“La base de la alimentación warrfallhdiana se encuentra en alguna parte, si bien podemos afirmar que, viendo lo que comen, dicha base está por los suelos. Uno de los principales problemas nutritivos se encuentra en la obesidad mórbida que, en mayor número, padecen los niños Warrfallhds que estudian Primaria: un reciente estudio ha demostrado que, de cada cuatro infantes examinados, doce pesan más de ochocientos kilos; la razón más evidente se encuentra en que hacen siete comidas al día compuesta de: tres pollos asados – acompañados de medio kilo de patatas confitadas -, setenta y un bollicaos bajos en sal caducados, ocho litros de cerveza y un menta poléo. Los padres, cada vez más preocupados por la situación, han decidido sacrificar a sus hijos y hacer piensos para animales con los cuerpos. (Extracto del estudio elaborado en 2006 por la “Comisión Interparlamentaria para acabar con esos niños tan gordos que huelen tan mal”).

El verano: el calor hace que nos despojemos de las invernales vestiduras que esconden nuestros cuerpos, que deseemos sentir el contacto del sol con nuestra piel, que muramos por deshidratación… Ahora bien, ¿cómo poder lucir nuestro cuerpo serrano tras habernos metido entre pecho y columna vertebral una bandeja de Pimientos de Padrón (que “unos pican y otros matan”), otra de churrasco aceitoso y por último un trocito de “tarta al whisky, pero poquito, que estoy a punto de vomitar…”?

Por suerte para nuestros castigados estómagos, un héroe se dedica día a día, haga frío, llueva o nieve (eso es lo que da el Telediario todos los días para Galicia), a descubrirnos recetas sencillas que hasta un orangutan borracho podría preparar con los ojos cerrados, una mano atada a la espalda y con un 85% de perdida de masa cerebral. Sí, amigos, me refiero Fernando Canales, el simpar cocinero de “La cocina de Localia”, programa que se emite de Lunes a Viernes de 13:00 a 14:00, y que se repite los mismos días a las 9:00. Vaya por delante que no me parece que un programa de cocina repita, pero alguien que es capaz de mostrar en redifusión un programa que no se ha emitido sólo puede recibir el nombre de “Coloso Gastronómico”.

Fernando Canales Etxanobe se caracteriza por ensalzar los platos más sencillos, elevándolos a la categoría de joyas para el paladar; famosa es su “lasaña de anchoas del Etxanobe”, que hasta cuenta con club de fans (proximamente abrirán sus puertas el “Círculo de Amigos de la paella con salmón y nocilla” y la “Asociación de detractores del botillo con sabor a mierda“).

 Nacido en Bilbao en 1962, Fernando demuestra con tierna edad su gusto por la cocina: con cinco años tan sólo, decide abandonar su habitación y vivir el resto de su vida dentro del horno. Esto le generaría, además de severas lesiones vertebrales,  no pocas discusiones con su familia, sino muchas discusiones con su familia, en especial con su madre, harta de tener que preparar el besugo al horno en el microondas; sin embargo, el tesón, la firmeza y el habérsele quedado enganchada una oreja en el ventilador del electrodoméstico, harán que su partida se retrase durante unos años. Es en ese período cuando surgen los primeros trabajos culinarios de Fernando, quizás un poco toscos pero desde luego prometedores: “grasa de la rejilla a la vichyssoise”, “cutículas de uñas de pie en salsa de Mr Forza”; y su magna opera, “mocos a la legaña”. Por desgracia, al salir de tan pequeño cubículo con su metro setenta de altura, se haría una cicatriz en la frente con forma de tomate cherry. 

Mientras estudia hostelería en la escuela de Leioa, es expedientado por utilizar un encantamiento “desmaius” con un pollo de corral; en su defensa, alegó que el animal le recordaba a Gorka Voldemortzundía, un compañero expulsado del Colegio el año anterior por hacer el bacalao a la bilbaína con salsa tártara del McDonalds.  Por suerte para nuestro joven héroe, el Director de la Escuela, Patxi Dumbledororrieta, consiguió convencer al Consejo escolar que Fernando había efectuado el encantamiento fuera de los márgenes escolares porque era (sic) “un puto imbécil”.  Ante semejante alegato, el joven Canales no fue amonestado… cosa que no ocurrió con el Director de la escuela, que fue transformado en un paño de cocina sucio.

Finalizados sus años de estudio, abrió con el apellido materno – y una conveniente hipoteca de 150.000.000.000 de euros – el Restaurante “Etxanobe”, ubicado en el Palacio Euskalduna (Bilbao, Europa), con un servicio, y no me refiero a los baños, dirigido por María Ángeles Elizondo, y Mikel Población como jefe de cocina; como dato anecdótico decir que el jefe de cocina tiene 15.689 habitantes, la mayor parte sin orejas.

¿Qué decir de la cocina de Fernando Canales? Principalmente, que es grande e iluminada. Pero lo más llamativo es su capacidad comunicativa: a diferencia de Juan Mari Arzak o Pedro Subijana, Fernando no tiene gafas, y eso se nota en su visión del mundo de la gastronomía; todo es “maravilloso”, “sabrosísimo”, “peculiar”, “excitante” y “remojo”. Me resulta realmente difícil explicar con palabras el modo de cocinar de este genio – probé mediante mímica, con idéntico resultado -, por ello recomiendo encarecidamente a toda aquella gente que pueda ver que sintonicen con Localia para ver ese espacio de humor… de cultura culinaria  que hará las delicias de grandes, pequeños y maleables.

Como homenaje a este docto restaurador, os dejo este delicioso vídeo (jajajajaja, que pícaro soy; hablando de cocina y digo “delicioso”; jajajajajajajajaja… er… jaja.. ejem), donde:

a) Fernando Canales, entrevistado por el reportero repostero, miente descaradamente sobre sus orígenes;

b) demuestra que no sabe anudarse una corbata;

c) da una infalible respuesta a la falta de incorporación de la mujer al mercado laboral;

d) se le escapa el maquiavélico plan que tiene de conquistar el mundo con una tapa.

 

Por último, os adelanto la receta que Fernando Canales nos ha remitido expresamente por error:

“Bocadillo de Chorizo”

Ingredientes (para 12 personas):

– Una barra de pan chapata;

– 150 gramos de chorizo de oferta, cortado en lonchas;

– un cuchillo de sierra con mango amarillo;

Elaboración: efectuamos un corte horizontal sobre la barra de pan con el cuchillo; cubrimos la parte inferior obtenida con el chorizo que, previamente, habremos sacado del envoltorio de plástico. Una vez colocadas todas las lonchas del embutido, colocamos sobre las mismas la parte superior de la chapata. Salpimentamos y a emplatar!

Truco: El bocadillo estará mucho más sabroso si el chorizo no está podrido.

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