“Y Grom el Único, sociable sensible, sensato soldado, sátrapa serebral, se acercó al corrillo formado a la entrada de las Puertas del Majestuoso Templo de la Evidencia Interna. Y se encontró con acaudalados mercaderes que desgranaban anécdotas con gracia y jocosidad, y con ancianos invidentes que relataban leyendas de tiempos pasados con ceremoniosa teatralidad, y con un grupo de jubilados de Motilla del Palancar que se habían perdido en su camino hacia Benidorm, y con una oveja fan de “Star Wars”… Y Grom el Único descubrió la riqueza del intercambio cultural, entendió el porqué del gusto de la plebe por artistas callejeros, por magos itinerantes; y comprendió el motivo de que el pueblo llano disfrutara con los saltimbanquis, quienes sazonaban con sus labios a los mendigos de la zona(*)… Y Grom el Único supo en aquel instante que, o emprendía raudo y veloz su viaje, o acabaría matándolos a todos a hachazos.”

(*) N. del T.: El autor hace un juego de palabras intraducible entre “saltimbanquis” y “salt-in-bum-kiss“, cuya traducción literal sería “sal en besos de holgazanes“.

Me temo, estimados lectores, que la gripe ha vuelto a contraatacarme – con todo éxito -, dejando mis defensas tan mermadas como María Antonia Iglesias (he tardado un par de minutos en darme cuenta de que estaba intentando navegar en Internet con la aspiradora). De ahí que no esperen en este post la coherencia y seriedad a la que se han acostumbrado en los anteriores mensajes; es lo que tienen los estados febriles: uno se despierta propagando a voz en grito “Viva el mal, viva el capital!”; y, a la media hora, se tatua la cara del Che en la nalga izquierda, con la idea de poner tasas municipales hasta para hacer de vientre (los famosamente denominados “impuestos de mierda”). 

 

Pese a que yo sigo diciendo que alguien me ha contagiado el ébola (no encuentro otra explicación más plausible para definir mis sintomas: sudores fríos, frente caliente – claro, con esos cambios de temperatura, como para no constiparse! – y una malla con melocotones de Calanda donde debería estar mi brazo izquierdo), mi Santa Esposa afirma que se trata de un simple resfriado. “Un resfriado… y una mierda!”: estuve delirando hasta bien entrada la mañana con algo que no tenía ni pies ni cabeza y que resultó ser Pau Donés, el cantante (por llamarlo de alguna manera) de “Jarabe de palo”, quien se tiró toda la santa noche intentando convencerme de que si escuchamos al revés “Por un beso de la Flaca” se oye la receta del bacalao a la bilbaína. Imagínense mi angustía existencial, desesperado por taparle la boca a un tronco vestido de ropa casual

Exiguas mis fuerzas, sigo decidido a postearles una nueva muestra de la sapiencia que guardo en mi interior – junto con mucosidades varias y fluídos corporales que no tendrían nada que envidiar a los vertidos de una fábrica de celulosa (vertidos que NUNCA acaban en los ríos, por supuesto, que nuestros empresarios son los que más respetan la legislación medioambiental… Dios mío, estoy peor de lo que pensaba!!). Ahora bien: mi cerebro se parece en estos momentos al día inicial de las rebajas en unos grandes almacenes, tal es el griterío, bullicio y sangre que se agolpa en mi zona capital. 

He intentado por todos los medios poner algún tipo de orden a mis pensamientos; incluso he mandado a Sparky, mi orangután mascota, al interior de mi cerebro con una nave microscópica y una fregona, a ver si puede recoger tal desastre. Craso error: mi simiesco ayudante ha debido perderse y acabar en el colon, lo que me ha provocado una diarrea galopante (segunda referencia a las heces en este post… curioso) que hace que le esté dictando este su post a mi sufrida Esposa desde mi forzado encierro en el baño.

Yo – que la última vez que practiqué deporte RTVE estrenó por primera vez “Verano Azul” – he descubierto lo importante que es la salud, sobre todo la de uno mismo. He de aclararles que en mi dimensión de origen los de nuestra especie no enfermamos: cuando algún bacilo o virus se cuela en nuestro sistema corporal, sólo adoptamos la forma de Jose Luis Rodríguez “El Puma” y hablamos de lo mal que va la situación laboral de nuestros jovenes; así durante horas hasta que nos abaten a tiros. Sin embargo, desde que fui infiltrado en su mundo y adopté los rasgos de su raza, la lista de innumerables enfermedades que he sufrido van desde una simple gastronteritis, por consumir colillas en mal estado, hasta la rotura del menisco por culpa de un extraño que me hizo el pene mientras me masturbaba.

Por todo ello, y deseoso de compartir con todos Vds., queridos lectores, las inquietudes reflexivas que me acosan en estos momentos, les dejo una serie de preguntas de Domingo para que, mientras saborean una deliciosa taza de chocolate bien hecho, o al tiempo que urden algún arriesgado plan para escapar de la cárcel turca donde los tienen confinados, alcancen una respuesta y me la remitan a través de sus siempre clarificadores comentarios:

1.- ¿Por qué, en la promo que ha hecho La Sexta, la abuela de Ángel Llácer parece la mezcla perfecta entre Jessica Tandy (“Paseando a Miss Daisy“) y un Depredador?

                     

 

 

2.- ¿Por qué Bill Paxton (que intervino en “Depredador 2“) es uno de los actores que más muertes han sufrido en el celuloide: la citada “Predator 2“, “Código Azul“, “Terminator“, “Aliens“, “Límite vertical“, …? No recuerdo si en “U-571” su personaje fallecía, pero como en “La mujer explosiva” lo convertían en un sapo viscoso, esta última cuenta por dos.

El bueno de Bill, dispuesto a hacer lo que mejor sabe.

3.- ¿Por qué en España es más fácil producir la décima edición de “Gran Hermano” que una serie innovadora como “The IT Crowd”? ¿Tienen alma los productores españoles? Y en caso de que la tengan, ¿a qué huele?

4.- ¿Por qué algunos blogueros afirman que “El caballero oscuro” es una película fascista e irreal, realizada al amparo del poder establecido post 11/S? Y lo que es más importante: ¿nadie les dijo que era una peli de un superhéroe que se viste de murciélago?

(Por cierto, aquí debería poner el enlace de la entrada donde el enterado blogger razona fuera de tiesto – como dicen mis amados Les Luthiers -, pero como no quiero hacerles perder el tiempo les linkeo el blog del estimado Guionista Hastiado que es mucho más ameno y mucho más mejor).

5.- Y por último: cuando un telespectador ve “De patitas en la calle“, ¿es preocupante que llore sangre?

A la espera de que el cóctel de fármacos me haga efecto, reciban un afectadísimo – y febril – saludo.

 

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