limones.jpg“Y Grom el Único, pirómano intelectual, observó con tristeza como la Exigente Parca rebanaba con su guadaña Stihl a uno de los mayores trovadores del pasado siglo humano, sin importarle la pena que dejaba entre sus congéneres. Y en ese momento, Grom el único gritó como sólo los Dioses pueden hacerlo – con rabia, con furia, con dignidad -, y estremeció con su bramante lamento hasta la última piedra del último confín de la última tierra de la última galaxia del último universo y tal. Y juró, con los dientes apretados, que no cejaría hasta que todos los hombres que enriquecen la vida con su arte pudieran vivir en paz. Acto seguido se fue de cañas.”

Tras cinco días sin aparecer por este groll – en las pasadas elecciones municipales, un error en el escrutinio provocó que me eligieran Alcalde de Melilla -, me reincorporo a mis humildes tareas de hacerles la vida más feliz con una triste nueva: Españoles… el Fary… ha muerto.

Faro que guiaba la entrada de esta página (principalmente, por el efecto de brillo que le metí con el Fotochó), José Luis Cantero “El Fary” nos ha abandonado con cincuenta y nueve Agostos a la espalda y corcova, víctima de una “cousa mala” [“cosa mala”, para los lectores del Bierzo pa’bajo], como se sentencia por estos lares que habito cuando se quiere evitar la palabra “cáncer”. No obstante, y en defensa de la simpar costumbre eufemística de la lengua celta, hay que reconocer que, si a uno le diagnostican un cáncer, no es para ponerse a tocar las palmas con las orejas.

Vaya, este mensaje me está saliendo bastante más lúgubre de lo que esperaba. Por ello, cambiando de tercio de Mahou, quedémonos con las cosas bonitas que este coplero sandunguero y vacilón (signifique lo que signifique eso) aportó al Arte en general de combate.

¿Qué decir de sus canciones? “Torito bravo“, un analisis poéticamente intachable sobre el comportamiento animal del “bos taurus“, símbolo de una España gallarda y mesetera, recia y altiva, ecléctica y espongiforme. El Fary advierte que

yo sabía que no me defraudaba y se lleva detrás todas las hembras,las
quisiera montar todas a un tiempo a pesar de tener solo dos yerbas”?

De buenas a primeras, parece que el pobre bicho anda un poco ansioso, pero bueno… Pero es que, claro:

“ese toro bonito ya nació pá sementar;
y además de bravura tiene pinta de don juan.”

Respondiendo a la llamada de la naturaleza, el único toro del mundo que calza unas Reebok y no va descalzo, consciente de su labor en la vida, planta su simiente allá donde va, como si de un eyaculador precoz en una sex-shop se tratara. Y el Fary, con su sonrisa “fenómena” aclara finalmente:

“una hembra que no lo camelaba, se dejó babear bajo una encina y después se
nego a la parada; cuando quiso escapar, ya estaba encima”

 Esto es lo que el biólogo Edmund Strauss-Levis denomina en su libro “Cancionero español: quimera o realidad” (ed. Coñazos Científicos; 1.988) una violación en toda regla. En otras palabras, cuando todos en los bailongos de las bodas canturreábamos a grito pelado el “Torito bravo” de marras, desconocíamos que en el fondo estábamos arengando la fornicación por la fuerza a una pobre vaca. De ahí que el Fary hubiera sido amenazado en reiteradas ocasiones por medio de Greenpeace: en una ocasión, mientras el cantante ofrecía un concierto en el Estadio de la Romareda, un grupo de activistas montados en una lancha zodiac le arrojaron hasta tres botes de “Varon Dandy” caducados.

Su repertorio es insolitamente amplio: desde canciones del llamado “estilo gerundio” (“Apatrullando la ciudad”, “Yo me estoy enamorando”), pasando por canciones imperativas (“Dame tu amor”, “Llévame al cielo”, “Niña, no juegues” “Llámame,… puta” – lo de “puta” es mío, ojo), hasta muestras de su etapa conocida como “los años quirúrgicos” (“Qué dolor sentí tan grande”, “La cicatriz de tu amor”, “Muriendo de amor”).

Con la tristeza de saber que nunca voy a poder ejecutar mi proyecto de llevar a la pantalla con actores de carne y hueso el corto inicial de “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” – mientras que el Fary interpretaría a Baby Hermann, el papel del conejo patoso lo haría Joe Rígoli -, recordaremos con cariño su intervención televisiva en el bodrio… perdón, en la serie “Menudo es mi padre”, uno de los títulos más paradójicos e hijoputescos que puede pergeñar un guionista – según la R.A.E., las dos primeras acepciones de “menudo” son “pequeño” (y el Fary, si bien tenía una enorme grandeza interior, fisicamente recordaba a un botijo) y “despreciable” (no comments) -.

Por cierto, si buscamos al Fary en la Biblia cinéfila, la IMDb, veremos que su último trabajo fue en “O Show dos Tonechos”, dos mutantes descerebrados que perfectamente hubieran tenido cabida en mi post anterior. Y, curiosamente, Os Tonechos surgieron en el bodrio… perdón, en LA PUTA MIERDA de programa “Luar”, presentado, dirigido, guionizado, producido (y creo que hasta pasa el mocho cuando se acaba la grabación) por el siervo de Voldemort. Periodismo en estado puro:

¿Se han fijado en la musiquita del inicio del vídeo? Por suerte, el Cosmos, en su insondable sabiduría, pone las cosas en su sitio. ¡Viva Oleiros!

Por absurdo fisicamente que parezca, se nos ha ido un grande. Parafraseando a Faemino y Cansado, “se ha muerto el Fary”; “¿el tonadillero?; “no, el científico”; “ah, pos’ que le den por culo!”. Hasta siempre, fenómeno; me comeré un limón a tu salud.

Reflexión gromiana: primero, Lauren Postigo; ahora, el Fary… Tiembla, Leonardo Di Caprio!!

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