“Los meme-dicos recomiendan a los internautas diabéticos visitar blogs de quinceañeros” (”Gregoriadas”, Román Gámez de la Sarna, Ed. Sobaítos, 1.945).

Apropiándome de una cita de una de las más grandes pensadoras que ha dado esta su civilización en los últimos doscientos años, se puede decir que “la he liado parda”. Como Vds., fieles lectores, ya sabrán, obligado por el Supremo Consejo Dhlafrraw, he inscrito este su blog en el concurso “20Blogs“, que convoca el periódico digital “20Minutos” (tampoco es que se rompieran las meninges con el nombre de la convocatoria, las cosas como son). Iluso de mí y a la vista de la vasta cultura que pulula por los posts de esta su humilde bitácora, creí ingenuamente que los votos favorables caerían sobre “Gromland” como caen las bofetadas sobre un rollizo niño con gafas en el instituto. Craso error: a día de hoy, este su blog cuenta en estos momentos con el apabullante número de cero votos. ¿Conspiración para dejarme en la ignominia? ¿Desconocimiento por parte de los bloggers votantes? ¿Odio visceral hacia mi sapiencia de calidad? Ni idea, pero como no consiga alzarme con el premio me veo recogiendo basura espacial con un kleenex y una bayeta.

 Dado que soy un investigador avezado (para ello llevo treinta y seis primaveras rondando entre los de su raza, y la estadounidense, analizando cada uno de sus comportamientos – por ejemplo, ya sé que la Nutella es peor que la Nocilla, pero también es más barata; asombroso, ¿verdad? – que nos permitirán conquistarles antes de que cante un gallo, o medida de tiempo similar), he decidido adentrarme en las procelosas aguas de los blogs que, cuando son las menos cuarto de la noche, han alcanzado los primeros puestos en la categoría de “Mejor Blog de Humor”. Durante más de cinco horas he estado intentando encender el ordenador; por desgracia, el cable de alimentación (el del portátil; mi intestino sigue permaneciendo dentro de mí) se encontraba sospechosamente modificado, de manera que cada vez que pulsaba el botón de arranque, la descarga me dejaba inconsciente durante unos veinte minutos. Con la sobredosis de voltios varios, mi memoria reseteaba y volvía a intentar encender el ordenador con idéntico resultado. Si mi Santa Esposa no me llega a encontrar, imantado hasta las trancas y con el pelo a lo Duquesa de Alba style, seguramente Endesa me habría acabado secuestrando para utilizarme como fuente de alimentación en el barrio del Eixample.

“¿Y qué ha descubierto este investigador de lo sublime, magno espeleólogo del saber y ganar?”, se cuestionan Vds., mis fieles lectores. Pues, como se escucha en las clínicas de planificación familiar, he cometido un error de bulto: quizás, llevado por cierta arrogancia (y el consumo de algún estupefaciente, como los huevos fritos), consideré que su raza – no así la estadounidense – podría disfrutar de los mensajes aleccionadores que este su blog desprende en cada uno de sus posts: cine, televisión, teatro, saltar desde contenedores… todas estas materias han sido tocadas, e incluso en algunos momentos violadas, con lo que yo consideraba un sano, inteligente y súblime ejercicio humor. He de reconocer que canté, aunque fuera en mi fuero interno, un apresurado himno a la victoria (además, con rever, con lo bonito que suena eso). Mas, fatal desacierto, no conté con lo que otros, más inteligentes – o, por lo menos, con más vello corporal – que yo, ya habían vaticinado en sus diferentes lugares. Por ejemplo:

– El estimado “Emperador de los Helados” comentaba que la esperanza de vida de los blogs podría ser de unos dos años… como mucho. La inquietante duda que surge es: ¿y como poco?

– Por otro lado, el estimado Mario Vírico afirma en su post – con el más que claro título de “The party’s over” (“El parto sobra“, en español) – que “la blogosfera debía ser el nuevo periodismo punk, el jardín de la renovación. Sin embargo, el abrigo de la teta universitaria sigue amamantando cada día a más operarios de la comunicación. Son ellos quienes han despojado a la Palabra de su poder y posibilidades, asalariados con putas de lujo”. Cuanta razón llevaba y qué poco caso le hice -principalmente por no entender la mayoría del texto -.

– O el estimado Dr. Zito vaticinaba un futuro de la blogosfera donde será más necesaria que nunca la unión frente a las hordas de orcos internautas que plantan sus blogs a su antojo.

Desde la atalaya de mi supremacia, no sólo moral sino física (vivo en un 15º piso), huí de las más que acertadas profecías de estos oráculos de la red de redes; embadurné mis orejas con el cerumen del endiosamiento, haciendo oidos sordos – y embadurnados – a los cantos de sirenas binarias. Que no les hice puto caso, vamos.

Por ello, más allá de observar incrédulo, estupefacto y ligeramente acongojado por la brutal reprimenda que voy a recibir de mis superiores que “Gromland“, este su blog, se hallaba en el ficticio puesto nº 108 de la categoría – puesto compartido, ex aequo, con solamente otros ciento cuarenta y ocho blogs -, me mesé tranquilamente los pocos cabellos que me quedan por el estrés (y por las varias descargas eléctricas que les comenté), y me dediqué a analizar las bitácoras que han alcanzado los primeros puestos.

Descartado el que tengan un mayor número de votos porque los hayan recibido de otros bloggers amigos (de manera que todo quede en casa) o que se hubieran dedicado a realizar campañas víricas en otras bitácoras apuntadas al concurso (en plan “yo te voto a ti, tú me votas a mí y si no lo haces, me quedo con tu IP y te prendo fuego a la casa”), acabé concluyendo que en este tipo de concursos gana quien tiene mayor calidad. Obviamente, siempre hay algún despistado que, a la vista de lo que ofrece, se puede decir recibe votos por pena (se ve claramente en el caso del blog “Mi mesa cojea“, una verdadera tontería de página dedicada a los chistes de aerofagias y ventosidades, fotografías de animales vestidos de bomberos y videos de mujeres ligeras de ropa, cascos y neuronas).

Sin embargo, el resto es un muestrario del humor elevado a su enémisa potencia – signifique lo que signifique eso -, la comicidad como referente vital, perpetuos homenajes a Chesterton, Woodhouse, Waugh,… con un ligero toque Wilde (salvaje y aristocrático); que rezuma por todos sus códigos html el ingenio de Allen, la rapidez de Groucho, la certeza irónica de un Carlin en estado de subidón anfetamínico…

Tal y como expuse, los datos eran claros, las señales evidentes, los posts en castellano… y yo no les hice caso (creo que estaba recogiendo la ropa de la lavadora). Quizás yo no sea tan pesimista como los estimados vecinos citados anteriormente: visto desde fuera, Vds. los humanos se vieron obligados a tragar con ruedas de molino – con lo indigestas que son – cuando los críticos de turno pontificaban sobre uno u otro trabajo, sin otro remedio que utilizar el “Cahiers de Cinema” para envolver bocadillos de anchoa (así, todo era grasa). De repente, las nuevas tecnologías les dieron la oportunidad de ser escuchados, de hacer oír su voz… y quizás algunos creyeron ingenuamente que serían capaces de cambiar la sociedad, que el respeto por la cultura se implantaría como algo tan necesario como el aperitivo del Domingo. Por desgracia (sobre todo para mí, viendo los incontables votos que tengo y el simpar correctivo que me espera), la sociedad no cambió sino que se apropió de ese nuevo invento llamado “blogosfera” (¿sabían que hay unos ciento cincuenta blogs sobre el punto de cruz? ¿y uno de porteros de edificios españoles?), iluminando con su brillantez unos pocos, empantanando con su zafiedad los más. ¿Quiere esto decir que considero “Gromland“, este su blog, como uno de los elegidos que han de ser salvados de la quema? Sinceramente, a estas horas y con el sueño que tengo, por supuesto.

A mi modo de ver, y mientras espero que una ciruela mensajera me comunique a qué ingrata tarea deberé dedicarme durante mucho, mucho tiempo (al Capitán de fragata Berbum el Sádico le tuvieron tres años seguidos desmaquillando a Carmen de Mairena), creo que la blogosfera es como una tienda de “todo a 100”: nunca se debe decorar una casa con sus productos, pero siempre habrá una figurita de porcelana de una foca jugando al beisbol que nos enamorará. Disfruten de la foca pitcher siempre que puedan, mímenla y vuelvan a ella, despreocupándose de los demás.

Recuerden: a diferencia del resto del mundo, tienen Vds. una décima edición de “Gran Hermano”. Por algo será.

Yo, atemorizado, aterrorizado y atelémaco, les hago una pequeña recomendación: no duden en visitar “El mono se eleva“. Primero, porque como también tiene cero votos en el concurso no siento vergüenza por citarlo; y segundo, porque simplemente por este post y este otro, ya se ha ganado un puesto en mi corazoncito (en uno de los tres que tiene mi especie).

No les olvidaré, mis estimados lectores.

PD.- Por cierto, la última frase no quiere decir que vaya a cerrar “Gromland” definitivamente; es que como tengo que apagar el ordenador, no sé si perderé nuevamente el conocimiento y, por ende, la memoria… Para que se queden tranquilos, vaya.

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