Capítulo LXXVII: De cómo Grom el Único, mientras pernoctaba unos días en casa del estimado Doctor Frusna (persona a la que tenía en cierta estima y no menor consideración por haber compartido, en años diferentes, el mismo útero materno), informó a través del título de un post a los estimados lectores de este su blog que no realizaría entrada alguna hasta que él y su Santa Esposa retornaran al hogar familiar – siempre y cuando Sparky, su fiel orángután mascota, al que habían dejado nuevamente a cargo del mantenimiento, limpieza y alicatamiento del mismo, no le hubiera dado por derribarlo otra vez “por hacer la gracia” -, lo cual tendría lugar el Viernes 15 de Noviembre del año 2.008 de nuestra era (que, por ahora, viene a ser la de todos Vds.); momento en el que expondría con detenimiento y detalle las andanzas y aventuras en las que se vio envuelto (que implican a un bono-metro caducado de 1.995, un músico ambulante de nombre eslovaco – y, sin embargo, nada gracioso – y una oveja dragón de Komodo), y daría su siempre atinada opinión sobre temas en apariencia vanales mas enjundiosos. Y de cómo observó acercarse amenazadoramente al estimado Doctor Frusna mientras éste, de manera airada, le recriminaba que los yogures de fresa que había la noche anterior en la nevera los había reservado el docto Doctor para su propio consumo oral y no “para que el tontodeloscojones los utilizara para jugar con ellos como si fueran blandiblup”. Y de como se despidió de sus estimados lectores – siempre a través del título del post – enviándoles afectadísimos saludos.
Noviembre 12, 2008 · 3 comentarios
Categorías: Mondo Grom




