“La renta per capita de Calvizia, la región norteña de Warrfhlandia, es mucho más alta que en Sifilisia, situada más al sur que Calvizia, dado que aquélla, como se ha dicho, es la región norteña, mientras que la segunda se ubica geograficamente por debajo de la anterior. Curiosamente, si se toma un mapa de Warrfhlandia y se le da la vuelta, Sifilisia quedaría por encima de Calvizia, hecho que podría llevar a confusión respecto al lugar exacto donde se encuentra pues, partiendo del centro del estado, uno debe encaminar sus pasos hacia el norte real si desea alcanzar la ahora segunda región, mientras que si sigue las indicaciones del plano – volteado, no lo olvidemos – acabaría en la deprimida Sifilisia con la consiguiente sorpresa. Otro dato llamativo es que la hace un momento segunda pero inicialmente primera región citada (es decir, Calvizia) se encuentra en un plano inferior al nivel del mar, mientras que la región a la que hicimos en un principio referencia como segunda mencionada para posteriormente señalar como primera (esto es, Sifilisia) tiene una altitud de 850 metros sobre el citado mar (dado que sólo hay uno, no lo señalaré ni como primero ni como segundo, sino simplemente como “montón de agua”); de lo anterior se deduce que pueden originarse muchos problemas lingüísticos si tomamos como punto de partida el reseñado centro del país: ¿se debe decir “subo a Calvizia” o “bajo a Calvizia”? Y si uno se decide por la segunda opción para comentar su intención de dirigirse a la por entonces primera región y posteriormente segunda citada región, ¿creen que habrá tiburones dentro del montón de agua?” (Breve extracto de la rueda de prensa ofrecida por los directivos de Antelecuanco 2, con motivo del estreno de la serie “Tísica y Cómica”).

Estimados lectores de este su blog: 

Estos días mi cuerpo no es el que era; el compuesto medicinal no tuvo el efecto esperado, por lo que finalmente el comando sanitario del C.N.I. decidió explosionar la bomba de tres megatones en mi garganta (con unas consecuencias lo suficientemente surrealistas como para poder relatarlas aquí con un mínimo de coherencia; sólo les puedo confirmar que tres de los efectivos de los GEOS han descubierto de una manera bastante desagradable que el perlé no es lo mismo que una pared de plomo de dos metros de grosor, no sé si me entienden). La detonación, si bien a Vds. los humanos les hubiera provocado daños irreparables, dada mi naturaleza cuasi-divina – no hay más que ver cómo visto -, tendrá como única consecuencia que no voy a poder cantar Granada” como el maestro Manolo Escobar durante un tiempo. Este hecho, baladí para algunos, ha hecho mella en mi estado de ánimo, por lo que no me siento con ganas y me quedo de pie. Sé que tengo para con Vds., apreciados lectores de este su blog, la obligación moral de enriquecer puntualmente sus vidas con chispazos de sabiduría; de ahí que, a fin de no perder el ritmo de publicación, he decidido que sea Sparky, mi fiel orangután mascota, quien les escriba hoy. Por supuesto, la calidad literaria del blog se verá tan resentida como María Antonia Iglesias, la “Willow” del periodismo hispano, con el PP; pero espero que perdonen su tosco, vulgar y barriojero lenguaje de mi servil sirviente: recuerden que se despioja a sí mismo. ¿Sparky?

Gracias, amo.

Estimados lectores de este su blog y del de mi benefactor:

En 1.729, el irlandés Jonathan Swift (autor satírico cuya obra más conocida son “Los viajes de Gulliver”) publicó el ensayo “Una modesta proposición” (cuyo texto íntegro puede Vd. leer aquí; bueno, pinchando en el enlace, se entiende), en el que propuso, y cito textualmente a esa magna y seria obra que es la Wikipedia, “resolver el problema en Irlanda de campesinos inquilinos que no pueden alimentar sus hijos porque los propietarios son inflexibles sobre el arriendo”; tengamos en cuenta que por aquel entonces Dublin se hallaba atestada de familias enteras mendigando por un mendrugo de pan. La solución aportada por el autor, y que fue completamente menospreciada por sus contemporáneos, personas de miras ridículas, fue tan arriesgada como innovadora: los padres deberían vender sus hijos a los ingleses ricos para que éstos se los comieran.

Se preguntarán cuál es el motivo para que les cite aquí el interesante trabajo del padre de Laputa (es el nombre de un país de “Los viajes de Gulliver“; no es que Swift tuviera una hija que zumbara por dinero): en estos momentos de crisis, creo que es necesario coger el toro por los cuernos (por los tres) y afrontar la situación económica con medidas que, si bien pueden parecer brutales e inhumanas a primera vista, tras una mínima reflexión, se descubrirán como imprescindibles y, lo que es más importante, indispensables.

De ahí que, a través de siete sencillos pasos, deseo proponer una serie de propuestas (valga la redumbuncia) para solventar temas capitales como la recesión monetaria, el paro y/o la inmigración.

A fin de combatir la crisis necesitaremos (ingredientes para una persona):

* Un teléfono móvil: es indiferente la marca o la compañía suministradora, si bien es recomendable no utilizar Orange;   

* Don de gentes: puede adquirirse en cualquier supermercado o centro comercial. Para el desarrollo de nuestro plan, es conveniente saber jugar a deportes extremos como el golf, el paddle o el ajedrez;

* un block de notas;

* un bolígrafo Bic (puede ser “bic naranja” o “bic cristal”; les recuerdo que “bic naranja” escribe fino, mientras que “bic cristal” escribe normal).

* un mechero.

Paso 1.- Encienda su teléfono móvil y, tras haber introducido el pin correspondiente (suelen ser cuatro dígitos que coinciden con los del número secreto de su tarjeta de crédito), póngase en contacto con el/la Concejal/a de su Ayuntamiento/a. Utilice el don de gentes para averiguar qué zona de suelo industrial (es decir, lugar donde sólo existen naves industriales) tiene opciones de recalificación urbanística para suelo urbanizable (esto es, donde se permitirá la construcción de edificios de cuarenta o más alturas). Anótela en el block con el bolígrafo. Acto seguido, póngase en contacto con alguno de los propietarios de las naves industriales existentes. Acuerde una cita.

(Consejo: es posible que en su municipio ninguna de las zonas industriales esté pendiente de recalificación. En ese caso, deberá Vd. comprobar en la web del Ministerio de Vivienda las tarifas de sobornos para los funcionarios públicos de Urbanismo. No se preocupe si Vd. carece del dinero necesario para el cohecho; este tema se tratará en los puntos 4 y 6).

Paso 2.- Una vez citado con el propietario (al que llamaremos Gervasio), y utilizando nuevamente su don de gentes, convénzalo para que forme con Vd. una sociedad anónima que se dedicará a la producción de bragas de esparto. Pese a su inicial reticencia, Vd. le persuadirá de que las prendas íntimas elaboradas con dicho material han sido fervientemente recomendadas por la Unión Europea a través de la Directiva 2008/134/CE, del Parlamento Europeo y el Consejo, de 31 de Febrero, por considerar que “el citado esparto es biodegradable y respetuoso con el medio ambiente”. Obvia decirse que la Directiva mencionada no existe, que las bragas de esparto tienen menos salida en el mercado que un libro de biogenética escrito por Jacinto (el de “Gran Hermano 2”) y que Febrero sólo tiene 28 ó 29 días, según le dé. Pero eso no será óbice para que el propietario acceda a formar con Vd. la S.A.; ahora bien, e imprescindible para que no se nos desinfle la operación, deberá Vd. subir la temperatura de su horno mental y potenciar aún más su don de gentes para conseguir que todas y cada una de las acciones de la sociedad estén única y exclusivamente a su nombre. Ante las reticencias más que probables del titular de la nave industrial, Vd. deberá convencerle que es mejor a efectos fiscales que le ceda la propiedad de la misma totalmente; para ello, firmen por duplicado un documento privado donde conste que, pese a lo que reflejen los documentos públicos, a su nuevo socio le corresponde el 50% de la empresa. Dígale que, por seguridad, Vd. guardará las dos copias del documento privado, y recuérdele que es conveniente que no comente a nadie de su entorno la operación iniciada: póngale como ejemplo que un amigo suyo había diseñado un programa informático que se llamaba “Doors”, se lo comentó a su cuadrilla y un tal Bill Gates, se quedó con la copla “y le chafó el invento” (la expresión no tiene porqué ser necesariamente ésta). Acuerde con Gervasio el acudir al día siguiente para formalizar la operación de cesión de la nave industrial. Una vez se hayan despedido, queme los documentos con el mechero.

Paso 3.- Hechos los trámites notariales, acérquese a un barrio marginal de su ciudad (puede ir Vd. a pie o andando, como prefiera); en dichas zonas se concentra el mayor número de desempleados y personas en paro – que es lo mismo, pero bueno -. Súbase a una caja y, utilizando sus manos a modo de altavoz, haga saber a los desocupados por allí reunidos que está buscando personal para su nueva fábrica. Comente que, tras unas mínimas pruebas de aptitud, los escogidos obtendrán un contrato vitalicio con un sueldo de 6.000,00 euros al mes, sin que sea necesario el acudir a trabajar más allá del primer mes. Acto seguido, y tras dejar la dirección de la fábrica en un post-it, corra en dirección a su casa lo más rápido que pueda (el practicar deportes de riesgo le dará la suficiente fortaleza física como para despistarlos en la primera esquina).

Paso 4.- Desplácese a Madrid y pida cita para hablar con los Ministros de Industria y Trabajo (suelen ser dos personas diferentes, aunque huelan igual). Gracias a su irresisitible don de gentes, no sólo conseguirá que le atiendan sino que además en la reunión le pondrán panchitos. Coméntele a ambos titulares de las carteras (nota: los Ministerios también se llaman “carteras” o “poltronas”) su innovadora idea; convénzales de que, por un lado, la fábrica empleará a más de cinco mil trabajadores – lo que reducirá notablemente la tasa de paro -; y que, por otro, el producto elaborado no sólo contribuirá a mejorar nuestro maltratado medio ambiente (e incluso el total ambiente) sino que será la envidia del resto de industrias mundiales. Acompañe la propuesta con la posibilidad de que las Ministras den ejemplo y promocionen un innovador producto nacional llevando sus bragas de esparto, recomendando especialmente que lo haga la Vicepresidenta del Gobierno (por su edad, daría una imagen de confianza; y dado que pienso que es un cyborg, no sangraría tanto por las ingles como el resto de Ministras).  Solicíteles una subvención; si hasta ahora ha seguido los pasos descritos, no tendrá problema alguno para conseguir una ayuda estatal de 315.000.000,00 euros. Departa con ambos Ministros tras formalizar el acuerdo, con chanzas y chascarrillos varios sobre el lider de la oposición, tildándolo de “retrasado mental amuermado” – es opcional el aludir a una orientación sexual difusa -. Ríase con más estruendo que ellos, al tiempo que les agarra el antebrazo. Abandone el Ministerio y lávese las manos.

(Consejo: Como ve, ya ha conseguido Vd. el dinero necesario para sobornar al encargado/a de urbanismo de su Ayuntamiento. Reserve en otro plato parte del dinero para imprevistos varios, como la compra de un Masseratti, por ejemplo).

Paso 5.- Reúna a los aspirantes a los puestos de trabajo en la nave y – IMPORTANTE – sólo contrate a ciudadanos extranjeros; ponga como excusa ante los desempleados patrios que la oferta de trabajo no es del todo cierta y que sí existe la obligación de acudir todos los días a trabajar (domingos de fútbol incluídos). Los parados nacionales huirán despavoridos ante la idea de tener que perderse un Barça – Madrid (o un Recreativo – Racing), convencidos de que los inmigrantes vienen a nuestro país a quitarles sus puestos de trabajo. Completada la plantilla – repito, sólo con inmigrantes -, coméntele que tiene que ir a hacer unas gestiones importantísimas para el futuro de la empresa, y encárgueles que vayan recogiendo plantas silvestres y las almacenen en el interior de la nave. Váyase de cañas.

Paso 6.- Transcurridos veinte días, y con la nave industrial repleta de toneladas de esparto, acérquese de nuevo a la capital del reino y pida nueva cita con los Ministros de Industria y Trabajo, solicitando que esta vez les acompañe el titular de la cartera de Hacienda (recuerde: “cartera” = “chollo”). Reunidos los cuatro, plantéeles que el índice Nikei, las últimas variaciones bursátiles y la mala calidad de las últimas películas de Vicente Aranda hacen peligrar seriamente el futuro de la empresa, por lo que para evitar el impacto que la quiebra de la misma podría provocar (un aumento considerable de la tasa de paro así como la pésima imagen de España en el exterior), necesita que el Estado se haga cargo de la situación e impulse la productividad de la empresa mediante la concesión de efectivo para superar la crisis. Coménteles a mayores que conoce personalmente a Jiménez Losantos. Ante el miedo a perder popularidad entre la opinión pública, los tres miembros del Gobierno se comprometerán a aprobar en Consejo de Ministros la concesión de una ayuda a fondo perdido por importe de 75 millones de euros. No sea avaricioso y acepte la propuesta (si bien un mohín a lo “bueno, vaale” nunca viene mal). Vuelva a criticar al líder de la oposición, carcajéese y salga del Ministerio. Aguante las arcadas.

Paso 7.- Recibidas las ayudas, convoque a todo el personal así como a Gervasio, su socio en la sombra, en la fábrica. Previamente, Vd. habrá rociado las toneladas de esparto con gasolina y atorado las salidas de emergencia. Los efluvios desprendidos por el combustible harán que los allí reunidos se vuelvan torpes (aún más); aproveche ese momento para, nuevamente con el mechero, prenderle fuego a la nave (nota: es conveniente llevar tapones para los oídos para evitar oir los alaridos). Cobre el seguro y, una vez recalificado el solar, véndaselo a un promotor sin escrúpulos para que construya viviendas de protección oficial con materiales que no superen los mínimos controles de calidad. Sonría.

Sparky-truqui: El motivo de contratar exclusivamente a inmigrantes reside en que, al vivir sus familias fuera de nuestro país, éstas no pondrán tantos problemas a la hora de que se investiguen las causas últimas del siniestro. A la familia de Gervasio les puede Vd. decir que la última vez que lo vió iba en un descapotable rosa acompañado de un transexual mulato.

¿Ve como es fácil salir de la crisis económica? Sólo hace falta un poco de ingenio, un algo de don de gentes y un mucho de hijoputez. Y un mechero.

Proximamente les explicaré cómo acabar con el hambre en el mundo con el post titulado “La bomba de neutrones: usos y tuneado”. Hasta la próxima, se despide de Vds., lectores de este su blog y de mi amo, Sparky Sánchez-Padilla.

Anuncios