el siguiente enunciado lógico-fonético:

Dr” es el vocablo que designa la abreviatura de “Doctor

Zito” se pronuncia exactamente igual que “Cito“, dado que la letra “c” acompañada de la vocal anterior “i” se pronuncia chocando la raíz de la lengua con la parte inmediata del paladar óseo. Veamos algunos ejemplos: ciempiés, cinturón, cibilino (“dícese del algecireño misterioso con apariencia de importante“).

Ergo, “Dr Zito” se lee exactamente igual que “Doctorcito“. De ahí que podamos afirmar sin temor a equivocarnos – no hay que tenerle miedo a nada,… y menos a dormir a oscuras, ¿eh, Sparky? – que nuestro estimado y buen vecino tiene un amable (por el juego con el diminutivo) y punzante (por las cosas afiladas que utilizan los médicos: bisturíes, escalpelos, tiritas,…) sentido del humor. Resultaría imposible que alguien tuviera como verdadero apellido la palabra “Zito” y fuera doctor…

… ¿O no?

Una de las frases más utilizadas por los magos y por los alcaldes que se dedican a la especulación urbanística es que “nunca se deben desvelar los secretos”. Así que por más que pregunten no les pienso aclarar cómo sé que el penúltimo Presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía se llama… Jorge ZITO Aché. Esto es: ¡el DR. ZITO!

Obviamente, esto sólo podría ocurrir en un país que tuviera a un “macho de la cabra, con grandes cuernos y un gran mechón debajo de la mandíbula inferior” (léase como suponen) como presidente que desea perpetuar su verborrea parafascistoide por los siglos de los siglos. Además, es lógico, teniendo en cuenta que el producto estrella de las exportaciones venezolanas son las Misses; y ¿qué es una Miss sin un buen cirujano plástico? ¿Boris Izaguirre?

Por último, añadir un nuevo dato inquietante: el Dr. Jorge Zito Aché tiene su consulta en la ciudad de Valencia (no en la original, en la copia allende los mares); esto era fácil de deducir teniendo en cuenta que su segundo apellido es “A – CHÉ“, expresión coloquial que significa – a menos que la estimada Ruth me corrija – “oye” o “vaya” en la zona del Turia… y el estimado Dr Zito (el nuestro, el bueno) es oriundo – si no he entendido mal el críptico nombre de “Gallardóngrado” – de la capitalínea Ciudad Gato, de donde parte la A3,… también conocida como la carretera de Valencia.

Vale, de acuerdo, este último dato es para cogerlo con pinzas (de quirófano), pero ¿qué quieren? Tengo la cabeza en low-level, y es que ¿saben entre cuántos tipos de carritos de bebé hay entre los que escoger?…

(Si no conocían “Big Train”, ya están tardando en verla!)

(Actualizado: pinchen AQUÍ para ver el vídeo; malditos derechos de autor!!)

Pero, no se vayan todavía que aún hay más: animado por el fascinante descubrimiento (lo que me ha hecho replantearme mi escala de valores en lo que a sorpresas se refiere), he seguido indagando incansablemente para confirmar si había algún otro “Doctor Zito” en este planeta – esta frase en absoluto se ve desvirtuada aunque en realidad haya sido Sparky quien lo hiciese, bajo una sutil amenaza por mi parte de que, en caso de negarse, le prendería fuego a su album de cromos “Santos y Santas del mundo practicando alpinismo” -. Y el resultado fue que, además del citado, hay:

– un otorrinolaringólogo en Florida (se instaló allí desde que Bush Jr. se hizo el sordo por las quejas electorales del 2004), de nombre Joseph – no confundir con el director de obras maestras como “Desaparecido en combate” o “Invasión USA”, del llamado actor Chuck Norris -;

un cardiólogo en Salt Lake (es natural: el excesivo consumo de sal sube la tensión y los riesgos de sufrir un paro cardíaco);

un urólogo en Nueva York (que no es el título de una película de Steve Martin)

– y el que es el más impresionante: ¡el “Doctor Zito” como personaje de la serie “McGyver”! (ya saben, el que fabricaba una bomba con un condón usado, un boli y bla bla bla…).

La verdad es demoledora: el universo entero está interconectado. Y a todo esto, ¿de qué estaba hablando?…

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