“Había una vez, hace mucho, muucho tiempo, una niña que era conocida por todos como “Blancanieves”, porque su cocaína era la más pura de todo el Reino. Un día, Blancanieves (“la Petra”, para su círculo íntimo vicioso) fue engañada por su terrible madastra para que fuera a dar un paseo por un bosque cercano a palacio; la inocencia le llevó a aceptar el ardid de su pérfida madre política – eso, y su malsana costumbre de probar toda la mercancia que recibía, lo que le provocaba un estado voluble, cambios de ánimo y una piorrea de caballo. La muchacha fue seguida por un lacayo de la madrastra (a la que llamaremos Sonsoles) quien tenía la terrible misión de acabar con la hermosa niña. En un momento dado, cuando se encontraban en medio del bosque, un teniente jubilado de la Guardia Civil, F.G.L., de 72 años de edad, los abatió de dos certeros disparos, al confundirlos con un elefante”. (“Cuentos infantiles adaptados al reggaeton”, W.H. Auden; Ed. El cocherito lirón; 2.001). 

Aún coleando la polémica por mis comentarios acerca de “PBN” – he recibido un e-milio realmente desagradable de Vicente Martínez Pujalte en el que, entre otras lindezas, me acusa de “ambivalente, heterogéneo y puramente linóleo” -, me he dado cuenta de que Internet es un medio bastante poderoso para influenciar en la opinión de la gente. Antes, la posibilidad de adocenar las mentes del país se me limitaba a entregar unos flyers a salida de misa de 12 [con el texto “Desde que leas estas palabras, tu voluntad es mía”]… con resultados bastante insatisfactorios: los asistentes al servicio religioso creían que los volantes publicitarios, a la vista del mensaje que contenían, eran idea de la Conferencia Episcopal y asentían como diciendo “ya lo sé, ya”. No deseo aburrirles con los múltiples problemas que tal agotadora idea me trajo; aun me duelen las costillas de un puñetazo que, en una de las reuniones que mantuvimos para decidir quién de los dos conquistaba el mundo, me propinó Rouco Varela, mientras yo intentaba arrancarle la cabeza con un peluche de Pikachu que compré en un “Todo a 100”.

Sin embargo, ahora todo ha cambiado: miles de incautas personas acceden a este su Blog, con el único propósito de observar la realidad desde otros ojos (y, bueno, buscando fotos de los pechos de Carmen Porter), sin saber que subliminalmente les estoy inoculando un potente virus neuronal directo a sus vírgenes cerebros. JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!

[Nota: rogaría, por favor y dado lo absurdo que queda escrito, se imaginaran la anterior carcajada con un poco de reverberación y el sonido de un demoledor trueno de fondo. Gracias. ¿A que así les suena mejor].

 

Para mi desgracia, y mientras mi maléfico plan surte efecto (y me llega la pieza de cobre que me falta para acabar de construir el mega-hiper-super-hala rayo protonítico que convertirá a todas las ovejas del mundo en mis más letales servidores), me veo en la obligación de denunciar algo terrible que he presenciado esta mañana:

Mis serviles agentes espías (Sparky – mi adorado orangután mascota -, una becaria a la que le pago en cortycoles y Helena Boham-Carter Burton) llevan varios días informándome de que existe un contubernio, auspiciado por la COPE, la Orden del Temple y Jorge Sanz  -¿qué coño le habré hecho yo a este hombre? – para acabar con mi persona y, de paso, conmigo mismo. Y esta mañana he recibido una andanada de ataques en forma de formato televisivo: aprovechando que el catarro me está consumiendo por dentro, han sintonizado todos los canales de mi televisión con “El programa de Ana Rosa”. Por suerte, he conseguido rehacerme – pese a casi perder el conocimiento cuando Paloma García Pelayo, una “periodista” del espacio (televisivo, se entiende,… aunque escuchando lo que dice, perfectamente podríamos creer que es un ser extraterrestre), dijera por tercera vez consecutiva “pero mis informadores me confirman que se dice que las fuentes citadas, al parecer, existen” -, y en un felino movimiento me he plantado delante de la pantalla y he conseguido apagar la televisión de un certero golpe con la córnea.

Agotado por el esfuerzo, y sangrando ligeramente por el ojo izquierdo, he vuelto a tumbarme en el sofá entre “Couldinas” y kleenex pegajosos (mi salón recuerda a la habitación de un adolescente en pleno estado de ebullición hormonal… pero con distinto tipo de fluidos corporales). Mas, oh, aciago destino, oh, infame parca catódica, tras oírse un brillante destello, la pantalla volvió a regurgitar imágenes terroríficas, con seres del averno torturándome con comentarios incomprensibles para la mente humana… Fijándome un poco mejor con el ojo que me quedó sano descubrí que eran Rosa Villacastín y Jesús Mariñas, pero los comentarios seguían siendo incomprensibles para la mente humana. ¿Cómo era posible que mis malditos archienemigos pudieran controlar tan facilmente mi ventana del ocio (la televisión, vamos), si mi casa es una fortaleza inexpugnable? Luego me di cuenta que en realidad había sido yo quien había encendido la televisión, al dejarme caer sobre el mando al distancia que estaba oculto entre los flemáticos tissues.   

Se preguntarán Vds. (y si no lo hacen, pues muy mal, la verdad) en qué consistían los ataques verbales que me arrojaban desde el otro lado de la pantalla. Sencillo pero efectivo: la revista “Época” ha publicado a portada completa una información que reza “Conflicto en la separación de Doña Elena. ALEGA CONSUMO OCASIONAL DE COCAÍNA”, e ilustrando tan suculento titular una fotografía del Duque de Lugo, también conocido como Jaime of Marichalar, con sus andares tan salerosos y rumberos (este hombre no camina, se desliza, ¿verdad?). Bien, pues ambos programas televisivos decidieron tomar el toro por los cuernos y debatir sobre la idoneidad de la publicación de la noticia. He de decir que, por suerte para mí, sufrí un vahido de carácter permanente antes de escuchar las opiniones de Massiel (el ser humano con más cantidad de alcohol en sangre, según recientes estudios publicados por el Centro de Estudios Hemofílicos “Vlad Dracul”, de Rumanía), lo que, en caso contrario, me hubiera provocado un daño cerebral tal que ríanse Vds. del “marichalarazo”.

Aquello parecía el Camino de Santiago, pues los argumentos no podrían ser más peregrinos: que si ya se sabía que Marichalar le daba al talco de la hiperactividad;, que si la revistucha esa puede publicar algo que no deja de ser un rumor contrastado con alguien que dice haber oído; que si Jaime y Elena son dos personajes públicos… Creo que, por los contenidos de este su Blog (que una cosa es que quiera convertirlos a todos mis esclavos, y otra perder las formas) ha quedado perfectamente clara cual es mi postura ante esos chupópteros vagos y jetas de la Casa Real; pero coño… serán “personas públicas”, no “personajes”. Hablamos de Marichalar y la infanta extraña, caramba, no de Belén Esteban.   

“¿Y qué?”, inquerirán Vds., mirando de reojo el reloj. “¿A dónde quiere llegar?”. Mi respuesta no puede ser más clara: hayqueacabardeunavezportodasconesosmalditostelepredicadoresdelcorazón!! O dicho de otro modo: uno no puede estar todo el día imaginando planes para erradicar de la mente de sus semejantes cualquier atisbo de inteligencia, para encontrarse que cada mañana, y en dos cadenas televisivas diferentes, unos grupos para-periodísticos le hacen la competencia de la manera más burda y descarada. Las diferentes quejas que les he hecho llegar han caído en saco roto, alegando que “ellos sólo se dedican a informar”. ¿Informar? Si me hubieran dado un penique por cada “puede que”, “al parecer”, “se comenta”, “se rumorea”, “se lenita”… dicho en el programa, ya le podían ir dando mucho por culo a Correos y a la pieza que me falta.

Desde aquí, por tanto, exijo que se les haga un boicot en todo periodo (…buff, disculpen, es la fiebre) a estos malditos lobotomizadores de pacotilla. Reivindico mis derechos como Aspirante a Conquistar el Mundo, pero respetando las minimas reglas que marcamos en el “XXVI Congreso de Conquistadores Planetarios Sanguinarios”, celebrado el pasado año en Calasparra – por cierto, un saludo a todos los murcianos -. Nada de competencia desleal, nada de ocupar abusivamente los canales de información, y nada de especializarse en la “homo marujus”. O se conquista a todo el mundo, o la puta se va al río.

Pues hala, mientras Vds. se ponen de acuerdo con los cerebros de “La Sexta” en como darme el gusto (que estoy enfermito…!), les dejo de regalo el trailer de la próxima película que me pienso descargar de internet:

Si se han quedado con ganas de más (cosa que, siendo seguidores de este su Blog, no pongo en duda), les recomiendo visiten este enlace, en el que alguién con más detenimiento, desparpajo y salud que yo les informará concienzudamente sobre el tema.

PIDO DISCULPAS A LOS SEGUIDORES DE DOGBERT POR ESTE HOMENAJE FALLIDO.

Anuncios