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¿Quién vigila a los jubilados?

Hola, amigas y amigos del bloc «Gromland». Mi nombre es Matilde Pereira Sánchez-Padilla y soy vecina de los chicos que se encargan de hacer esta cosa. Esta mañana estaba yo en el super comprando tres kilos de alquitrán recauchutado para hacer cocretas de marisco, cuando se me ha acercado el más bajito de los dos, el que se llama “Starsky” – a mí, este muchacho me da mucha lástima, por sus problemas de exceso de vello. Y necesita una ducha como el comer, que huele a bragafaja que tira de espaldas.

Tengo que decir que, a mí, esta familia no me ha gustado nunca nada. Son más raros que chupar un calcetín usado, siempre callados, vestidos de esa forma tan estrafalaria de los jóvenes de ahora (algodón, lo llaman); mi Venancio, que en paz descanse, decía que un edificio es un pequeño mundo y sus habitantes han de ayudarse entre ellos como si fueran los únicos supervivientes de una matanza zombie. También es verdad que lo decía porque no se tomaba la medicación – desde que tuvimos el susto de su derrame cerebral, iba por la casa vestido como la Marlene Morreau, tarareando constantemente canciones de Chimo Bayo -; pero en el fondo sé que se refería a que los vecinos debemos ser como una gran pequeña familia de tamaño medio. Pero ellos actúan a su aire, aislados, solos, casi sin contacto con el resto de propietarios. No han venido ni una sola vez a los aquelarres de la comunidad, y me huelo que incluso vieron con malos ojos el día que sacrificamos la oveja en honor de Satán para que España ganara la Eurocopa.

Eso sí, son muy educados y siempre que me ven me dicen “buenos días, Sra. Matilde” – aunque sean las tres de la mañana, cuando vuelvo a casa tras mi turno en la patrulla vecinal del barrio. No montan escándalos a deshoras, y el día que el velociraptor se me coló por la ventana del cuarto de baño pequeño, me mandaron una preciosa carta de disculpas y hasta se ofrecieron a comprarme otro perro chihuahua. Yo les dije que no hacía falta, que ya se sabe cómo son los velociraptores, lo complicado que es mantenerlos a raya, más aún si, como fue el caso, vienen de regalo con la “Muy Interesante”; ellos insistieron en lo de conseguirme otra mascota, pues se sentían culpables de que su dinosaurio terópodo dromeosáurido se me hubiera comido al pobre “Aznarín” con cadena y todo; a su vez respondí agradecida que no hacía falta, que si Dios quería llevarse a mi pequeñín a su seno por algo sería (no sé para qué, con lo molestos que eran los gañidos del jodío bicho, pero bueno…); volvieron a ofrecerse en compensarme de alguna manera; finalmente acepté y pude conseguir uno de mis sueños: tener una Dillon Aero M134D para acoplar a mi carro de la compra.    

A lo que voy, que luego me pierdo y alguien acaba herido: la cuestión es que el chiquillo éste, Smurkil, me comentó si deseaba participar en el bloc, porque “su amo”, me dijo, “andaba un poco líado buscando como loco un electricista de guardia” – se ve que la rubia, la mujer, por los estreses de la preñez tiene un poco alta la tensión -. En un primer momento me ruboricé; luego, me puse palida; después, me hice de vientre encima y me volví a ruborizar; y más tarde desperté metida en el cajón de los congelados tras haber sufrido un vahido conmocionante. “Bueno”, le dije, “gracias por el ofrecimiento, majo, pero es que a mí lo de escribir,… no sé, yo soy una mujer como más de acción” (de joven estuve seis años enrolada con los Royal Marines británicos; perdón, enrollada…) “y no sé si sabré hacerlo bien”. El chaval, que he de reconocer tiene una flexibilidad increíble – se puso a comer un plátano que sujetaba con el pie derecho -, me dijo que no me preocupara, que, al fin y al cabo, para la calidad que ya tenía el bloc, “daba igual la mierda seca que seguramente escribiría”. Yo me lo tomé como un cumplido, más que nada porque no entendí lo que me quería decir al tener un par de langostinos metidos en las orejas.

Así que, amigos y amigas, aquí estoy. Os ruegos perdoneis mis posibles faltas y mi inexperiencia, ya que yo no soy uno de esos jóvenes que dominan la informática después de estar desde que se levantan hasta que se acuestan pegado al ordenador, con sus feisbus y sus internés, y que se están tocando todo el santo rato sus partes viendo fotos de chicas indecentes ligeras de ropa y cascos, que así luego llevan todos gafas, que pierden la vista por malgastar la simiente como monos. No, yo soy una humilde ama de casa, hogareña y amante de las cosas pequeñas (como las cápsulas de plutonio), que os intentará hablar en su lenguaje – sencillo pero directo – de temas que afectan a la gente de nuestra edad, los mayores, esas personas que, en la sociedad actual que vivimos, parece que no contamos para nada… hasta que nos cansemos y, como nos aconseja el Sr. Manuel Torreiglesias todas las mañanas en ese programa tan bonito que tiene en la Uno, os matemos a todos de una puta vez.

Bien; el otro día surgió en el Hogar del Jubilado una bonita discusión que os paso a comentar: ¿Cómo podemos quedar fantásticamente bien hablando de “Watchmen” sin haber visto la película?

Creo que Grómulo, el chico mayor, el que está arrejuntado, ya os comentó en alguna ocasión lo difícil que es acercarse al cine en nuestra preciosa Algeciras, no digamos entrar y ver la película. Ésa es una de las mayores preocupaciones que tenemos los mayores aquí – ya se sabe que los que tenemos cierta edad vamos mucho al cine a comentar en voz alta las películas, aunque no tengamos ni idea de lo que hemos ido a ver -, y tal es la distancia hasta las multisalas que nos da pereza y, lo que es peor, pánico ir (Antonio Heredia, el de Paquita la Agorafóbica, por ejemplo, falleció en el autobús intentando llegar a ver “Superfumados”). Por eso, cuando hacemos las “Convenciones Regionales de Hogares del Jubilado”, siempre tenemos que agachar la cabeza cuando el resto de delegaciones se pone a hablar de las películas – sobre todo, los desagradables de la Residencia Geriátrica “Non Plus Ultra”, de Málaga, que nos hacen muchos aspavientos y burla al no poder decir nosotros nada -, así que muchas veces le pedimos a Dios Nuestro Señor que ponga una hermosa vaca en el camino de vuelta, a ver si así se les sale el autocar de la carretera y mueren todos en el accidente.

Como sabemos que en la próxima convención todo el mundo va a hablar de “Watchmen”, y los representantes algecireños no estamos dispuestos a jugarnos la poca vida que nos queda en verla, hemos discurrido una serie de propuestas que os resultarán muy útiles, amigas y amigos, si os encontrais en la misma tesitura que nosotros (temblorosos, con convulsiones y perdidas de retención de orina):

Clave 1.- Lo primero que debeis saber es que “Watchmen – La película” está basada en “Watchmen – El comic”, un libraco bien gordo parecido a una Biblia del siglo XVIII que tiene el Padre Julián en la Iglesia Parroquial, pero con más dibujitos y sin ser tan fantasioso. Lo dibujó un señor que se llama David Gibbons y lo escribió otro diferente de nombre Alan Moore (estos datos los sé porque tengo el libro justo delante, que a mí me quitan de “Pedro Alcázar y Pedrín”, los “Hazañas Bélicas” y los trabajos de Grant Morrison, y de tebeos tengo menos idea que Rodríguez Zapatero de gobernar un país). Es importante saber que el tal Moore, que se cree un chamán (“llaman” en gallego), no le gusta nada que sus comics los adapten al cine; por eso es conveniente que cualquier conversación sobre la película empiece más o menos con la frase “Bueno, tengamos en cuenta que Alan Moore ha renunciado a participar en el proyecto”. ¿Qué aportará esta frase? Primero, que nuestro interlocutor – por si estamos hablando a través del telefonillo del portal – sepa que conocemos de la existencia del libro; segundo, que se asombre ante la porrada de cosas que sabemos de Alan Moore; y tercero, ganar tiempo (¿para qué? Pues no lo sé; pero a nuestra edad ganar tiempo es fundamental). Yo no he podido leer el comic porque al que le gustaban los tebeos era a mi hijo Renato, pero los tiré todos el desgraciado día que se me lo llevó el caballo (¡para que luego digan que no es peligroso trabajar en la Policía Montada del Canadá!). 

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Demuestra tu fanatismo: ¿qué falta en la afoto?

Clave 2.- Otra cosa fundamental para nosotros, que no hemos visto la película, es conocer lo que a otros les ha parecido. Para ello, podemos: a) llamar a Steven Spielberg y decirle, para que nos atienda, que somos hijos de la Encarna, la del pueblo – si con esto la chacha sigue dándonos largas, que le diga al señorito que su prima Isabelita y él una vez vinieron a cenar a casa del Tío Francisco (por si alguien no lo sabe, Steven Spielberg en realidad se llama Esteban Estivell y nació en Higuera de Calatrava, Jaen; y cuando se marchó para las Américas hizo la tontería esa de decir que es judío para llamar la atención de Hollywood, él que es nazareno del Cristo de los Joysticks) -. Y b) leerse las críticas que ya hay en los blocs.  Los chicos del “Gromland” (el Snoorkel y el de gafas) me han recomendado las de los “estimados Josmachine, Pippin Oka Ninomiya-Ikuta-Ohno, Escrito PorLord Absence y Edu Galán“. Pero en esas redes de Dios podrá encontrar cienes y cienes de reseñas que os permitirán haceros una idea de lo que se rumia en torno a “Watchmen”. Ahora bien, hay que tener un poco de cuidado: nosotros nos propusimos dividirnos en grupos (como en el 36) para que cada uno se leyera todo lo que se hubiera comentado sobre la película, hacer un resumen y ponerlo en común después de la merienda; pues bien, Leonora – la que sufre retención de líquidos en las orejas – tuvo la mala suerte de leerse la crítica que Jordi Costa publicó en el panfleto ese de “El País”, y se ve que, si no tomas medidas preventivas – como, directamente, tener un sacerdote al lado -, al leerla el cerebro se te da la vuelta, comienzas a sangrar por los ojos y te quedas alelada para los restos. Pero bueno, qué se puede esperar de alguien que de joven fue personaje del videojuego “Windjammers”…

Clave 3 (se puede decir que la más importante).- A la hora de hablar de esta película no hay medias tintas, así que debeis escoger un bando – como cuando se discute sobre las grandes estrellas musicales: o se es de la Jurado o de la Pantoja; NO te pueden gustar las dos -: u os parece un mojón de padre y muy señor mío, o es la película que le va a pegar tal  viaje al cine actual que ya nada va a ser lo mismo. Si a uno le da por quedarse en tierra de nadie – con frases como “Hombre, está entretenida” -, van a descubrir que no la habeis visto (y se reirán de vosotros, os insultarán e incluso alguno habrá que os quiera hacer la depilación a la cera sin cera a grito de “mentiroso, socialista!”). Así que hay que elegir; nosotros, amigas y amigos, os aconsejamos que digais justo lo contrario de lo que defienda la persona con la que estais hablando:

– ¿que a él le encantó? Pues os copiais en un papel y les soltais a caraperro estas frases: “fallida adaptación”, “pretencioso intento”, “blockbuster encubierto” (que esto debe ser tapar un videoclub, o algo así), “traición al espíritu transgresor de Moore”, “final patético que rompe con el mensaje del comic”, “montaje cadencioso” (ni idea de lo que significa), “efectos especiales a la altura del betún”, “fábula parafascistoide” y “cállate la puta boca o te salto los dientes de un bolsazo, cabrón” (ésta no falla);

– si, al revés, le ha parecido una tremenda basura, cerradle el pico con cosas como “ejemplar adaptación de algo inadaptable”, “impactante imaginería visual”, “perfecta utilización de la slow-motion” (¿que no se puede decir cámara lenta, como toda la vida?), “recreación formidable del ambiente pop-ochentero con latigazos metacinéfilos escondidos a lo largo de sunecesariamente extenso metraje” (y luego tomais aire), “un antes y un después en el cine comercial” y mi favorita: “pero ¿tú que sabrás, tonto de los cojones, si tu película favorita es “Titánic”?”.

Eso sí: durante todo el rato que habléis, miradlo con cara de asco, lucid vuestra sonrisa más canalla (dientes, dientes, que es lo que les jode) y hablad como si escupierais las palabras, y dejándole perfectamente clarito que o es un friky (no sé porque los llaman como si fueran cereales) o un cultureta. Es matar o morir. No hay tregua. Salid ahí fuera y dad el todo por el todo. Sólo uno puede quedar en pie. Y en casa de herrero, cuchillo de palo.

Clave 4 (Detallitos): si no quereis que vuestra comedia se desinfle como el pene de mi Venancio en los últimos años de su triste y makinera vida, es bueno que no os metais en camisas de once varas (este año se lleva más el chándal con lentejuelas). Si en algún momento quereis hablar de los personajes, sólo podeis citar a tres: “El Comediante”, “Espectro de Seda” y “Buho Nocturno” (que digo yo, si es un “buho”, está claro que es un autobús nocturno, ¿no?). Para la gente de nuestra edad el hablar inglés no es lo fuerte, así que acabamos inventándonos los nombres: decimos el “Ronchas”, “Doctor Majareta” (a éste nos podemos referir como “el armario empotrado azul”) y ya no digamos Orcym… Oziryliri… Ozonomand… coñe, el marica rubio. Es mejor citarlos de pasada o utilizar el método “Keyser Söze” (el malo de aquélla tan bonita que nos pusieron en el autobús cuando nos llevaron el 14-M a votar): os fijais en algo que tengais a vuestro lado y utilizais el nombre en la frase “no obstante, el personaje de …. no está tan bien definido como en el comic”. Si el otro se ha visto la película, os preguntará a quién narices os referís; pero siempre podeis salir del paso diciendo que ése era el nombre original en los bocetos de Moore. Eso sí, tened cuidado si estais conversando en un Supermercado: me da a mí que el guionista nunca llamaría “Saimaza” al tipejo de la cara con manchitas que se mueven.

Bueno, más o menos ya estais preparados para ganar una discusión sobre la película del año; nosotros creemos que los de la “Non Plus Ultra” se van a llevar un palmo de narices. Y, si no, siempre os queda un último recurso: cuando veais que las cosas se os están poniendo muy feas, sacad la edición especial de “Watchmen” (que pesa un buen quintal)… y le arreais con todas vuestras fuerzas en la cara. A ver quien tiene el cuajo de replicaros!! Jajajajajajajajajajajajajajajajaja… Hasta la próxima, amigas y amigos del bloc “Morgland”.

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