Gromland

Entradas de Octubre 2008

Happy Mealween!!

Octubre 31, 2008 · Dejar un comentario

Estimados lectores de este su blog:

Esta noche, las brujas tienen carta blanca para corretear a su antojo; los muertos saldrán de sus tumbas para irse de copichuelas; licántropos y fantasmas harán su ultratúmbica “kdada” en pos de alguna alma cándida a la que aterrorizar; y Sofía de Grecia habla sobre el aborto y los matrimonios gays… Todo puro terror. 

Como oriundos de “terra meiga” (no confundir con “terra mítica”, si bien es cierto que Eduardo Zaplana también produce escalofríos), a mi Santa Esposa y a mí nos llena de orgullo y satisfacción desearles una Feliz Noche de Todos los Santos.

Y, por cierto, de parte de Sparky, les incluyo una de las más bellas canciones de amor de todos los tiempos… Amor por el cine, of course

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Reyes y Centauros!! (XII)

Octubre 31, 2008 · 1 comentario

Aumente sus posibilidades de visionado, pinchando la imagen. Nunca tanto por tan poco!!

Categorías: Reyes y Centauros!!

La Equis marca el lugar, y la Jota es un baile regional.

Octubre 30, 2008 · 1 comentario

“Y Grom el Único, sin reseñable adjetivación en aquellos momentos, se adentró en el Salón de la Rima Inútil, armado simplemente con su imponente espada “La Ponderosa”; fuera, arremolinados en torno a una columna – sabe dios porqué, a la vista de lo grande que era el salón -, los miembros del Consejo de Sabios de la Tierra Inífuga esperaban expectantes, como es lógico, a que el valeroso héroe finalizara con éxito su misión, pues las esperanzas de todos ellos reposaban sobre sus hombros como un mantón de Manila, dónde va con vestido chiné. Mas las enigmáticas fuerzas de lo Indescifrable intentaron impedir que el valeroso guerrero pudiera caminar, pues le faltaban las patitas de atrás; esto no preocupó en exceso a Grom el Único pues siempre había carecido de patitas – lo suyo era carne hecha mármol – y menos en su parte posterior . Así que siguió adelante, María, un, dos, tres,  hasta alcanzar su objetivo. Alzando con  ambas manos “la Ponderosa”, descargó la misma con tanta fuerza sobre la cabeza de la bestia que allí dormitaba, que los restos del cerebro de la criatura se expandieron a lo largo de todo el Salón de la Rima Inútil. Y así fue cómo Grom el Único libró a los habitantes de Dorringahm del monstruo conocido como ”Georgie Dann”. Y pidieron una pizza.”  

Lo maravilloso de volver a la rutina, estimados lectores de este su blog, es que, gracias a ella, uno puede aburrirse como hacía antes; no es necesario buscar nuevas ofertas con las que sentir el sobrecogedor peso de la vida pasando lentamente sobre uno (al principio pensé que era una boa constrictor, pero no: es la vida). Les resumiré exactamente qué es lo que hago en una jornada normal de mi actual existencia:

- Me suelo levantar a las 08:30 (hora de Los Ángeles); Sparky, mi orangután mascota, me lleva a la cama un frugal desayuno con el que reactivar mi amodorrado cuerpo: ocho litros de zumo de plátano, una lechuga cocida con mermelada, veintiocho salchichas “Campofrío Jamongus” crudas y medio Tigretón (hay que mantener la línea). Finalizado el tentempié, y mientras mi sirviente hace la cama – me tengo que quitar esa puñetera manía que tengo de romperla todas las noches -, me aseo. Tras tres horas de abluciones con amoniáco, me dirijo al salón.

- Una vez llegado al salón, me voy a la cocina.

- En la cocina, compruebo que el agujero negro que – inocentemente – creé al enchufar erroneamente un horno microondas (si las instrucciones no vinieran en alemán, no hubiera pasado nada) conserva las balizas de seguridad: no saben Vds., estimados lectores, la cantidad de porquería que se me intenta colar en casa procedente de otras dimensiones; el otro día, tuve que echar a golpes de cafetera un ser abominable de ochocientos ojos sanguinolentos y siete brazos tentaculares que resultó ser un comercial de ONO;

- Hecha la verificación, vuelvo al salón, pasando por el trastero - he de hablar seriamente con el arquitecto de esta casa -;

- Una vez en el salón, y dos también, conecto mi portatil Pentium 547 (una verdadera antigüalla en mi lugar de procedencia, la dimensión Gamma-3, pero que aquí en su planeta tiene la consideración de un punto por debajo de un dios). Se me cuelga. Llamo al servicio técnico de Movistar; me atiende una señorita con acento extraño que identifico como finlandés; le transmito el problema de inoperancia de la línea ADSL; me recomienda que apague y encienda el modem; gracias a mis poderes telequinéticos, la ahogo a través del teléfono. Mientras escucho sus últimos estertores, le digo que la conexión ha vuelto misteriosamente. Marco un 3 (“satisfecho con el servicio”) en la encuesta automática.

(Nota: quizás no debiera comentarlo, pero gracias a mi equipo informático puedo saber perfectamente en todo momento qué están haciendo Vds. Se lo digo por si algún día notan una presencia extraña en su habitación, no se preocupen: soy yo comiendo palomitas).

- Verificados que nuestros planes de conquista siguen como siempre – es decir, parados -, me dedico a navegar por la blogosfera. Suelo detenerme en dos tipos de bitácoras: las de guionistas (pues, por su profesión, los textos suelen estar muy bien elaborados y, cosa importante, en castellano) y las de los gurús de la cultura alternativa (tras varios meses de investigación descubrí que el foro del diario digital “Marca” no hace justicia a la realidad humana; es más: los miembros de mi raza llegamos a pensar, a la vista de los comentarios que se hacían en dicha página, que el planeta Tierra estaba habitado por cebollas con capacidad de escribir). Me demoro en la lectura de estos blogs alrededor de una o dos cervezas; en verano, obviamente, sólo me daba tiempo a recorrer una página.

- Tras tomar nota de todo lo que nos pueda servir para aniquilar más facilmente a la raza humana (y también a la estadounidense), me pongo en contacto con mis superiores para informar de los últimos avances de la colonización. Suelen ser conversaciones intensas y lacónicas, del tipo “¿y qué tiempo teneis por ahí?” o “¿has llamado a la tía por su cumpleaños?”. Seamos sinceros: las invasiones interdimensionales no son tan interesantes como Vds. los terrícolas se piensan; hay muchísimo papeleo burocrático (una vez llegaron a tardar ocho meses en enviarme un centrifugador de neoprotones H que había solicitado para psico-hipnotizar toda la región del Campo de Gibraltar; y, para cuando lo recibí, resulta que en el paquete sólo venía la cuarta temporada en DVD de ”Los Serrano”; al quejarme, me contestaron que esa serie iba a lograr el mismo efecto aniquilador). Mis superiores vuelven a embroncarme por la pésima posición que ostento en el concurso “20Blogs“, que así como flusgrams vamos a conquistar su planeta, que si patatín, que si patatán,… Cuando empieza la enésima bronca, comienzo a hablar entrecortadamente (técnica aprendida gracias a mis predecesores en la misión, los conocidos como “Martes y 13″), aduciendo nuevos problemas en la línea. Por regla general, mis superiores deciden eliminar nuevamente a algún operador de Telefónica – lo que ha motivado que el servicio técnico se haya enviado a Sudamérica, fuera de nuestro radio de acción asesino (no creo que sea por ahorrar costes).

- Espero, tumbado en el sofá, a que mi Santa Esposa llegue del trabajo, mientras Sparky se dedica a las tareas del hogar. He de reconocer que para tener una movilidad limitada, nuestro orangután se mueve como un lince por la casa (es decir, a cuatro patas), por lo que, al verle pasar la aspiradora, uno sienta una extraña mezcla de hilaridad y lástima. Generalmente, la hilaridad gana a la lástima y no hago absolutamente nada por ayudarle; si bien, en otras ocasiones – las menos – es la lástima la que se impone, sobre todo cuando se enrolla con el cable de alimentación del aparato y me golpea con el tubo de la aspiradora entre ceja y ceja y ceja. Veo “El programa de AR”, para comprobar que nuestra otra enviada, Belén Esteban, hace bien su trabajo.

- Finalizada su jornada laboral, mi Santa Esposa y yo comemos el almuerzo preparado por Sparky (nota mental: recomendar a nuestro simiesco cocinero que hay más cosas en la vida que la tortilla de espárragos). Tras la opípara comida, me echo un rato en la cama recién hecha a descansar. El fuerte olor a cola me suele tumbar instantáneamente.

- Descansado convenientemente, mi Santa Esposa y yo salimos a dar un paseo, mientras Sparky se queda en casa viendo episodios antiguos de la telenovela “Cristal” en el Youtube. A veces, también le da por ponerse a hacer ganchillo (es una escena digna de ver: con unos anteojos en la punta de su minúscula nariz, recuerda a Ángela Lansbury tras una noche de juerga toledana). Los paseos me sirven principalmente para hacerme una idea de cuáles son las costumbres, gustos y aficiones de Vds.; también he de reconocer que por los efectos alucinógenos que me provocan la inhalación del barniz y la cola industrial nunca llego a tener perfectamente claro cuáles son sus costumbres, gustos y aficiones (lo último que tengo apuntado en mi cuaderno de a bordo es que hay una agria polémica internacional porque no se ha invitado al excelso Presidente J.L. Rodríguez Zapatero a la casa nueva de “Gran Hermano 10“; y hasta juraría haber visto a una enana en dicho programa).

- Unas dos horas más tarde, volvemos al hogar, donde Sparky nos ha preparado una frugal cena compuesta de una tortilla de espárragos (debo tener el colesterol tan alto que no es capaz de saltárselo ni Yelena Isinbayeva), una infusión de etiquetas de Nocilla y un peluche de Garfield. Tras la ingesta – nada digesta -, mi Santa Esposa y yo nos acomodamos en el sofá a ver series de televisión de calidad, y alguna que otra española; mientras, permitimos que Sparky se vaya a dar una vuelta por ahí, dedicándose por lo visto a entrar por el tejado en las casas ajenas para asesinar gente.

- Dado que mi Deliciosa Mujer se levanta antes que yo (cosa tampoco muy difícil), permanezco levantado un par de horas después de que ella se haya acostado. “¿Y a qué dedica estos momentos de soledad reflexiva este enigmático personaje de vasta sapiencia y estómago de acero?”, se preguntarán Vds., estimados lectores de este su blog, ya ligeramente hastiados de tanta vivencia personal. Pues sencillo: mientras todas las luces de la vivienda permanecen apagadas; mientras las calles colindantes permanecen en un tranquilo silencio (roto sólo por los molestos chillidos de las víctimas de Sparky y por los ruidos procedentes de nuestra nevera que recuerda a un reactor de turbina); mientras el mundo duerme placidamente, en suma, permanezco sentado en el sofá del salón, preguntándome cómo demonios voy a poder acabar con todos Vds. antes de que mis superiores acaben conmigo.

Y ahora dirán que la vida de un invasor alienígena es divertida.

Afectadísimos saludos. 

Por cierto, una preguntita: ¿creen Vds. que, diecisiete años más tarde, el Ente Púbico se atrevería a emitir un sketch como éste? ¿Eh?

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Reyes y Centauros!! (XI)

Octubre 28, 2008 · 4 comentarios

Aumente sus posibilidades de visionado, pinchando la imagen. Más grande por el mismo precio!!

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“No es televisión… es Telecinco”

Octubre 27, 2008 · 1 comentario

“Lo más llamativo de la capital warrfalhd es, sin lugar a dudas, su red de alcantarillado: millones y millones de kilómetros de tuberías conectados entre sí que desembocan en la sala de estar de Don Filiberto Cockhorse Sánchez-Padilla. El motivo por el que todos los detritus, residuos y basura en general desembocan en la pequeña y coqueta estancia de esta persona (por llamarla de alguna manera) no sólo sigue siendo un misterio, sino que además se desconocen las causas. En 1.990, un grupo de científicos del “Instituto Stephen Hawking para la defensa del lemming” alquiló en VHS una copia pirata de ”Solo en casa”. Este hecho, que cito unicamente para cumplir una promesa hecha a la Virgen del Rocío, provocó en su día airadas protestas por parte del colectivo de estudiosos contra el citado Sr. Cockhorse, propietario del videoclub donde los primeros arrendaron el primer trabajo del por entonces joven actor Macaulay Culkin (en la actualidad, sexador de pollos en Lehman Brothers). El problema de la cinta residía en que, a mitad del metraje, la película se cortaba para dejar paso a las pruebas de casting de María Teresa Campos para el programa “No te rías que es peor”; para colmo, el final del flim no coincidía con el visto en las salas – en la copia alquilada, el personaje de Kevin mataba a los intrusos utilizando los poderes telequinéticos que había adquirido al consumir un petit-suit caducado. El atribulado videoclubero, negando la evidencia, expulsó a los furiosos clientes de su establecimiento, soltando sapos y culebras por la boca… literalmente (luego se descubriría que estaba poseído). El que el grupo de científicos fuera el encargado de diseñar la red de alcantarillado de la ciudad es un dato, al entender de este cronista, completamente irrelevante.”  (“Confieso que me he babado: memorias de un epiléptico”; Justino Vandálico; Ed. Sobaítos; 2.000). 

Joum, suit joum“, como diría Xeskpir, nuestro más grande dramaturgo de Gamma-3. Tras mi ya comentado exilio voluntario, mi Santa Esposa y yo volvemos a nuestro hogar una vez que Sparky, mi fiel orangután mascota, nos comunicara que las buenas gentes de Algeciras ha decidido perdonar mi inocente boutade de aniquilar a un tercio de su población. Sin desconfiar ni un instante del afable carácter del pueblo algecireño y de su buena voluntad cristiana, creo que la absolución civil no se debe tanto a su clemencia y savoir fare a la hora de aceptar las bromas, como la velada amenaza por parte del ejército dhlafrraw de convertir la ciudad y sus aledaños en aparcamiento para nuestros cruceros interdimensionales; eso, sin contar que la mayor parte de los “desaparecidos” pertenecían a la Línea de la Concepción…

Ayer noche, pues, arribé al hogar acompañado de mi media naranja (los de mi raza hemos descubierto que medio cítrico suele ser un arma más poderosa que cualquiera de sus misiles crucero), mientras mi Santa Esposa subía las maletas: es digno de mención cómo una mujer tan grácil y femenina como la mía es capaz de subir ella sola doce maletas a un quinto sin ascensor. Tras un somero repaso a nuestra humilde morada, he descubierto varias cosas:

- Nunca se debe dejar el cuidado de una casa a un gran simio arborícola, por muy Licenciado en Periodismo que sea;

- La fruta terrestre no aguanta más de diez días a temperatura ambiente;

- Frente a los dos que pensaba, tenemos treinta y ocho cuartos de baño.

Por el resto, normalidad absoluta (el encontrar restos humanos debajo de nuestra cama de matrimonio lo atribuyo a caprichos del destino). Es momento de rememorar lo que me ha aportado este viaje, si es que me ha aportado algo, para borrarlo inmediatamente del disco duro que tengo insertado en la espalda. No se puede decir que sea una persona nostálgica – incluso se podría afirmar que ni siquiera soy una persona -, y considero que las enseñanzas vividas son un pesado lastre para los de mi raza: a mayor información retenida, más nos cuesta andar; y a la vista de mi errático comportamiento de las últimas semanas, creo que necesito de toda la movilidad posible por si tengo que salir por patas o, en su defecto, corriendo.

Nota personal: Por cierto, en el último mensaje que les dirigí, mis fieles y siempre estimados lectores, a través de mi ayudante Sparky, en el día de hoy les iba a hacer partícipes de una noticia que haría tambalear los cimientos de la realidad tal y como la conocen… Para su desgracia, mis superiores me han hecho recapacitar momentaneamente, recomendándome que espere unos días en soltar esta bomba informativa (y cualquier otra bomba): no desean, y coincido con ellos, en que el pánico haga mella en Vds. demasiado pronto y nuestros planes de colonización se vayan al garete antes de tiempo. Sólo les puedo adelantar si voy más rápido que Vds., no sé si me entienden…

Volviendo a lo anterior, decirles que, gracias a las ingentes cantidades de dinero que mi Santa Esposa recibe de sus empleadores, hemos podido adquirir en la capitalínea ciudad de Madrid una serie de productos de ocio que harán de nuestras horas de asueto un oasis de felicidad cultural. Por si no han entendido esta última frase, me refiero a que se puede decir que hemos saqueado la FNAC (léase como un mordisco) para no tener que salir de casa unos tres meses, si bien es cierto que alguna cosa sí la hemos pagado: ”Nuevas aventuras de un guionista en Hollywood“, de William Goldam, o “Making of“, de Oscar Aibar (uno de los autores con el nombre más fonético que he escuchado en mi vida) han sido algunos de los nuevos volúmenes que nutrirán mi extensa biblioteca. Me hubiera encantado llevarme “Manual del Guionista de Comedias“, escrito por el estimado Guionista Hastiado, para así tener ya cinco libros, pero unos incomprensibles problemas con el saldo de la tarjeta y un malentendido con los guardias de seguridad por apalizar a un joven con gafas de pasta y camiseta de Custo Barcelona que había hecho un desagradable comentario sobre “Zoolander“ provocaron que abandonáramos el local con más prisa de la que deseábamos. No se preocupe, estimado Hastiado, le tengo en mi punto de mira (yo de Vd. me alejaría de la ventana).

¿Qué comentar a mayores? Principalmente, que en Madrid hay mucha gente, demasiada, pensarán algunos; no es mi caso: considero que a mayor número de personas, más alimento. Otro dato curioso: pese a ser la urbe más importante del país, es la más grande. Me llamó poderosamente la atención el hecho de que se pueda llegar a tardar más de setenta minutos en transporte público desde que uno sale de su casa hasta que llega al cine, por ejemplo (siendo sinceros, sólo he cronometrado cuánto dura el trayecto hasta un cine; a lo mejor, hasta un parque acuático son tres minutos a pie). Y tercero, que casi no hay coches.

Les comentaba lo del cine porque, aprovechando nuestra estancia en Magerit, mi Santa Esposa y un servidor de vds. decidimos experimentar que se siente viendo una película pagando. La elegida fue “Quemar después de leer” (“Burn after reading“; 2.008), el último trabajo de los Hermanos Coen. Vaya por adelantado que mis gustos sobre el séptimo arte son bastante personales – mi película favorita es una secuela de “Los Goonies” que me imaginé una vez borracho -, pero he de reconocer que los estimados Joel y Ethan me han hecho disfrutar más de una vez; bueno, no ellos personalmente, sus películas, quiero decir. Considero “Muerte entre las flores” la mejor adaptación que se ha llevado a la gran pantalla del universo Dashiell Hammet (con todos mis respetos hacia el Sr. John Huston y su halcón maltés); mis neuronas se revolucionaron de lo lindo con “Barton Fink” y “El Gran Lebowsky” (otro homenaje al otro Grande de la Novela Negra, Raymond Chandler; por cierto, ¿por qué nadie se acuerda en alabar al impresionante Steve “Mr. Shhh” Buscemi cuando se habla de este flim?); “Arizona Baby“, “O’ Brother” (fantástica edición en DVD la publicada en suelo patrio con subtitulos en árabe o húngaro, pero no en castellano), “Fargo“, “Fargo“, “Fargo“…

Ahora bien, también están los Coen de “El gran salto“, de “Sangre fácil” (sí, lo reconzoco, me aburre solemnemente tanto como ver a un anciano cortarse las uñas de los pies… a menos que el anciano no tenga brazos, en cuyo caso es un fascinante ejercicio de superación, flexibilidad y mordiscos milimétricos, se lo recomiendo), “Ladykillers” (o cómo hacer un remake tan innecesario como los libros de Ana Rosa Quintana), “Crueldad intolerable“,…

De ahí que a la hora de entrar en el cine, uno se pregunta “¿qué Coen voy a ver?”. En mi caso, la respuesta es clara: el del segundo grupo. “Burn after reading” tiene eso que se llama un reparto de campanillas con un guión de cencerros. Tras un comienzo que recuerda más a una película de Tony Scott (el hermano tonto-listo de Ridley), y con una banda sonora de un Carter Burwell a años luz de la lírica “Muerte entre las flores” – hasta el punto de que parezca que haya compuesto la música con un teclado casiotone y una txalaparta -, Joel y Ethan nos sumergen en un mundo repleto de idiotas, incompetentes, borrachos, egoistas, inútiles e idiotas (sí, lo repito) seres humanoides: me estoy refiriendo a los miembros de la CIA. A partir de ahí, nueva sucesión de personajes idiotas, incompetentes,… en una competición por comprobar quien tiene menos neuronas que haría las delicias de los Monty Python:

No estoy con ello diciendo que las historias sobre personajes estúpidos no puedan resultar interesantes (tengo realmente ganas de ver lo que ha hecho Oliver Stone con su biopic de Jorge W. Arbusto), pero, tal y como leí en otros blogs, coincido en que los retruécanos a los que los simpáticos hermanos nos tenían acostumbrados no tienen la brillantez de antaño: a mi modo de ver (obvio, tratándose de una película), parece que el guión se limita a sustentarse sobre las interpretaciones, eso sí, portentosas – vale, todos han dicho que Brad Pitt está inmenso y que sus bailecitos horterochenteros sólo podían acarrear malas consecuencias, pero ¿qué me dicen de George Clooney y sus hipocondríacos y maniopersecutorios movimientos (nunca nadie dio tan mal una voltereta, por Dios)? ¿O el gran Malkovich, pajarita incluida, insultando a diestro y siniestro? ¿O Frances McDormand, a quien no le hace falta acostarse con el director para intervenir en la película, que compone un personaje que da asco y lástima a partes iguales? ¿O Tilda Swinton? ¿O la breve intervención de J. K. Simmons (el irascible J. Jonah Jameson de “Spidey” o el papá de Juno, por si no lo ubican)?

En resumen: “Quemar después de leer” me parece el “Ocean’s Eleven” de los Coen… pero sin un sólido guión detrás. No negaré que en algunos momentos esbocé alguna sonrisa (la escena final entre el citado Simmons, como Jefe de la CIA, y David Rasche – interprete, por cierto, de la serie a redescubrir “Sledge Hammer”, que emitió años ha la Primera -, como su segundo, por ejemplo); pero el negro vodevil, los engaños intrincados, los dialogos punzantes… que uno esperaba ver tienen menos chicha que Kate Moss al salir de una sauna.

Podría seguir analizando la película, pero luego tendría que matarles.      

Así que me despido, tranquilizándoles en el aspecto de que he vuelto y no tendrán que acudir a la HBO para ver cultura con mayúsculas (lo he escrito con minúsculas porque se me ha estropeado el teclado, ojo). Hasta la siguiente entrega, les dejo con una nueva ENCUESTA IMPOSIBLE GROMIANA:

¿Creen necesario que RTVE realice un remake de “Verano Azúl”? Y, en caso de contestar afirmativamente, ¿por qué han dejado de tomar la medicación?

Categorías: Mondo Grom