Por increíble que parezca Charles Impolite fue un pionero de su tiempo, un visionario, un avanzado a su época… un chiflado, vaya. En su desmadrada mente se originó el germen de lo que hoy conocemos como consultorios cibernéticos. Cuya finalidad no es otra que resolver enredos en la red. El profesor, antes de crear el archifamoso “Test Personal de la Personalidad”, trabajó denodadamente en un proyecto que demostraría fehacientemente a todos los mortales el poder de la escritura como solución a las disputas amorosas. (Esto, lógicamente, no hizo ni pizca de gracia a los Inmortales)

impolite-a.jpgEn su salón virtual recibía las cartas que los alumnos enviaban a sus respectivas parejas con el ánimo de una futura reconciliación. Impolite las analizaba y les ponía al corriente (desconocemos a cuántos voltios en concreto) de sus errores más comunes.

Lo que a continuación leerán (si es que tienen el valor y mal gusto de continuar la lectura) es una trascripción literal, verídica y completamente falsa de una clase del profesor antes de que Impolite ingiriese su habitual botella de formol: 

¡Damas y caballeros, les doy mi más cordial bienvenida al primer consultorio interactivo creado por y para seres irracionales! (Impolite lee un panfleto en mitad de la pista cibernética) Me dispongo a leer la primera carta que hemos recibido y que nos viene remitida por el inefable August Herold Meyer. (Los internautas se lanzan frenéticamente a los buscadores intentando recabar información sobre el sujeto en cuestión) Dice así:  

 “CARIÑO, SIEMPRE QUE BAJO LA BASURA Y HUELO ESOS CONTENEDORES ME SOBREVIENE EL RECUERDO DE TU PERSONA” (retumban los teclados) 

¡Silencio! ¡Existe un grave error en esta carta! Mientras que la frase comienza acertadamente con la palabra “cariño” dando a entender que esa persona es lo primero en nuestra existencia… posteriormente alude al hecho de bajar la basura. Un equívoco brutal. Debería escribir cuando “tiro” la basura ya que el término “bajar” se asocia con la bajeza, el fango, el lodo y la judicatura en pleno… con lo cual, sin quererlo, estamos ofendiendo a la persona. Je, je, je… 

La siguiente epístola que procedo a leer pertenece a Peggy Blacksheep (sus familiares se ocultan entre la muchedumbre con falsos nicks) Reza así: 

“JAVIER, CUANDO ALGUIEN ESTORNUDA Y DIGO “JESÚS” NO PUEDO CONTENER LAS LÁGRIMAS AL RECORDAR TU NOMBRE” (Vítores entre los internautas) 

¡Silencio! ¡Existe un grave error en esta carta! Un desliz en la forma verbal. Tendría que haber escrito “y dicen” en vez de “y digo”. Nuestra joven amiga muestra equivocadamente un fuerte sentimiento de egocentrismo exacerbado. El mismo sentimiento que acabó por arruinar esa relación. Ja, ja, ja…  

Y por último, pero no por ello menos importante, concluiremos esta mañana con la carta de Billy Forget, no se vaya a calentar el formol y pierda su sabor, ji, ji. (Ahora ya conocemos el secreto del profesor para conservarse tan bien) Y suplica así: 

“LUCÍA, DESDE QUE CENAMOS LA SEMANA PASADA, HACE MESES QUE NO SÉ NADA DE TI. LLÁMAME” (ovación cerrada desde el chat de los amnésicos) 

¡Silencio! ¡Existe un grave error en esta carta! Aunque la pifia es superlativa, no sería justo reconocer el acertado final remarcando la necesidad de una llamada por parte del amante, demandante o denunciante….así que no lo reconocemos. Pero hete aquí (y no allí) que todo lo anterior queda empañado por la bestial incongruencia de un: “no sé nada de ti”. Y yo me pregunto…. si no sabe nada de ella…. ¿a dónde demonios va a enviar esta carta? Imbécil… Perdón. Ja, ja, ja… (La red se colapsa enviando mensajes de loas y alabanzas al profesor Impolite) 

Recordad todos que el lenguaje es un arma muy poderosa y con ella podemos conquistar el mundo. Pero claro está, si pretendemos conversar con un extranjero o extranjera… ¡yo recomiendo un estudio exhaustivo… antes de que conozca el sabor de nuestra lengua! (Abucheo por parte del sector más puritano) 

¡Doy por cerrada la sesión! (Impolite trinca el formol y comienza a ventilárselo) ¡Sois todos un atajo de troyanos! ¡Unos virus con síntomas de pacotilla! 

– ¡Profesor! ¡Hay griterío en la calle! ¡Cielo santo! ¡Un enorme escarabajo de oro acaba de aplastar a su mujer! – le informa Meyer.

– ¡Esa carta no está mal del todo! Redáctala en letras góticas. (Glup, glup, glup…) 

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