“Y llego el día en que el Sol, símbolo de la luz eterna, y la Luna, emblema de la oscuridad absoluta, se cruzaron en el infinito firmamento; y la Roca Selenita desplegó su gélido manto sobre los ardientes abrazos del Astro Rey, ocultándolos momentáneamente de las miradas de unos y otros; y los miembros del Consejo de Sabios de la Tierra Inífuga instauraron aquel día como “La Gloriosa Jornada del Eclíptoris”… mas luego hubieron de cambiarle el nombre por el de “El Curioso Martes que hubo un Eclipse” (ya que éste no estaba registrado). Y los Dioses hablaron, a través del furioso viento, procedente de las montañas de Dorringahm; y a través de la fina lluvia, llegada de las llanuras de Lutrecia; y a través de una videoconferencia, que se entrecortaba por culpa del viento y la lluvia. Y los Dioses decidieron que en esa fecha, Grom el Único y su malvado gemelo Morg el Insulso combatirían en una lucha a muerte para dirimir el destino del Universo. Y millones de personas se reunieron para ver la fraticida tragedia, con el corazón en un puño, desangrándose… Pero cuando a punto estaba iniciarse el brutal enfrentamiento, cuando “La Ponderosa” y “La Falconcrest” surgieron de sus vainas doradas para chocar por última vez, tuvo que suspenderse todo porque el lugar de la contienda sólo había sido alquilado hasta las 11:30″. 

Este fin de semana he visionado – al fin!! – dos de las películas fundamentales de este 2.008 (me queda pendiente “Atrapado en un pirado“, del antes actor Eddie Murphy): “El caballero oscuro” y “El tren de las 3:10 a Yuma”; en realidad, la segunda es de hace un año, pero nuestros amigos los distribuídores, en su afán por acabar con los piratas que surcan la red, han tenido a bien estrenarla en el 50 aniversario de la Unión Europea – ¿a que no sabían que es este año? Si es que éste su blog es un pozo de sabiduría! – para evitar la acumulación de ingentes cantidades de espectadores que DEBERÍAN IMPERIOSAMENTE disfrutar con el último trabajo de James Mangold, el director que consiguió que emprejuiciados críticos admiraran, al menos momentaneamente, a Sylvester Stallone.

Bueno, he de serles sincero: ambas películas las he podido disfrutar en V.O. gracias a que un conocido se las descargó en calidad DVD. Me avergüenza profundamente confesarles esto, dado el daño que este malnacido ha provocado en la industria cinematográfica mundial. Les puedo asegurar que mi intención era, no sólo no ver las películas sino también recriminar severamente al autor de tamaña felonía para luego prenderle fuego a su casa; bien sabe Dios que yo nunca he utilizado los programas P2P – las descargas ilegales me parecen un atentado contra la creación artística (ya expuse, por supuesto de manera irónica, mi postura en contra en este post, en este otro y en éste más); además, ni siquiera sé lo que es Internet. Pero nuestro pérfido anfitrión, un hombre cruel y malvado, teniéndonos retenidos en su solitaria mansión en medio de la Serranía de Ronda – nos convenció a pasar allí el fin de semana con el inteligente ardid de mostrarnos el montaje que Ángel Aceves había hecho de “Blade Runner”, burdo engaño en el que caímos -, nos ofreció dos terribles alternativas:

O veíamos, saltándonos nuestros arraigados principios, las películas citadas; o nos tragábamos el vídeo de 14 horas que había rodado durante su luna de miel. En nuestro descargo, decir que el vídeo de viaje de novios estaba grabado en VHS, tenía comentarios de los esposados (del matrimonio, vamos) y tomas falsas, además de incluir un plano fijo de 140 minutos mostrando la Alhambra. Obviamente, comprenderán que optáramos por lo primero.

No obstante, y ya que el daño está hecho, comentar una serie de reflexiones, agudas a la par que elevadas, sobre las mismas:

1.- Como curiosidad, decir que ambos flims están co-protagonizados por Christian Bale, un buen actor que lleva su interpretación a límites insospechados (por ejemplo, no sólo perdió 26 Kilos para interpretar al maquinista de la cinta de mismo título (Brad Anderson; 2004), sino que, para preparar su papel de Batman y conocer qué se siente siendo huérfano como lo era el héroe de comic, intentó matar a su madre).

2.- Pero, otra curiosidad más, los actores que acompañan a Bale proceden ambos de nuestras antípodas: Russell Crowe (Wellington, Nueva Zelanda; 1.964), en la película de Mangold, y el malogrado Heath Ledger – quien bien logró su suicidio este año – (Perth, Australia; 1.979) interpretando a un fascinante y psicotrónico Joker en la otra.

3.- Ya se habrán percatado Vds. de que la profundidad de mis análisis peliculeros es inversamente proporcional a la de la garganta de Linda Lovelace (dudo que, hablando de alguna película haya llegado a las tres frases, e incluyo las subordinadas). “¿Por qué se nos priva inmisericordemente de su fascinante punto de vista?”, claman algunos de los lectores de este su blog. Pues en parte porque carezco de lo que Vds. los humanos denominan “constancia en el trabajo” (también me falta lo que raza humana llama “esófago”, pero eso no viene al caso); y también porque en otros blogs se ha hablado, y mejor que lo haría yo, del mismo tema: me refiero a, por ejemplo, mis queridos vecinos Escrito por y Emperador de los Helados  (sí, ya sé, que hay mucho más… pero ¿no les estoy diciendo que soy un vago redomado? Búsquenlos Vds., caramba).

Para que no se quejen, les diré que tanto “3:10 to Yuma” (si se desarrolla durante el día, ¿no debería ser “15:10 to Yuma“? Reflexionen sobre el tema y háganme una redacción de tres folios) y “The Dark Knight” son dos muestras claras – y brillantes – de hacia donde se dirige el blockbuster USA actual: contradictorios estudios pseudo-sesudos de la grisácea dualidad humana envuelto en un paquete de superficiales fuegos de artificio.

Permitánme leer de nuevo la última frase… Sí, definitivamente, no he entendido lo que he escrito.

Vamos, que a los jolivudienses les ha dado por barnizar el cine de palomitas con una ligera capa de humanidad en sus personajes: los buenos heróicos de antaño ni son tan buenos ni tan heróicos ni tan antaño; y bordean una delgada línea que separa el bien del mal, el yin frente al yan, las empanadillas contra las cocretas. Tanto Bruce Wayne como Dan Evans (multimillonario justiciero el uno; granjero empujado por las circunstancias el otro) son roles difusos en inicio, cuyo comportamiento no responde a las clásicas características del Error Flynn de “Robín de los Bosques“, un suponiendo. No me negarán Vds. que, en el caso de Wayne, su decisión de vestirse con unas mallas negras ajustadas – por mucho gadget de fantasía que incluya… y no me refiero a un liguero – para salir por la noche a impartir justicia responde a una actitud ligeramente anormal; de ahí que los Nolan Brothers (guionistas del flim) potencien el desasosiego interior de su héroe durante buena parte del metraje; o que en la cinta de Mangold el protagonista arrastre durante casi hora y media, no sólo una de sus piernas, sino un sentimiento de culpa que le hará buscar desesperadamente una redención aún a costa de jugarse la vida.

¿Pretenden las Majors (las Majors, para aquéllos que no sepan inglés, son las Cinco Grandes Productoras de Cine E.E.U.U.) deslizar sutilmente en las retinas de los espectadores un mensaje que abogue por el SACRIFICIO – así, en mayúsculas, para que se lea mejor -? Eso parece a la vista del destino final de ambos protagonistas. Para que no se me acuse de reventar el final de las dos películas, sólo diré que (SPOILERES) Batman, acusado/acosado por la policía, decide meterse a monja (aprovechando que ya tiene el hábito) y que el granjero Dan Evans se acaba casando con un Dan Evans cyborg que llega del futuro.

Y a fin de asegurarse que la encíclica pro-sufridora llega plenamente a los hedonistas espectadores, como malévolo contrapunto ambas cintas incluyen dos (de las mejores interpretaciones de) villanos como no se habían visto en años: el Ben Wade citado de Crowe y el terrorífico Joker de Ledger (mira y aprende, Nicholson!). “Sabed de lo que debeis huir”, parecen decirnos desde la gran pantalla – en mi caso, de 45 pulgadas: son seres casi sin consciencia – la conciencia también la perderán a lo largo de los flims, que conste -, brutales en sus formas, pero buscando en todo momento algo más allá del vil metal: no quieren el poder, ni la fama, ni siquiera un apartamento en Torrevieja; sólo aspiran a conseguir sobrevivir un día más (Wade), formar parte de una – caótica – sociedad dónde no se sientan solos (Joker) o un apartamento en Sitges (yo).

Seguramente será “The Dark Knight” la película que mejor muestre esa dualidad de la hablo: la ascensión, caída y elevación del fiscal Harvey Dent es un reflejo… y hasta aquí puedo leer.

Así que los héroes ya no son lo que eran: a los guionistas nunca se les hubiera ocurrido que el Superman de Christopher Reeve “cayera de la burra” – lo siento, no he podido evitarlo – y dedicara todos sus superpoderes en beneficio propio. Esto es como Fama”: “aquí es donde vaís a empezar a sufrir”. Qué lejos quedan los “héroes” de los ochenta, testosterona pura, musculo vengativo, cerebro a prueba de pensamientos inteligentes. Recuerdo una mítica frase de la película “Escuadrón” (José Antonio de la Loma; 1.988): cuando uno de los compañeros de Isaac Hayes (sí, salía Isaac Hayes!) le alababa las virtudes de las artes marciales, éste respondía en un perfecto castellano – supongo que por el doblaje – “Tú dame un Magnum 44 y dejate de ostias”. Cuánta belleza oculta en esa frase, ¿verdad?

Don August Harold Meyer o el Doctor Frusna verificarán o no la literalidad de la misma… Y hablando del Doctor Frusna: ultimamente este buen hombre tiene la puñetera manía de alegrarme el día notificándome los fallecimientos dentro del mundo del séptimo arte. Dado que he vagado durante las últimas 24 horas por la estepa malagueña, no me he enterado hasta esta mañana que el Hombre con los Ojos Azules nos ha dejado descompuestos y, a muchas, sin objeto de deseo. Desde lo más interno de mi ser, mis condolencias a Doña Joanne:

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