Les escribo estas líneas antes de que un equipo médico-militar del C.N.I. venga a reconocerme: por lo visto, les han enseñado unas fotos mías de mi primera comunión y quieren comprobar si he cambiado mucho (cosa que así ha ocurrido: ahora mido 110 centímetros más, no llevo barba y ya no tengo ocho brazos). Además, el tenaz constipado que me tiene retenido en casa desde hace cuatro días se ha hecho fuerte en la zona de mi pecho, donde tiene como rehenes a mis dos pulmones y a la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Algeciras. La intención del comando sanitario es introducirme por tradición oral ocho toneladas de un compuesto formado por Ilvico, Couldina y Frenadol – que son medicamentos, pese a tener nombre de futbolistas rumanos. Si dicho compuesto fallara, efectivos de los GEOS se deslizarían por mi garganta y detonarían una bomba de tres megatones a la altura del esófago, con el objeto de, y cito textualmente las palabras del Comandante Marco Antonio Fassbinder Sánchez-Padilla, quien tuvo el detalle de comentarme telefonicamente la operación (militar), “aprovechar el viaje y echarnos unas risas, qué coño!“.  

“Santa madre del cordero pascual en High Definition 720p”, exclamarán Vds., “¿cual es la razón de que este fecundo grial del conocimiento práctico no esté descansando, y se halle malgastando sus exiguas fuerzas en escribirnos un post?”. Las razones son bien sencillas: la primera, que mi naturaleza, tan diferente a la suya, es lo suficientemente poderosa como para resistir los embites de esta cruel enfermedad al tiempo que tecleo en este su blog (si bien he tenido que instalarle un limpiaparabrisas al monitor por cada vez que estornudo); la segunda, que mis superiores me han convencido – con sus afectuosas palabras de ánimo y con la sutil amenaza de amputarme los pies a la altura de la barbilla – para que les comunique un nuevo mensaje que, curiosamente, es éste que están leyendo.

Si son Vds. seguidores de este su blog (o si buscan fotos de los pechos de Carmen Porter) sabrán que mi misión última en este su planeta es la aniquilación total de la raza humana; por supuesto, no se trata de algo personal – por lo que considero podemos seguir manteniendo una relación de cordial amistad hasta que llegue el Día del Glorioso Advenimiento Intergaláctico Dhlafrraw -, sino la única solución posible para los habitantes de mi planeta, situado en la dimensión Gamma – 3, quienes ocuparían “la azuliverde roca” (así es como llamamos a la Tierra), pues nuestro añorado planeta se halla a punto de extinguirse por unos intrincados problemas relacionados con el impago de unos recibos del agua.

Si bien no me parece del todo correcto explicarles cuáles son nuestros planes de invasión, el Supremo Consejo considera que cuantos más seres humanos (y estadounidenses) sepan de nuestros objetivos, más fácil resultará para todos la colonización. Esto contraviene el punto número 1 de las instrucciones que recibí en su día (“Punto número 1: Evitar a toda costa que la raza humana, así como la estadounidense, se percate del plan secreto de invasión”); pero bueno, Vds. saben mejor que yo que los entes denominados “jefes” responden a una lógica diferente a la del resto – más aun en mi caso, teniendo en cuenta que dos de los miembros del Consejo tienen 8.250 años, otro tiene sólo el bachillerato y el cuarto es una fregona Spontex que se comunica telepaticamente…

Por ello, siguiendo las directrices recibidas y con el objeto de alcanzar un mayor número de receptores, he decidido en un alarde de ingenio, apuntar este su blog a la “III Edición de los Premios 20Blogs”, convocado por el periódico digital 20minutos. Obviamente, no es mi intención el ganar el premio en metálico (que, para mi sorpresa, no es un robot humanoide asesino, sino 3.000 monedas en forma de euro) dada la feroz competencia existente; pero sí el conseguir que mi mensaje de aterrorizamiento – siempre y cuando exista esa palabra – se vaya inoculando en los ya de por sí dañados cerebros de los blogeros (o de los buscadores de fotos de pechos de Carmen Porter).

No piensen, queridos lectores, que deseo que voten este su blog en la categoría de “Mejor Blog de Humor”; debería haberlo inscrito en la de “Mejor Blog Erótico”, pero mi febril estado de salud, el no saber leer y el no haber entendido para nada las reglas de inscripción, han ocasionado que “Gromland”, este su blog, haya acabado en la sección de bitácoras humorísticas. Lo reitero: no es mi intención influirles para que, una vez iniciadas las votaciones, pierdan tres míseros segundos de su vida depositando su confianza en mí… Aunque, claro está, agradecería con creces a aquellos lectores que hubieran aupado este su blog a lo más alto de la clasificación; y quizás, y digo sólo quizás, cuando se produzca el Día del Glorioso Advenimiento Intergaláctico Dhlafrraw, alguien podría ahorrarse el tener que pasar el mal trago de perder los miembros de su cuerpo a cucharazos (pues sí, mi civilización está ligeramente retrasada en cuestiones armamentísticas, qué se le va a hacer!).  Me sentiría dolido si creyeran que les estoy amenazando, por favor; única y exclusivamente les comunico que si veo que siguen mis recomendaciones, su futuro será muchísimo más placentero.

La Iglesia lo lleva haciendo durante veinte siglos – pidiendo verdaderas gilipolleces -, y ha conseguido muchísimos seguidores.

Afectadísimos saludos, queridos lectores de este su blog.

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