400083243_ba1d5a10a3Estimados lectores de este su blog: pese a sus constantes mensajes de ánimo y apoyo, cada día que pasa más ganas tengo de mandar “Gromland” a hacer puñetas. Comprendo que con tal decisión les dejaría a Vds. sin esta su brújula moral, necesaria para navegar por las procelosas y encarnizadas aguas del devenir de los tiempos; pero es que:

– para empezar, Sparky (a quien en estos momentos tengo a mis espaldas: no saben lo molesto que es notar su respiración entrecortada, su aliento a Doreetos rancios y su tufo a Celtas sin filtro en el cogote) ha recibido la simpática misión por parte del Supremo Consejo Dhlafrraw de controlar todas y cada una de las diferentes estrategias que sigo para avanzar en el plan de conquista de su planeta, y comprobar si no pierdo el tiempo con naderías como hacerme un “24 horas special” con la filmografía de Paco Martínez Soria – a mi simple entender, “Hay que educar a Papá” es uno de los más acertados y aterradores films antibelicistas de la Historia; pero por lo visto el Consejo Supremo es más de Alfredo Landa (recuerdo cuando en la Academia de Cadetes y Dintas de Díveo nos obligaron a aprender de memoria los diálogos de “Vente a Alemania, Pepe“) – o aprender a cocinar el pez globo con los ojos vendados.

– por otro lado, seamos sinceros, como amante no tendré precio (al menos, nadie está dispuesto a pagar un mísero duro por mí en Ebay), pero como conquistador interdimensional valgo menos que la promesa de Amy Winehouse de no volver a beber en su vida. Me mata saber que Petrus el Heterodoxo está haciendo grandes avances en Urano – ¿que no sabían que hay vida en Urano? Pues sí, y tienen un cochinillo a la segoviana que es para chuparse los alveolos pulmonares -, llegando incluso a conseguir que los uranitas vayan vestidos con diseños de Ágata Ruiz de la Prada (“regla nº 328 del manual del perfecto conquistador Dhlafrraw: la ropa como medio de humillación“): vamos, que tengo tanta presión como la ropa interior de Supermán en una orgía lésbica. Además, los compañeros se han inventado hasta chascarrillos a mi costa daurada: “Se abre el telón y se ve a Grom el Único vestido con los ropajes negros de campaña haciendo lo que mejor se le da… ¿Cómo se llama la película? El camarero oscuro!!” Lo que no sólo me hace sentir un inútil para cagarse (integral, vamos), sino que no se ajusta para nada a la realidad (tan sólo fue un día y porque Venancio, el del bar de abajo, tenía que ir a recoger unos análisis de orina; para qué quería este hombre la orina, ni me lo planteo a la vista de cómo sabe su cerveza…).

Claro, Vds. ahí están, tan felices, repantingados comodamente en sus problemas sentimentales, económicos o de salud, lloriqueando todo el santo día: “Es que me han diagnosticado un desprendimiento de prepucio, aah, aah, qué miedo, qué pavor atávico me asola, jopelines”… Y, las cosas como son, lamento profundamente decirles esto: Vds. no ayudan mucho, la verdad. Uno, que saben de buena inyección de tinta que daría la vida de Sparky por Vds. (ya le estoy oyendo mascullar sobre mi espalda!), me desespero intentando inculcarles un mensaje contundente de terror y angustia vital; paso las noches en vela maquinando nuevas fórmulas con las que insuflarles un mínimo de desazón, esa sensación turbadora que les haga removerse en sus asientos, intranquilos, inquietos, incómodos… Tengo la papelera de reciclaje repleta de proyectos abandonados (había uno, del que me sentía particularmente satisfecho, que incluía un dirigible, doscientas crías de Oso Panda y a Rosa de Hispania, ganadora del primer O.T.; pero Greenpeace amenazó con denunciarme si utilizaba como cebo vivo en mi plan al dirigible, y no me refiero a Rosa), de oportunidades perdidas, de archivos .rar de los subtítulos que me descargo…

Y todo este fracaso, este constante descalabro en mis planes, ¿gracias a quién? A la televisión de las narices! Oh, infame John Logie Baird, yo te maldigo!! Pérfido descendiente de la Pérfida Albión. Miserable vástago de la estirpe artúrica. Cabronazo de los cojones.

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“Mas, ¿a qué viene este repentino ataque por ese instrumental catódico denominado “silly box”?, se preguntarán Vds., demostrando que, cuando quieren, pueden ser tan pedorros como el que más. Pues sencillo, estimados lectores de este su blog: a recomendación de Sparky (y van…), tracé un diabólico plan impactovisual que, a la manera de los grandes manipuladores de la Historia – el Santo Oficio católico, Joseph Goebbles y su propaganda nazi, Leticia Sabater y su programa “A mediodía, alegría” -, introduciría subliminalmente una batería de imágenes sangrientas, donde las visceras y la hemoglobina camparían a sus anchas, sin ton ni son, a tontas y a locas, y demás expresiones por el estilo que indican “fuera de orden y medida” (como si se tratara de los almuerzos que se metía Pavarotti). Ya lo estaba viendo: mis compañeros quedarían humillados y les haría tragarse todas sus palabras y recochineos sobre mi persona – en la dimensión Gamma-3, las palabras y los recochineos tienen forma solida, lo que facilita el hacérselas tragar a alguien; de ahí la frase “estás de un pesado…” -, cuando me vieran entrar, altivo y triunfante, en la Sala Más Grande y Pesimamente Decorada del Palacio de Conquistas y Genocidios de la capital, henchido de orgullo (no como aquella vez que también entré henchido, pero por culpa de unas ostras en mal estado) tras haberles colado a Vds., los humanos, una foto de un cadaver descuartizado y pustulento entre los veinticuatro fotogramas segunderos de un anuncio de los “Kinder Sorpresa”. Una vez Vds. vieran dicho comercial, se preguntarían el porqué de su ánimo alicaído y apesumbrado sin encontrar razón aparente alguna; y el Supremo Consejo no tendría más remedio que alabarme, adorarme, aplaudirme…

Y una polla como una olla!

¿Pueden Vds. creerse que cuando Sparky y yo, disfrazados como Belén Esteban y el Conde Lecquio, respectivamente (nadie fue capaz de distinguir la diferencia entre mi fidelísima mascota y la ex de Jesulín; y eso que en un pasillo se cruzaron los dos!), conseguimos entrar en las instalaciones de Telecinco (que, por cierto: qué mal huele allí dentro; Sparky me explicó que por lo visto los cadáveres de los coordinadores de guiones de “Yo soy Bea”, una vez fallecidos por agotamiento, los dejan en una sala para que fermenten y hacer “Baileys”), y a punto estábamos de realizar el intercambio de las cintas, vimos cómo el Telediario del mediodía ponía una y otra vez las imágenes de una muerte en directo?

Imagínense el supino chasco que nos llevamos (más yo que Sparky, que éste iba encantado cruzando los brazos por debajo de los pechos y alzándoselos una y otra vez): intento introducirles retinalmente una muestra terrorífica de muerte y desolación… y el propio telediario repite hasta tres veces la secuencia de cómo unos policías, en el ejercicio de sus facultades (tanto mentales como laborales… o eso espero), abatieron el día 27 del pasado Noviembre en la alicantina localidad de Petrer a un atracador quien, pistola en mano, intentaba huir de un cerco policial. Pero es que eso no es lo peor: lo terrible es que las imágenes fueron tomadas por una telefonomóvilaficionada quien, con la cámara que lleva incorporada, grabó el preciso momento en que el ladrón caía al suelo. Muerto. “La muerte en directo”, como gritaba Santiago Urrialde en la primera “Selva de los famosos”.

Ya se hacen una idea del plan… o mejor dicho, a donde se fue: a donde la espalda pierde su nombre y se convierte en culo. Y, para colmo, las imágenes fueron facilitadas por una misma tele-espectadora. Ya me imagino la reacción: “Pili, Pili, pon la tele, que salgo… bueno, a ver, no se me ve, se me oye la voz, la que dice “Tiros!”, ésa soy yo… sí, sí, cuando mataron al tipo ése a tiros en la calle… Con decirte que casi me desmayo! Eso sí, no solté la cámara hasta que me dio un vahido!… Grábamelo, que mi hermano ha vuelto a empeñar el vídeo para comprar jaco!”. Me temo que con este nivel de deshumanización, mi tarea de hacer mella en sus herméticos corazones va a ser tan difícil como cuando Sparky intentó explicarme que, si se ve “Gremlins” pasadas las doce de la noche, el ombligo “se te sale p’afuera”. El consuelo que me quedaba es que, al menos, al resto de espectadores que no vieran Telecinco – mi principal competidora en lo que a hacer el mal se refiere – podría epatarles con mi diabólico plan…

Y una polla como una olla!

Antena 3, Cuatro, La Sexta, la Primera, en “El País digital”, en “El Mundo digital”,…hasta la “edición digital” del Diario de Burgos, todos ellos recogían las imágenes del fallecimiento del ladrón. Miren Vds. que nosotros en Gamma-3 tenemos pequeños problemas para unir en una misma frase los términos “comportamiento” y “civilizado” (llegan Vds. a ver cómo pedimos la vez en las carnicerías y se hacen vegetarianos); ahora bien: que con tanta alegría y reiteración se exhiban tan cruentas imágenes una y otra vez – en el momento, además, en el que, quizás y sólo quizás, los humanos menores de edad estén comiendo con la televisión puesta los espaguetis con chorizo (o lo que narices coman para estar todo el santo día gritando) – me hace pensar que mis planes de conquista van a tener menos suerte que José María Carrascal en un combate de “Pressing Catch”.

Sé que es meterme dónde no me llaman pero, quizás y sólo quizás, alguien debería plantearse que por muy maleante y pérfido que fuera el atracador, también tendría una familia (digo yo: dudo que nazcan por generación expontánea… menos Federico Jiménez Losantos) a la que no creo le hiciera mucha gracia visionar una y otra vez cómo su hermano, su sobrino, su primo, su… caía muerto sobre el asfalto. No me malinterpreten; esto no es una crítica a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (quienes actuaron en contestación a la situación de riesgo existente; y si no es así, que lo investigue quien deba hacerlo); sino a aquellos desgraciados que están intentando – y consiguiendo definitivamente – que mi campaña para convertirlos en unos borregos temerosos se esté yendo a la puta mierda…

Les dejo, que me “está pegando la bajona”, como dice Pío García Escudero. A ver si se me ocurre algún plan maquiavélico. Para empezar tengo una idea: comprar un canal de televisión y contratar a Javier Sardá para emitir un nuevo “Crónicas Marcianas” semanal y así… ¿Cómo dices, Sparky? ¿Que Telecinco ya le ha fichado?

La madre que los parió.

Afectadísimos y deprimentes saludos.

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