(EDITADO: ¿DESEAN VER EL CERTERO COMENTARIO DE UN SEGUNDO EPISODIO? PINCHEN AQUÍ)

Señoras y Señores:

Los numerosos lectores de este blog se sorprenderán por no encontrar al inicio de este post ni los habituales extractos de trabajos y estudios sociológicos sobre la tribú warrfalhd ni las densas y vibrantes andanzas de nuestro Héroe Supremo, Grom el Único. He decidido, en consonancia con mi estado de ánimo actual, mostrar una foto del Presidente del Fútbol Club Barcelona Joan Laporta caracterizado como John Fitzgerald Kennedy (el president culé no sólo es un artista del disfraz; entre sus virtudes ocultas se encuentra la capacidad de tocar el ukelele con la mente de otra persona). “¿Por qué ese decaimiento, ese desfallecer emocional?”, se preguntarán Vds., siempre tan cariñosos y atentos para con mi persona. Se lo explicaré:

Durante esta semana, en vez de realizar mi habitual ronda nocturna para vigilar que ningún malhechor atente contra los ciudadanos de bien – a los ciudadanos de regular les pueden dar mucho por saco -, tuve que quedarme en casa víctima de un resfriado repentino (niego, con esto, los maledicentes rumores sobre que un ligero aumento de peso me impedía entrar en el Dog-traje a menos que utilizara ocho kilos de vaselina y un calzador industrial). Así que, ayer por la noche, en pantuflas, con mi adorada Señora bordando a mi lado un cuadro de Jason Pollok en punto de cruz, me dispuse a jugar en la PS2 al “Sing Star Latino” con mi fiel ayudante Sparky. Al finalizar la partida, y brutalmente derrotado por Sparky, descubrí dos cosas:

1.- Que nuca supuse que un orangután pudiera cantar tan bien “Burbujas de amor”, de Juan Luis Guerra y los 4-40;

2.- Que a las 11:35 (con un mínimo retraso de más de media hora; todo un logro para el Ente Púbico) se estrenaba en la 2 la nueva serie de Alex de la Iglesia, mi idolatrado y rechoncho director vasco, titulada en un simpático juego de palabras “Plutón BRB-Nero” (similar fonéticamente a “putón verbenero”, aclaración hecha para los lectores que piensan que Aramis Fuster realmente es capaz de leer el futuro).

Y aquí surgió el origen del inicio del fin desenlace.

A principios de los años 90 del siglo pasado, yo tenía, curiosamente, menos edad, una cabellera dorada a lo “Lady Godiva” que me venía fantástica en los crudos días invernales madrileños y aún conservaba una figura envidiable (hoy, más que una figura, tengo la colección entera repartida por todo el cuerpo). Era un joven idealista y emprendedor, adicto al riesgo y dispuesto en embarcarse en cualquier aventura por peligrosa que fuera… Sólo de ese modo se entiende que estuviera dispuesto a pagar 600 de las antiguas pesetas por ir a ver una película española.

La elegida era el trabajo de un hiperquinético director bilbaíno, auspiciada por el Summum Gurú del séptimo arte patrio. O, dicho de otro modo, “Acción mutante” de Alex de la Iglesia producida por Pedro Almodóvar. Recuerdo las hipnotizantes fotografías que la desaparecida “Fantastic Magazine” recogía en su interior: un de la Iglesia más joven y delgado (tampoco es difícil, que conste) acompañaba a Peeedroooo (aplicar paréntesis anterior,… pero más), mientras el primero amenazaba al genio manchego – lo de “genio” no es mío, es de Maruja Torres – con una acartonada pistola flashgordoniana en medio de un extraño decorado que recordaba a una mezcla de “Alien” y “Goles son amores”, del malogrado Manolo Escobar. Si, ya sé que Manolo Escobar no está muerto, pero bueno, Vds. me entienden…

“¿Cine español de sci-fi? ¿Con canciones de Karina, y el Resines haciendo de villano intergaláctico? ¿Una nave espacial que se llama “Virgen del Carmen”? ¿Rayos laser, Jaime Blanch (el de “Estudio 1”, oh, sí) y canciones de Siniestro Total?”. Mis neuronas no tuvieron que hacer mucho esfuerzo para convencer a mi cuerpo; no como ahora, que para hacer de vientre tengo que inyectarme laxantes en vena. El estreñimiento, la calvicie y pensar que Bárbara Rey es un mito sexual incomprendido son algunas de las consecuencias del paso del tiempo. Pero no nos apartemos del camino, cual Caperucita con su I-Pod…

El caso es que Acción Mutante” fue el mejor “sí, pero no” que he visto en mi vida. Sus psicotrónicas premisas quizás no fueran conseguidas del todo, pero auguraban – pese a su falta de ritmo, a un guión ligeramente chabacano – el inicio de la carrera de un genio. Y, así, en 1.995, llegó Ella…

Cada vez que mi Santa Esposa y yo paseamos – es un decir – por la Plaza Castilla, de Madrid, es de obligado cumplimiento el dirigir la mirada a las Torres Kio y tararear el def-con-dosiano “Sí, sí, sí, el Día de la Bestia!”. Este comentario personal se lo incluyo, por un lado, porque viene en el contrato; y, por otro, para mostrar la perenne huella que el segundo trabajo de Alex de la Iglesia dejó en nuestras cinéfilas retinas. Soberbios Angulo, Segura y de Razza (lo reconozco, lo he buscado en la carátula del dvd; sinceramente, ¿alguien se sabía el nombre del actor italiano que interpretaba al Profesor Cavan? Pues entonces!); magnífico guión, oscuro y cruel, divertido y fantástico; un ritmo frenético y lóbrego, brutal y cincuentero… Un cóctel molotov de Navidades, viejos desnudos en baños de media pensión, “Limpia Madrid”, Terele Pávez, la FNAC… y sale Jaime Blanch, otra vez!!

Desde entonces, mi relación con el directeur bilbaíno ha sido una relación de amor-odio, como la que tengo con los filetes empanados: a veces, se me cae la baba al verlos; en otras ocasiones, se me revuelve el estómago. Entre las primeras, “Mirindas asesinas” (para que luego digan que el P2P se carga la cultura), “Muertos de risa”, “La comunidad”, la primera hora de “Crimen Ferpecto”; de las segundas: “Perdita Durango” – pese a que contiene el tema “Spanish Flea” de Herb Alpert & the Tijuana Brass -, “800 balas”, el tramo final de “Crimen Ferpecto”, “Los crímenes de Oxford”

Así que cuando, vacilante como cuando da sus primeros pasos un bebé borracho, inició su singladura “Plutón BRB-Nero” mi ánimo recordaba al de Pocholo Martínez Bordiu en el Pachá de Ibiza: “¿por dónde van a ir los tiros?”. Luego… la tragedia.

Comentaba hace unos párrafos (si no lo recuerdan, tienen Vds. la barra de desplazamiento a su derecha) que soy unos años más viejo que hace unos años. No sé si tener canas hasta en las ingles ha robustecido sobremanera mi exigencia de ver televisión; si maybe, maybe, me he vuelto el típico cascarrabias al que se le aplicaría la eutanasia activa mediante un golpe de karate… Pero lo cierto es que no entendí la serie. Mi ya de por sí magullado cerebelo era incapaz de comprender cómo, contando con el 99% de libertad creativa, con unos medios económicos superiores a los habituales para este tipo de producciones catódicas, con el talento de un monstruo como de la Iglesia, con Villén, con Areces, con Tallafé (tres actores diferentes a los de la escuela interpretativa de “El Duque” y demás ralea)… cómo, con todo ello, la serie me pareció una mierda supina. 

Su falta de ritmo (a trompicones, saltando de una sub-trama a otra sin ningún tipo de criterio), la elección de dos actores de los que desconozco su filiación y ni pienso buscarla – me refiero al comandante de la nave y su auxiliar científico, para quien haya visto la serie; para quien no, una mezcla de Zapp Branigan e Iñaki Miramón el primero, una Leticia Ortiz rubia y con más tetas la segunda -; su humor chusco y facilón… Soy el primero que carcajearme con los absurdos trabajos de Will Ferrel y sus chistes de ventosidades, lo confieso; pero lo de “Plutón…” es la degradación del guión al nivel literario de un folleto del Carrefour. Más me asombra el saber que tras las tramas y diálogos se encuentran dos de los artífices de esa mini-joya que es “Cámera Café” (pero ya se sabe que, lo que funciona en un formato, no tiene porqué funcionar en otro). No sé Vds. pero líneas de diálogo como las sufridas ayer recuerdan a Pajares y Esteso, pero sin la nostálgica caspa que los envolvía.

Mi querido Alex de la Iglesia, “cutrerío” no es lo mismo que “chapuza”; “humor brutal” no es lo mismo que “chascarrilos facilones sobre tetas”; y hacer una “serie sci-fi de humor” debe tener “ciencia ficción” y  “humor”, pues no se trata de hacer una astracanada gamberra sin más hilo conductor sobre si se copula una androide, por muy jamona 5 Jotas que éste… No te preocupes, Alex, amigo, te daré una segunda oportunidad como hizo Jesucristo con María Magdalena cuando se acostaron juntos la primera vez. Rezaré todas las noches a Shiva, Brahma y Vishnú para que algún productor sin remilgos te financie tu permanentemente retrasado proyecto de Fumanchú. Pero, recuerda…

Te estaré vigilando…

Y para colmo, al finalizar el capítulo, Sparky clavó una versión de “Y yo sigo aquí”, de Paulina Rubio.   

PD.- ¿Cómo? ¿Que no conocen el tema “Spanish Flea” del gran Herb Alpert & the Tijuana Brass? Ah, pues nada, aquí tienen un actuación EN RIGUROSO DIRECTO:

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