success_keyMis muy estimados lectores de este su blog: finalmente la justicia ha prevalecido sobre la insulsez, y los despóticos y tiránicos miembros del C.S.S.D. han tenido que volver a Gamma-3 profundamente arrepentidos por haber intentado la pérfida maniobra de expulsarme de mi propio blog (y haber adquirido un apartamento en multipropiedad en el desierto de Los Monegros, a unos 100 kilometros del McDonalds más cercano). “Bien está lo que bien acaba”, como dicen en la industria pornográfica, y sin más dilación paso a comentarles cómo han sido las últimas semanas de mi agitada, no removida, vida:

Tras mi cese como organizador de esta su bitácora, y ante la amenaza de acabar mis días como jardinero silvestre – criando malvas -, nuestra pequeña familia tomó las de Villadiego en el veloz Grommóvil (un SEAT 127 tuneado; con forma de atún, vamos). Una vez que llegamos a Villadiego (Burgos) nos percatamos de que debíamos montar un centro de operaciones desde donde dirigir las actividades rebeldes; por desgracia, la localidad burgalesa está lleno de centros de operaciones clandestinos y nos cobraban un pastón por el alquiler del local (concretamente, 800.000,00 euros y una cesta de uvas pasas de oro). Si bien mi Bella Esposa nada en la abundancia, soy yo quien se encarga de guardarle la ropa, y consideré ligeramente excesivo el precio del arrendamiento (sobre todo, para un establecimiento de un metro cuadrado sin ventanas). Así se lo dijimos, de manera harto respetuosa, al propietario del baño portátil, a quién la avaricia hizo perder una oportunidad fantástica para lucrarse en estos tiempos de crisis – tanto económica como moral -. El buen hombre, acto seguido, y a causa de un repentino y monumental enfado, entró en combustión expontánea. El cubículo higiénico fue pasto de las llamas. 

Y eso fue todo.

“Pero, ¿cómo fue posible que tan mermado grupo (numéricamente hablando, por supuesto) acabara con las huestes opresoras Dhlafrraw, introduciéndose una y otra vez en los controles de «Gromland» por la puerta trasera (metafóricamente hablando, por supuesto) y reventando los planes de conquista sanguinarios y viles que tenían preparados para con nuestra raza (despóticamente hablando, por supuesto)?”, acabarán cuestionándose Vds., estimados lectores de este su blog, mientras toman aire desaforadamente por la longitud de la pregunta. Pues me encantaría responderle a todas sus dudas y ruegos, pero, por desgracia, he firmado un contrato de exclusividad con la editorial británica “Harper Collins” (propiedad del multimillonario Rupert Murdoch, donde José María Aznar trabaja de botones llevando cafés) para la publicación de ocho volúmenes (de tropocientas páginas… ¡sin dibujitos!) sobre lo realmente acontecido. Es más: en un alarde de poderío mediático sin precedentes, Murdoch ha contratado al escritor de culto Thomas Pynchon para que sea el encargado de plasmar en papel la brutal lucha. Lamentablemente, y ya que el bueno de Pichón es más reacio a aparecer en fotografías que Berlusconi a ser democrático, la mayoría de habitantes en el planeta desconoce su cara (se comenta que el escritor suele ir al dentista con un pasamontañas), por lo que en las seis citas que había concertado con él no he podido reconocerle, y le he estado dando datos sobre nuestra guerrillera campaña a seis personas diferentes, a ver si con alguna acertaba…, fracasando satisfactoriamente.

Sólo les puedo adelantar que Sparky, como el buen cinéfilo que es (aunque vaya soltando pelos por toda la casa), sabe por clásicos como “Juegos de Guerra”, que lo único que tienen que hacer los expertos jaquers para acceder a los sitios web más intrincados es hablar con alguien mientras, con la vista puesta en la pantalla, aporrean sin ton ni son el teclado – que más bien parece que lo estén rascando – a una velocidad de vertigo (entre los muertos). Yo, en mi ignorancia – sí, ¿qué pasa? le pongo nombre a las habitaciones de la casa… -, pensaba que eso no era más que un recurso narrativo cinematográfico; ya saben, dar la sensación de que el personaje de turno sería capaz de entrar en los archivos secretos del Pentágono imitando a un epiléptico que se ha tomado demasiada cafeína. Pero, para mi sorpresa, funciona. Hagan la prueba: entren el Ministerio de Economía y Hacienda y, clavando los ojos en el monitor, recorran las teclas como si fueran un ratoncillo – inalámbrico – correteando arriba y abajo; tendrán repleta la cuenta (corriente) antes de que se den cuenta (moliente).

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El pasto de las llamas

Así que aquí me tienen de nuevo, dispuesto a despedazar con mi clarividente mente facetas del modus vivendi melendi de la raza humana – y estadounidense – que se le escaparían entre los lagrimales hasta al observador más sagaz. Y material no me ha de faltar, a la vista de su comportamiento durante mi ausencia: las tramas de espionaje en el PP, las tramas de corrupción con el PP, el video del Gran Wyoming (que seguro que algo trama… contra el PP), la entrega de los Goya… Una de las últimas cosas que más me han llamado la atención es, además de que un hamster no puede levantar por sí solo un Kia Carnival, la absurda polémica que se ha generado con motivo del caso “Eluana Englaro”.

Por si desconocen de qué va todo el asunto les haré un breve resumen: el 18 de Enero de 1.992, Eluana Jolanda Giulia Englaro tuvo un fatal accidente de coche, permaneciendo desde entonces en un estado neuro-vegetativo irreversible. Siete años más tarde, su padre, Don Beppino Englaro, comenzó una ardua batalla legal por conseguir que se interrumpiera el tratamiento de alimentación forzosa e hidratación que la mantenían con vida. En Diciembre de 1.999, la Corte de Apelaciones de Milán rechazó la petición inicial del padre, éste recurrió al (y en el) Tribunal Supremo italiano (la denominada “Corte de Casación”), el cual ordenó que se repitiera de nuevo el procedimiento, siendo una diferente Sección de la Corte de Apelaciones la encargada de dictar la sentencia en uno u otro sentido. Y lo hizo en el mes de Julio de 2.008 autorizando la suspensión del tratamiento; dicha Sentencia fue recurrida por la Fiscalía de Milán por no haber sido comprobado con suficiencia objetividad la irreversibilidad del estado vegetativo permanente que sufriría la Srta. Englaro.

Finalmente, el 13 de Noviembre de 2.008 la Corte de Casación italiana dictó Sentencia autorizando la supresión de la alimentación y la hidratación asistidas que mantienen con vida a Eluana Englaro.

Bien, creo que han quedado suficientemente claros los hechos que rodean tal dramático suceso (como comprenderán, he obviado cualquier tipo de comentario que, pese a que gozo de escasa moral, pudiera interpretarse como burlesco frente a tal situación). Es decir, acabamos con una Sentencia del Tribunal Supremo italiano de obligado cumplimiento y que no tiene discusión… ¿O sí la tiene?

Para empezar, esos señores tan extrañamente vestidos que son capaces de reirse si alguien ve hombrecillos verdes o platillos volantes, pero que creen a pies juntillas que una columba livia domestica (vulgo, palomo) preñara a una virgen por ciencia infusa, comenzaron a llevarse las manos a sus mitradas cabezas y a proferir en gritos y lamentos por tal desenlace. Por ejemplo, el Servicio de Información Religiosa (SIR) de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) opinó que la sentencia judicial “ofuscaba el valor fundamental” de la vida, así como que la alimentación, la hidratación y la ventilación, en realidad “son actos debidos no sólo para con los enfermos, sino para con todos los ciudadanos, según una solidaridad humana global que no distingue a las personas ni por raza ni por condiciones de salud”. En otras palabras, los obispos italianos consideran que todo el mundo debe estar bien ventilado – de ahí que ellos se sacrifiquen permaneciendo dentro de edificios como los Museos Vaticanos (los cuales, si no recuerdo mal, son gratuítos… no, recuerdo mal, valía un ojo de la cara entrar), absorbiendo todo el CO2 de la atmósfera -. Lo de la hidratación y la alimentación es otro tema que se les debe haber olvidado.

Para mayor inri (como estoy hablando de la Iglesia…), las monjas de la clínica “Beato Luigi Talamoni” de Lecco (Norte de Italia), donde Eluana estaba ingresada se ofrecieron a cuidarla de manera gratuíta – para que luego digan que los milagros no existen: atención sanitaria gratis -,… negándose por otro lado a ejecutar (les pido disculpas por la palabra, pero ése es el término jurídicamente correcto) la sentencia de la Corte de Casación. Ello provocó que Beppino Englaro trasladara (según algunos medios nada centrados, “secuestrara”) a su hija desde aquélla a la “Clínica de Udine”, donde poder efectuar sin problemas la interrupción del tratamiento. Y aquí es donde entra, en la pista central (redoble, por favor), il caro amico de li bambini, il grande buffone, signora e signori… ¡Silviooo Berlusconiiiiii!

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“¿Demo… quéee?”

Una de las cosas que hemos aprendido en Gamma-3, tras años de estudios (y alguna que otra visita a la Larousse), es que los liftings exagerados pueden ocasionar perdida de cabello, perdida de sensibilidad y, lo que es más importante, perdida de riego cerebral. ¿Y cómo tiene la faccia (léase “facha“) el bueno de Silvio? Como el culo de un bebé nacido por cesárea. Si bien es cierto que curiosamente luce más capilares en la azotea que antes – a lo mejor, le reza a los mismos santos que José Bono, cuidado -, que ha perdido sensibilidad está claro (es uno de los tipos más insensibles que conozco) y de actividad cerebral, no digamos (disculpando, creo que debería ser a él a quien dejaran de alimentarle e hidratarle por estar en coma vegetativo irreversible). Este señor, Presidente del Consejo de Ministros italiano, tuvo la desfachatez, saltándose a la torera (dada su estatura, a la bombera torera) la separación de poderes, de aprobar en dicho Consejo un decreto-ley que impedía la suspensión del tratamiento a Eluana Englaro. Mas, ah la recta burocracia (que de vez en cuando actúa de justiciera ocasional), era necesario que el Presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano – que, casualidades de la life es de Napolés -, el cual se negó a firmar dicha mamarrachada de poder, siendo la rúbrica de éste necesaria para que aquélla (la mamarrachada) tuviera validez jurídica…

Quiero pedir disculpas anticipadas por el título del presente post en contraposición al tema que he acabado tratando (en fin, ya me conocerán, soy de los que le dan un nuevo sentido a la expresión “escritura automática”). Tampoco pretendo con los párrafos anteriores abrir un debate a favor o en contra de dicha actividad. Tan solo quería dejar constancia de que me llama realmente la atención, estimados lectores de este su blog, la capacidad de este su mundo para aferrarse a absurdos criterios morales místicouniversales sobre cosas que competen a la intimidad privada y personal de cada uno. Entendería perfectamente que se le preguntara en referendum a la sociedad si Falete puede ir o no desnudo por la calle (imagínense a los fanáticos de “Star Wars”, convencidos de haber visto a Jabba the Hut por la Gran Vía); pero pienso que la vida es un bien tan valioso que nadie que no seamos nosotros mismos puede disponer de él.

En el próximo post, les prometo que hablaré de algo más ameno; no sé, la mortandad infantil en África, por ejemplo…

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