07032032328rajoy3.jpg07032032328rajoy3.jpg07032032328rajoy3.jpg“Tomemos, por ejemplo, la hora del aperitivo: los warrfahld, seres en exceso quisquillosos, olvidan la alegría de vivir y consideran de mal gusto introducir cualquier tipo de objeto en la copa de su vecino, llegando a provocarse verdaderas batallas campales por nimiedades tales como escupir en la bebida de otra persona, lamer las tapas recien servidas en otra mesa, o incluso niñerías como hacer de vientre en la boca de los amigos. En una ocasión, este antropólogo que les habla vio realmente sorprendido como dos mujeres se enzarzaban en una salvaje pelea a machetes, simplemente porque una de ellas le había prendido fuego con queroseno al marido de la otra, con resultado de muerte. Los lugareños comentaban, arremolinados frente al tumulto, que si hubiera escogido “susto”, la cosa no hubiera llegado a mayores. También es visto con desagrado regalar una foto dedicada de Jiménez Losantos.” (Crescencio Ataulfo; “Anécdotas y relatos y bacenillas”; Ed. Ojo Púbico; 1.978).07032032328rajoy3.jpg

 

 

Lo bueno de vivir en estos tiempos que corren que se las pela es que las sorpresas es el pan nuestro de cada día. Uno, que es de natural monótono, agradece comenzar el día enterándose de que el cambio climático nos va a matar a todos en un par de lustros, de que en Barcelona los saqueos y violaciones están a punto de producirse a consecuencia de las obras del AVE, o de que Ceuta y Melilla forman parte de España.

 

 

Ahora bien: creo que determinadas personas han sobrepasado con creces los límites marcados por nuestra sociedad en lo que a RESPETO (“ar – i – es – pi – i – ti”) se refiere. Si Rosseau levantara la cabeza, además de abrírsela contra la tapa del ataud, aullaría de dolor… y no por el golpe; su famoso contrato social ha sido sustituido por las instrucciones de uso de un tampón: breves, liosas y, en el caso de no llevarlas correctamente a la práctica, con una sangría por resultado.

¿Hablo de “Aquí hay tomate”? Podría ser: estos pseudo-periodistas, que en imaginación pueden compararse con la de un Isaac Asimov pasado de coca y fumado hasta las trancas, han llegado a hacer noticia con las deposiciones del perrito de la Duquesa de Alba (por suerte, los joviales miembros de “Sé lo que hicisteis” se encargan de tragar toda esa telemierda por mí, comprimírmela y comentármela de manera realmente divertida, y así no sufro de ácido úrico cerebral). Obviando que todo programa del corazón (“A tres bandas”, “Está pasando”, “La Noria”, “Confidencial, S.A.”, “Las mañanas de AR”, “El ventilador”, “Su puta madre en bicicleta”) ha perdido ese mínimo atisbo de humanidad que nos diferencia de las lavadoras, me consuelo imaginando el día en que vea como Aramis Fuster es salvada de la muerte por la hija de Albano de una barrica de vino de oporto, a la que había caído después de que Lidia Lozano, Amor (el de Gran Hermano), María Patiño y Belén Estebán la arrojaran por despecho (¿) en un remake patrio de “Kill Bill”. Dios mio, tengo que dejar de esnifar Calgonit…

¿Hablo de “59 segundos”? Podría ser: estos pseudo-periodistas, que en imaginación pueden compararse con la de un Phillip K. Dick borrachuzo y drogad… eh, espera, que K. Dick era un borrachuzo y amiguito de las pastis de colores. Bueno, Vds. me entienden: que si España se rompe, que si no, que si la economía va viento en popa, que si el caos financiero está a la vuelta de la esquina, que si Zapatitos es un incompetente, que si Rajoy Slava tiene un primo en Sevilla que no sabe qué tiempo va a hacer en los siguientes tres días… Partiendo de la base de que NADIE sabe qué tiempo va a hacer en los siguientes tres días ni en Sevilla ni en Sebastopol (o sea, que el ejemplito es bueno de cojones), las discusiones absurdas en que los politicastros y sus mamporreros mediáticos nos intentan vender rayan los límites de la realidad. Y todo por aterrorizarnos y convecernos de que, sólo ellos, nos pueden salvar de una muerte lenta y segura…

Pues no: hablo del “FARO DE VIGO”, diario decano de la prensa nacional española, quien en una táctica periodística de “olé tus cojones” y padre y muy señor mío, ha lanzado este pasado Martes 6 de Noviembre de 2.007 una bomba atómica, directa a nuestros ya de por sí maltratados cerebros. Les pongo en antecedentes: mientras me solazaba en mi ratito del café (que por esas extrañas paradojas espacio-temporales – y porque soy un vago innato – se alarga en ocasiones hasta la hora y media), me dispuse a comprobar con exactitud qué bazofias me tenía preparada la caja tonta para esa misma nuit. Primera sorpresa: la Dos (léase “la 2”), fiel a su tendencia de emitir clásicos del séptimo arte a horas intempestivas de la madrugada, había programado a las 02:20 A.M. esa joya del cine, dirigida con fuerza y elegancia por el nunca bien ponderado Saenz de Heredia, titulada “Papá Piquillo”, interpretada por nuestro Marlon Brandon hispano, “Chiquito de la Calzada”.

A fin de que les resulte más fácil entender mi sobresalto posterior, tengo a bien – y de manera completamente gratuita para sus bolsillos – reproducir el cartel de esa mierd… de esa película.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Está claro, ¿no? Chiquito poniendo esa cara de “me he tronzado los testículos con un cepo para osos, y aún así me hace gracia”… y al lado, un mandril. Repito: un mandril.

Creo que las personas pueden cometer errores por cansancio, por celeridad, por despiste… Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad para poder enmendar sus fallos, y nadie debe ser condenado a la hoguera moral por perder a veces la brujula que nos diferencia del resto de animales y de Pocholo Martínez Bordíu. Pero, sinceramente: ¿Creen que esto es normal? Reproduzco la página de programación que casi acaba sobrecargando las pocas neuronas que me quedan:

 

  

Sí, señores: en vez de la extravagante cara de un mandrillus sphinx, a Chiquito le acompaña un JOSEP BORRELL photochopeado. Con dos cojones; en un periódico de tirada nacional que se jacta de ser el “decano de la prensa nacional”… ¿Qué coño comerá esta gente? ¿merluza al Cien Pippers?; ¿tendrá alguno de los redactores más de doce años, no de experiencia, sino vitales?. De acuerdo, Borrell no es que sea el tipo más conocido de la Tierra – creo que ahora se dedica a vaciar ceniceros en el Parlamento Europeo – pero, caramba, es un ser humano, con familia y piernas, y se merece un respeto… o dos.

Hagan la prueba: entren en google, pongan en “Imágenes” las palabras “papa piquillo”, y descubran cual fue el criterio de los cachondos del Faro de Vigo para escoger esa simpática foto frente a los carteles originales: simplemente, era la más grande.

A la espera de ver que harán estos osados cuando algún canal emita “Torrente 3”,  y habiendo puesto en conocimiento de las Autoridades Competentes tamaña felonía, me despido con la esperanza aguirre.  

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